Una plaza que es imán para los que disfrutan del día al aire libre

Se llama Luis Saglietti, pero todos la conocen como la placita de Villa Morra. Lugar para descansar y hacer actividades deportivas, ofrece un abanico de actividades. En verano, la noche es su horario.
 

19 de enero de 2014 - 00:00

 La tarde se transforma en “tardecita”, el sol comienza a pegar menos y se torna tolerable convivir con él bajo una sombra. Y es en ese momento en que comienzan a llegar los primeros grupos que van reservándose los lugares más preciados al menos hasta que llegue la noche. Familias con improvisados pic-nics, el termo y el mate siempre presentes, y los nenes que empezarán a correr atrás de una pelota que no va a parar de girar hasta que se haga completamente de noche. Algunos bajan de sus autos para comenzar a caminar por la senda y en otro rincón, un grupo de personas elonga para así arrancar a rodear, sea por la vereda o por la calle, la plaza que hasta su nombre ha perdido a partir de su uso, pasando de ser la plaza “Luis Saglietti” al común denominador de la “placita de Villa Morra”. 

Lo cierto es que toda una paleta de actividades se despliega cada tarde, siendo este uno de los pocos lugares verdes públicos en el centro de Pilar, y conviven durante las horas de esparcimiento que muchos invierten al aire libre.
Como Macarena y Camila, dos jóvenes que comparten la sombra de un arbusto. “Ya es una costumbre, hace rato que venimos. Te venís acá y es mejor que estar encerrados”, resalta la primera.
Hace más de un año que Jacqueline y Rubén comenzaron a acercarse al lugar junto a su pequeña beba Constanza. “A esta hora, más tranquilo y venimos a pasar el día. Somos de San Alejo, allá hay una plaza pero hay poca sombra y se necesitan más de estas plazas”, comenta él, mientras aguardan a que el sol se esconda por completo. A pocos metros de allí, un pequeño grupo de chicas aprovecha de un árbol no sólo su sombra sino también su resistencia, para colgarse de su tela: “Es el lugar perfecto y está el árbol justo. La gente viene por la tranquilidad y hay sombra cuando hace calor”, afirma Candela, de 13, mientras hace sus piruetas en el aire.

Alta competencia
Pero además de quienes improvisan una caminata, como Guillermo, que se acerca desde el barrio Tropiano valorando que “no tenés que estar cruzando calles” y que remarca que “hay un baño público y que por la noche es más tranquilo”. Están aquellos que optan por trotar, también hay grupos que aprovechan para entrenar o practicar disciplinas puntuales. Entre ellas se encuentran mujeres que frecuentan la zona con sus botas de kangoojump, muy popular por estos días. “Quedamos acá porque empezamos a entrenar para un maratón.  Hay pocos lugares de espacios así públicos”, afirma Mariana, profesora del grupo que se prepara para un próximo desafío. Es también un punto de encuentro para iniciar un recorrido en las cercanías: “Nos juntamos acá y salimos a entrenar por Panamericana”, completa Pía, antes de encarar hacia los márgenes de la autopista, que muchos toman como un circuito aeróbico.   

Seguridad
Entre los factores determinantes para que los concurrentes se conviertan en habitúes del lugar se encuentra la seguridad, no solo brindada por el patrullaje del Servicio de Apoyo Policial y el guardia que ofrece el lugar público, sino también por los mismos asistentes. 
“Queda cerca de mi casa. Está buena y se llena de gente”, explica Abril, quien junto a su amiga salieron a dar unas vueltas a pie, dándole a la charla y dejando a un lado el populoso chat. “Te sentís segura. No vendríamos si no viniera gente”, insiste la adolescente.


Ciudad
Del Pilar verde al cris del cemento
La arquitectura delimita nuestras vidas, organiza nuestros trabajos y hasta nuestro ocio, pero hay un mínimo escape que es a veces absorbido por los escasos espacios verdes públicos que quedan aún en nuestro distrito, como la plaza de Villa Morra. 
Concepto con más presencia en otras culturas, el espacio verde de libre acceso es promovido por gobiernos y la Organización Mundial de la Salud ha fijado como óptimo 15 m² de espacios verdes por habitante y como mínimo, 10. La Ciudad de Buenos Aires tiene 1,80 (si no se le agrega 1,17 de la Reserva Ecológica) y supera a los 0,90 del Gran Buenos Aires (27 localidades). Curitiva (Brasil) y sus 52 m² por habitante, con Bruselas (Bélgica), con 29,30 son los lugares con mayor cantidad de espacios verdes públicos por habitante. Córdoba con 8 y Rosario con 7,60, son los puntos más altos del país.
 
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