Como los días 9 de cada mes, familiares y amigos de Miguel Angel Durrels, el joven que fue hallado ahorcado en una celda de la Comisaría Primera de Pilar el pasado 9 de septiembre, marcharon desde el Municipio hacia la dependencia policial para pedir que se esclarezca su muerte.
Con bombos y pancartas, la columna que fue nuevamente acompañada por dirigentes del Partido Obrero, se manifestó por las calles desde la plaza 12 de Octubre, se detuvo en la esquina de Ituzaingó y Pedro Lagrave y luego continuó hacia la comisaría, lugar donde el joven encontró la misteriosa muerte.
“Hacemos esto para que no se olviden de mi hijo”, señaló Roberto, quien lamentó que mucha gente no pudo asistir a la marcha.
Con un nuevo abogado patrocinando a la familia del joven fallecido, el hombre manifestó su preocupación al advertir que aún no ha conseguido conocer los resultados de la autopsia del cadáver de su hijo: “Están tirando todo para atrás. ¿Qué está pasando? Pasaron cuatro meses y no tengo el resultado”.
Por su parte, Roberto Durrels dio a conocer que dos personas que debían declarar aún no lo hicieron. El primero de ellos fue el médico que realizó la autopsia, quien no se presentó a la audiencia el 30 de diciembre.
“La chica con la que estaba noviando mi hijo tampoco se presentó”, señaló el hombre sobre la mujer, mayor que su hijo, que conoció luego que la pareja visitara la familia Durrels en Entre Ríos.
“No sé si había sido esposa de un policía o de alguien de la patrulla, pero creo que por ahí viene la cosa”, declaró Durrels padre.
La marcha terminó nuevamente en la comisaría donde, a diferencia de otras oportunidades, hubo cantos y reclamos pero no escrache ni pintadas.
