El río baja lento pero no descartan que vuelva a crecer

La situación sigue siendo preocupante. Cientos de casas permanecen anegadas. El frío complica aún más
a las familias que no quieren abandonar sus hogares.

2 de noviembre de 2014 - 00:00

La situación en los barrios ubicados a la vera del río Luján sigue siendo muy preocupante y los vecinos esperan que el agua continúe bajando, aunque no descartan que vuelva a subir el nivel del cauce.
Los vecinos que siguen esperando cerca de sus viviendas que el río vuelva a su altura, aseguraron que durante la madrugada de ayer el agua bajó entre 5 y 10 centímetros, pero que volvió a subir al menos dos durante la mañana.
Según las medidas oficiales, el río en Pilar alcanzó los cuatro metros. Fue el pico máximo que tuvo en la noche del viernes último y su nivel baja lentamente. Pero no descartan que el viento del Sudeste y nuevas lluvias provoquen otra crecida.
Ayer, en el barrio Río Luján, la zona que recorrieron el intendente Humberto Zúccaro con su jefe político, Sergio Massa junto a otros jefes comunales del Frente Renovador, muchas personas demostraron su enojo lanzando insultos y reclamos, mientras otros aseguraron estar agradecidos.
Pese a que ese es uno de los vecindarios más castigados cada vez que el río crece, los propios frentistas afectados y los que no fueron víctimas del agua aseguraron que esta vez el cauce invadió zonas que antes no alcanzaba.
Esta última situación viven los vecinos del barrio Manantial, un vecindario de casas menos humildes que las del Río Luján, con propietarios jóvenes que con esfuerzo adquirieron sus terrenos y construyeron allí su primera casa.
Tal es así, que los mismos vecinos del Luján, ayer comentaban lo ocurrido en Manantial casi olvidándose que ellos también fueron víctimas o dejando a la vista que para este barrio es una mala costumbre quedar bajo el agua.

Buscando refugio

Muchas familias del barrio Manantial buscaron refugio en casa de familiares y amigos, incluso algunos consultan alquileres temporales y precios de hoteles.
Pero en la mayoría de los casos, el hombre de familia se niega a dejar sola la casa, ya que al igual que ocurre en el resto de los barrios inundados, temen que la situación sea aprovechada para llevarse lo poco que pudieron salvar.
Mientras que el agua que ganó el centro de recuperación de adicciones Vencer para Vivir en el barrio Carabassa, ayer había bajado, al igual que en la Escuela Nº3, pero la fiesta que tenían preparada para mañana los internos por el 6º aniversario del centro fue cancelada.
Buscando una explicación a este fenómeno, desde la ONG Patrimonio Natural, Graciela Capodoglio, aseguró: “Es cierto que ha llovido mucho, pero el relleno del humedal en la región (hoy tenemos muchos barrios y están en construcción 54 emprendimientos sobre los humedales), es lo que hace que estos barrios privados desarrollados en el valle de inundación del río Luján se transformen en un cuello de botella que no permite el libre escurrimiento de las aguas”.


“La realidad es que no podemos hablar de desastres naturales sino de fenómenos naturales y desastres humanos”.

GRACIELA CAPODOGLIO.


El dato
El frío que comenzó a azotar la región en las últimas horas, complica aún más a los afectados por las inundaciones, muchos de ellos se refugian en improvisadas carpas cerca de sus casas.

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