Valeria Mazza encabeza la gala anual por el Austral

La modelo organiza el evento por noveno año consecutivo y presentará a Francisca, una beba con una historia muy particular. Es en beneficio del área de pediatría.

21 de octubre de 2014 - 00:00

 

Como lo hace desde hace nueve años, Valeria Mazza y su marido Alejandro Gravier realizarán hoy en el Palacio Duhau, en el Park Hyatt, la gala a beneficio del Hospital Universitario Austral (HUA), del cual la modelo es madrina.

Este año en la gala presentarán a Francisca. Bajo el lema “paciencia, esfuerzo y amor”, Mario y Pilar lograron superar la enfermedad de su hija, que padecía de hernia diafragmática, diagnosticada en etapa prenatal que afecta a uno de cada 3.000 bebés.

“Vimos el resultado positivo de mi embarazo el día en que Jorge Mario Bergoglio eligió el nombre de Francisco. Ahí decidimos que nuestro bebé iba a llevar su nombre”, contó Pilar. Pero, en junio, tras una ecografía de rutina, el médico detectó algo que no estaba bien y los derivó con un especialista.

“El problema de la beba era que su diafragma no se había terminado de desarrollar y todos sus órganos pasaron al tórax. Su pulmón izquierdo no se pudo desarrollar bien. La tenían que operar cuando naciera”, relató Mario, su padre.

“Recibimos el caso de Francisca derivada de un ecografista para completar el estudio prenatal, asesorar a los padres acerca de la enfermedad y coordinar multidisciplinariamente el nacimiento y tratamiento postnatal en un centro de alta complejidad perinatal como el HUA”, explicó Adolfo Etchegaray, jefe de la Unidad de Medicina Fetal.

De acuerdo con el especialista, estos bebes sufren en consecuencia una dificultad respiratoria severa al nacer debido a que sus pulmones son demasiado pequeños y necesitan cuidados neonatales de alta complejidad. El HUA es uno de los centros con más experiencia en esta patología, habiendo atendido más de 25 casos en los últimos cinco años.

Pasada la segunda operación, Francisca comenzó a mejorar. Pero, la situación pronto empeoró: “Esa noche me quedé en el hospital hasta las tres de la mañana. Estábamos el de seguridad y yo. Mientras rezaba en la sala de espera levanté la vista y vi un cartel enorme sobre la pared con nombres grabados. Pensé que eran nombres de médicos, pero no. Estaba escrito el agradecimiento a empresas, familias, pacientes y amigos del hospital, especialmente a Valeria Mazza. Todos habían aportado recursos para conseguir aquello que logró salvar la vida de mi hija”, relató el papá.

Al tiempo, Francisca empezó a mejorar. Hoy tiene nueve meses y lleva una vida normal. Si bien uno de sus pulmones no funciona, ella tiene un gran referente a quien mirar, un modelo a seguir, que vive de la misma manera, y lleva su mismo nombre. Nada sucede por casualidad.

 

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