Una mujer dio a luz el martes por la noche en la entrada del country Mayling, ubicado a pocos metros del kilómetro 50 de Panamericana. Se dirigían al Hospital Austral pero debieron parar y pedir ayuda a empleados del country, quienes se pusieron el rol de parteros, posibilitando el nacimiento del bebé.
La noche se prestaba tranquila para los empleados del ingreso del country Mayling, de la calle Chubut del kilómetro 50. Pero todos sus sentidos se pusieron a prueba pasadas las 22 del martes, cuando una 4 x 4 se detuvo sorpresivamente en el ingreso del barrio cerrado donde luego se encontrarían con una mujer descompuesta.
“El muchacho se bajó y fue corriendo al portón. Gritaba ‘ayúdenme con mi hijo’”, explicó Pablo Lara, personal de logística de Mayling.
“Desde un primer momento, creímos que era un nene descompuesto. Cuando vimos que era un bebé en camino nos tranquilizamos”, continuó el vecino de Villa Rosa.
En la garita se encontraban sus compañeros, Roberto García y Luis Pizzaro, quienes, junto a un policía, Alberto Ferreyra, se dividieron rápidamente las tareas para asistir a la mujer, de unos 35 años.
De esta manera, el empleado del country y el uniformado se hicieron cargo de la mujer dentro del vehículo con el que se trasladaba la pareja por la calle Chubut desde la ruta 25 hacia Panamericana.
“Fue muy rápido. Ella pujó 2 veces, cuando nos acercamos se le notaba la cabecita afuera del bebé”, relató, al tiempo que declaró que de tan rápido que fueron las acciones vinculadas al parto no prestó atención al sexo de la criatura, ya que, como dijo el hombre, “no pude mirar, la verdad es que estaba muy shockeado”.
Milagro
Una vez que el bebé nació, fue acercado a la madre, que lo tomó con sus manos, como relató Lara: “Lo agarramos y directamente se lo pusimos en el pecho rápido. Era perder tiempo ir a buscar tijera”.
Acto seguido, los improvisados parteros constataron que el padre del bebé dado a luz podía manejar hasta el hospital Austral para que se continuara con la asistencia a la madre y al bebé, aunque una socia del club se ofreció para escoltar a la pareja hacia el lugar donde serían internados.
Preparados
Si bien los empleados que participaron del parto en el ingreso de Mayling habían asistido con anterioridad a clases sobre la materia, nunca creyeron que lo aplicarían en una situación como la que vivieron noches atrás.
“Fue increíble. Ya había presenciado partos de mis hijos, pero esto fue extraño”, dijo emocionado Pablo Lara, en funciones administrativas del barrio desde hace 6 años.
“Destaqué que se trabajó en equipo, tanto el muchacho en el búker por si llamábamos a la ambulancia. Uno no sabe”, continuó.