Los fuertes vientos del sudeste y la lluvia que no da tregua agravaron la situación de los inundados en Pilar que tiene más de 5.000 afectados por la crecida del río Luján y los arroyos Burgueño y Pinazo. Tras haber bajado el sábado y durante la mañana del domingo, el río volvió a crecer y se instaló ayer en los niveles del primer día de desborde y con perspectivas de aumentar.
Las lluvias del fin de semana provocaron que el agua se salga de las cuencas de los arroyos y a los afectados por el río se sumaron los vecinos de los barrios Pinazo, Villa Astolfi, Villa Verde y El Bajo de Derqui.
Si bien el número oficial de evacuados y autoevacuados, los cuales fueron sacados de sus casas y llevados al centro de asistencia o a viviendas de familiares, se contabiliza en más de 1.800 personas, los afectados por las inundaciones en el distrito superan los 5.000.
Desde el gobierno aseguraron: “es imposible calcular cuánta gente se fue por sus propios medios” y aseguraron que en muchos casos se quedó el padre de familia en la casa cuidado las pertenencias y el resto de sus integrantes se refugió en las viviendas de amigos y familiares.
La mayoría de los vecinos que tienen sus casas invadidas por el agua, no quiere abandonar sus pertenencias por miedo a los robos. Algunas familias, que cuentan con planta alta, están viviendo en la parte más elevada, pero se encuentran aislados y reciben provisiones de bomberos y Defensa Civil.
Ayer, rescatistas que trabajaban en la zona con el bote, aseguraron que el río había bajado un metro y subió la misma cantidad en las últimas horas.
“Estábamos contentos porque había bajado el agua, pero en la madrugada comenzó a subir y hoy (por ayer) ya está igual que el primer día”, graficó la situación de los barrios Río Luján, Manantial, Luchetti de Manzanares, Agustoni y La Lomita, el director de Defensa Civil, Rubén Romero.
Ayer, la entrada a Manzanares, la mano lenta de la Autovía Pilar-Pergamino, su colectora y el camino que ingresa al complejo urbanístico Estancias del Pilar, volvieron a anegarse con el crecimiento del Luján.
Pasado el mediodía, el secretario de Gobierno, Pablo Martínez, detalló los números oficiales: “hay 800 evacuados de los barrios Río Luján y Manantial y de otros barrios de la costa del Luján. Unas 190 personas en el centro de evacuados municipal y otros 800 autoevacuados en casas de familiares”.
Al mismo tiempo, el funcionario municipal confirmó el alerta por una nueva crecida del río a causa de la suba del cauce en Luján, y el camino natural que tiene hacia el Río de La Plata, pasando por Pilar. También, como ocurrió el último viernes, las viviendas ubicadas a la vera de los arroyos Pinazo y Burgueño sufrieron la crecida de estos cauces.
En Pinazo, ayer 50 personas esperaban que el clima jugara a su favor y que el agua baje rápidamente, para volver a sus viviendas. Al cierre de esta edición, las autoridades aseguraban que de no bajar el nivel de la cuenca, trasladarían a los afectados desde la Escuela 41, donde estuvieron refugiados desde la mañana, al centro de evacuados de la ruta 25.
Mientras que en el barrio Nuestra Señora del Pilar y parte de Villa Astolfi, aledaña a éste último, varias casas fueron alcanzadas por el desborde del Burgueño, pero la mayoría decidió quedarse.
Mientras que en el denominado Mundo Aparte de la calle Las Piedras, también en Villa Astolfi, la situación fue similar. En El Bajo de Derqui el agua subió, pero volvió a su cuenca durante el día y los frentistas pudieron regresar a sus casas.
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Milímetros llovieron durante los primeros 3 días de noviembre, superando la media del mes completo, de 107 milímetros.
