Vecinos de la calle San Martín y Ruta 8 manifestaron su preocupación ante la presencia de miles de aves que a diario, al caer la tarde, aparecen en las copas de los altos árboles de la cuadra. Está demostrado que el fuerte y nauseabundo olor de sus excrementos puede provocar infecciones en las vías respiratorias de las personas, por lo que los frentistas piden que se tomen prontas medidas de control biológico.
Se trata de ejemplares de la especie Estornino Pinto, también conocidos como Tordos, llegados al país a mediados de los años 80 de la mano de exportadores que, al no poder venderlos los soltaron, provocando su reproducción descontrolada en la Provincia de Buenos Aires.
Desde hace algunos años que estas bandadas se mueven en inmensas cantidades, afectando a los vecinos del centro de Pilar por las tardes, en especial a aquellos que en sus veredas poseen árboles altos como los plátanos, que abundan en la calle Ituzaingó, entre Fermín Gamboa e Yrigoyen.
Allí, el Municipio poda cuando los comerciantes solicitan que sus frentes dejen de amanecer con una capa de excrementos, pero estas aves buscan otro refugio.
El estornino se va desplazando por el territorio una vez que los árboles donde se posan son podados por el Municipio o por los particulares que deben convivir con estas aves en sus jardines.
Desde hace varios años los principales damnificados son los vecinos de la calle San Martín, entre Tucumán y ruta 8. Uno de ellos es Patricia Miguez: “Acá llegan ocho y cuarto de la noche. Largan vapores malolientes, como hoy, que terminó de llover y sale el sol. Es impresionante el olor”.
Otra vecina, Vanesa Torres, también expresó la sensación que percibe a diario: “Es como si pasaras por un granero, adentro de un granero. El olor es nauseabundo y la mugre que queda es lo peor”.
Perjudicial
Además del olor insoportable, existe otra preocupación. Justamente Miguez, una de las vecinas afectadas, es docente de Biología y se ha dedicado a investigar en profundidad los posibles daños que estas aves producen en la salud de las personas.
“Comencé a tener problemas respiratorios”, explicó sobre aquel primer indicio que percibió luego de convivir con el intenso olor del guano. En ese sentido detalló que “hay una gran cantidad de excremento, que es un caldo de cultivo que puede hacer crecer hongos. Entre ellos, un hongo cuyas esporas se inhalan y pueden producir una enfermedad respiratoria denominada histoplasmosis”.
Pero además del excremento, estas aves desprenden plumones y plumas, portadoras de ácaros que “son alergenos, producen problemas cutáneos y respiratorios”, insistió la docente.
Estornino Pinto
• Sus excrementos dejan un olor nauseabundo y pueden provocar infecciones en las vías respiratorias.
• Sus plumas contienen ácaros que producen problemas cutáneos y respiratorios.
• Son agresivos con otras especies en inferioridad numérica.
• Fuera de control, son una de las principales plagas en países como España.
Reunieron firmas
Por ahora, los vecinos no fueron escuchados
El problema se intensifica dado que la reproducción de los estorninos es incontrolable, provocando una población cada vez más abultada rondando los cielos de la zona donde buscan dormideros cuando cae la tarde.
Además, se trata de una especie agresiva que, al no estar en su hábitat natural, ataca a aves autóctonas, en inferioridad numérica, junto a sus nidos, como en el caso de los horneros. Es por esto que en el mundo se las conoce como una de las plagas más preocupantes.
Los vecinos del centro comenzaron a juntar firmas para hacer saber su preocupación al intendente Humberto Zúccaro, junto con una filmación de las aves merodeando los cielos de San Martín y ruta 8.
“La poda es un paliativo pero no es la solución definitiva. Y si no tienen enemigos naturales se reproducen y son muy versátiles en cuanto a los climas” expresó Miguez, quien insistió en que “cuando no encuentran comida, insectos, van a empezar por los campos, como ocurre en España”.
Para ello, los vecinos sugieren que se haga un control biológico de estos animales, al tiempo de implementar disuasivos visuales o dispositivos sonoros con el chillido de aves depredadoras, sistemas que se han implementado en empresas de la zona.
A su vez, si bien ya han manifestado su preocupación a Salud Ambiental, no han recibido una respuesta formal. Así, los vecinos pretenden llegar a tiempo a lo que, de no controlarse, podría llegar a ser una plaga imposible de erradicar.
