Semanas atrás, El Diario publicó una serie de informes sobre los amados u odiados “lomos de burro”, reductores de velocidad que tienen tantos detractores como defensores.
Lomos de burro: el Municipio afirma que “los piden los vecinos”
En Pilar, son numerosos los barrios y rutas del distrito que se caracterizan por la gran cantidad de lomos en sus calles. En este sentido, desde el Municipio aseguraron que a estos reductores “los piden los vecinos”.
Consultado por El Diario, José Kastelic, subsecretario de Obras Públicas, afirmó con respecto a la cantidad de reductores que “a los lomos los piden los vecinos, la gente va viendo si en su barrio hay problemas y entonces hace el pedido”. A su vez, el funcionario aclaró que las notas de pedido “tienen que tener la firma de la mayoría de los vecinos, de lo contrario el trabajo no se hace”.
Además, reconoció que “donde se hace un asfalto, si no hay lomos de burro los conductores no te respetan y te pasan por arriba (sic). Es una lástima”.
Formatos
Uno de los aspectos llamativos es la variedad de reductores: los hay altos, bajos, anchos, angostos, pintados, sin señalizar, plásticos, de asfalto… Sobre esto, Kastelic comentó que desde hace un tiempo se adoptó un formato determinado: “Hacemos reductores de alrededor de de ancho y 6 de alto, esas son las medidas útiles, de no más de de alto”.
No obstante, el hombre de Obras Públicas reconoció que “hay algunas que son más altas y más angostas, pero no sirven, el auto se golpea. En algún momento se hicieron, pero ahora las que hacemos son las otras. Desde hace un tiempo se eligió ese tipo de lomo”.
Asimismo, cabe recordar que a mediados de abril del Pueblo de Pilar inició una actuación de oficio pidiendo “el señalamiento de lomos de burro y sendas peatonales”. En ese momento, desde la entidad expresaron que “tanto para los conductores como peatones, es un peligro potencial la no señalización y marcación de lomas de burros y sendas peatonales, dada la fluidez del tránsito vehicular, por el importante incremento que se está produciendo día a día en todo el Partido”.
Por último, Kastelic aclaró que “los vecinos por su cuenta no pueden colocar lomos de burro. Lo que es vía pública lo hacemos todo nosotros, ”.
Voces
Ayer, los vecinos de diversas localidades opinaron en El Diario sobre la presencia de lomos de burro en su barrio.
Por ejemplo, Oscar Susella indicó que en Manzanares “son dos por cuadra, está bien. Lo que está mal es que las hagan finitas y altas, por más despacio que pases el vehículo cae en forma estrepitosa y no te aguantan más de tres meses los bujes del tren delantero”.
Por su parte, Maxi Vivas comentó que “si están señalizados y tienen la altura que corresponde, estarían bien. En hicieron lomos de burro por todos lados menos en la calle principal, ya chocaron más de cinco veces, es un peligro. Dos lomos de burro por cuadra estaría bien en los barrios”.
Además, Loly Soto opinó que los reductores “son un mal necesario, porque como sociedad nos falta mucha educación y la vial no es la excepción, pero con una buena inversión en pintura para que los conductores podamos prever su presencia”.
Lo que dice la ley
12.582 realiza cambios en los incisos 6 y 11 del artículo 17º de 11.430 y sus modificatorias del Código de Tránsito. El texto ordena sobre los reductores físicos de velocidad (los llama “mesetas”), que “se deberán materializar con una elevación, respecto de la rasante del camino, no mayor de y una longitud total de , siendo la superficie corrugada de de ancho y explanadas ascendentes y descendentes de un metro cada una”.
A su vez, la ley ordena colocar “una línea de frenado de de ancho pintada de color blanco”. La meseta “estará demarcada con líneas blancas y amarillas tipo cebada y la pintura a utilizar será de tipo reflectante”.
Con respecto a la cartelería la ley indica colocar “a una distancia de la señalización que indique la advertencia de Ingreso a de Reductores de Velocidad”.
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centímetros de alto tienen los lomos de burro que está haciendo el Municipio, según José Kastelic.