Los afectados viven donde y como pueden

8 de noviembre de 2014 - 00:00

Algunos vecinos que tienen casas de dos plantas, ya aprendieron a convivir con el agua en sus viviendas desde hace 10 días, a la espera que decida volver a su lugar. Otros no tienen esa posibilidad y, como ocurre en el barrio Río Luján, donde el cauce aún ocupa sus casas por completo, los frentistas se las arreglan como pueden.
No quieren alejarse de sus viviendas por miedo a los robos y aseguran que ya hubo saqueos en casas que están bajo el agua.
Por eso, en improvisadas carpas con bolsas de nylon, coches y hasta un colectivo prestado se refugian a metros de sus casas y orillando el agua.
Uno de los acampes masivos, se da a unos 500 metros de la cuenca original del río, en la intersección de las calles Cramer y Terrada, donde al menos 8 familias de los alrededores esperan que el agua se retire de sus viviendas.
Sobre la vereda, construyeron las carpas y una con telas y nylon, donde los jefes de familia se turnan para dormir y vigilar.
Mientras que mujeres y niños tienen como habitación un colectivo que les prestó el vecino de Manzanares y dirigente del Club Peñarol de Pilar, Roque Longo. Además, cuentan con un baño químico que les aportó y limpia el Municipio.
“La mayoría de nosotros lo perdimos todo y tendremos que volver a empezar”, aseguró Marcos, que sobre una heladera, navega unos 400 metros hasta llegar a ver cómo está su casa.
Uno de sus compañeros de la convivencia obligada, Roberto, cuenta su situación: “acá estamos esperando, ya está, otra cosa no podemos hacer”, disparó y agregó: “nunca viví algo así, no me dio tiempo a nada, perdí todas las herramientas de trabajo (es herrero), la camioneta con la que trabajaba y el auto”, un Ford Taunus que ayer apenas se le veía el techo. Desde que salieron de sus casas, solo pudieron llegar a ver sus alrededores en improvisadas balsas, pero el agua aún no les permite entrar.

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