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Denuncian que la terminal es tierra de nadie a la madrugada

Durante los sábados y domingos, es escenario de peleas de jóvenes que provienen del corredor nocturno. Aseguran que los colectivos evitan entrar a las dársenas para no ser víctimas de asaltos.
18 de julio de 2013 - 00:00

Usuarios y choferes de colectivos aseguran que la terminal de ómnibus de Pilar es escenario de violentas peleas protagonizadas por jóvenes provenientes del corredor nocturno.

Los enfrentamientos tienen lugar los fines de semana a la noche y según testimonios de vecinos, por esta situación los colectiveros se ven obligados a alterar sus recorridos para evitar ser asaltados y en algunos casos, agredidos, por las bandas adolescentes.

Por su trabajo en un restaurante céntrico, Ramón Campodónico se ve obligado a esperar a la madrugada el colectivo de regreso a su casa del barrio Los Tilos en la terminal de ómnibus de Pilar cada fin de semana. Allí, es testigo de constantes peleas entre grupos de adolescentes que, estima, provienen de los boliches del corredor nocturno de la ruta 8. Y advierte que la violencia se ha agudizado en los últimos meses. “Es tierra de batallas campales”, advirtió el hombre.

“Los fines de semana es imposible ir a la terminal, es tierra de batallas campales”, explicó Campodónico, aun afectado por el episodio que le tocó presenciar en la madrugada del domingo 7 de julio, alrededor de las 3 de la mañana.

“Luego de terminar mi jornada laboral fui a tomar el colectivo en la terminal donde había dos chicos de unos 16 años esperando. En un momento se acerca un grupo de cuatro o cinco chicas que comienzan a enfrentarlos con piedras y patadas, uno de los chicos quedó tirado en el piso con la cabeza rota, vomitando sangre”, señaló el testigo.

En este sentido, aseguró que “fui testigo de cientos de peleas de bandas que se enfrentan destruyendo todo lo que encuentran a su paso pero ese fin de semana se llegó al límite”.

En cuanto a la actuación policial, manifestó que “llamé al 911 y cuando vino la policía, corroboraron la edad de la víctima, dijeron que no podían hacer nada y se fueron”.

La ambulancia, según su relato, llegó unos 45 minutos más tarde después de que el vigilador privado de la terminal le dio aviso. “El vigilador no hace nada, prefiere no meterse”, indicó Campodónico.

Asimismo, recordó que “hace seis meses aproximadamente un patrullero entraba y se quedaba en la terminal pero desde hace un tiempo no está más”.

 

Colectivos

Los colectivos no son ajenos a los episodios de violencia que tienen como escenario a la terminal. “Hay muchos que directamente no entran por estos motivos, el último fin de semana esperé más de dos horas”, aseguró el trabajador, usuario habitual de las líneas 57 y 203.

Consultados por esta situación, desde la empresa Atlántida (a cargo de la línea 57) Alberto, uno de los choferes del turno vespertino, confirmó que “a un compañero del turno noche, del interno 117, hace alrededor de un mes lo asaltaron y le pegaron”.

Según el colectivero, el trabajo se torna peligroso desde la medianoche y durante toda la madrugada. En el mismo sentido, otro de los choferes de la misma línea que preferió mantener en reserva su nombre afirmó: “Sé por mis compañeros que se pone peligroso a la noche, más de una vez suben y después del Km.50 los asaltan”.

No obstante, desmintieron que los colectivos alteren su recorrido para evitar pasar por la terminal.

Por su parte, Eduardo, propietario del negocio de ropa infantil DAM, apuntó: “suelo andar a la madrugada y ves que se pelean por cualquier cosa, hasta por cómo están vestidos”.

En cuanto al funcionamiento de los colectivos, advirtió que “por miedo evitan subir a estos pibes”. De todas maneras, reconoció que “suelen verse patrulleros por la zona, el problema es que no dan abasto”.

 

La frase 

“La terminal es tierra de batallas campales”, Ramón Campodónico, empleado de un restaurante céntrico.  

 

Antecedentes violentos  

El último 12 de marzo El Diario publicaba una nota sobre el incremento en la violencia a la salida de los boliches del corredor nocturno. El testimonio de vecinos apuntaba a peleas periódicas entre bandas que involucraba hasta 20 jóvenes.

No obstante, desde la Secretaría de Seguridad local relativizaron el impacto de las peleas aduciendo que la gran presencia policial y del Servicio de Apoyo Policial municipal y las cámaras de seguridad en todo el radio céntrico ayudan a desactivarlas con rapidez.

 

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