Durante años, la futura construcción de un camino de circunvalación fue la esperanza que guardaron los frentistas cuyas viviendas están ubicadas sobre arterias céntricas históricamente destinadas a la circulación de camiones.
Sin embargo, a ocho meses del tantas veces anunciado camino destinado al desvío del tránsito pesado, los vecinos de las calles Zeballos y Río de Janeiro -ambas utilizadas como enlace entre Panamericana y las rutas 8 y 28- aseguran que la circulación de camiones, ahora prohibida en dichas arterias, no disminuyó y reclaman la intervención de la Municipalidad.
“Pensamos que el camino de circunvalación iba a ser un alivio pero apenas mermó un poco el tránsito pesado por la calle Zeballos”, denunció Claudia Ferrari, cuya vivienda está ubicada en dicha arteria entre Hipólito Yrigoyen y Pedro Lagrave.
La mujer, al igual que el resto de sus vecinos, lleva décadas conviviendo con las molestias que ocasiona la circulación de vehículos de gran porte a metros de su casa.
En primer lugar, señaló que “las casas están todas rajadas por las vibraciones de los camiones”. A esto se le suma la contaminación auditiva: “la tele no se escucha directamente, estamos subiendo y bajando el volumen a medida que van pasando los camiones”. Y la situación no disminuye durante la noche: “no podemos dormir por el ruido”, aseguró la vecina.
Asimismo, la congestión de tránsito que se genera en Zeballos complica la entrada y salida de los frentistas de sus viviendas. “En las horas pico para poder salir tenemos que esperar 10 minutos, cuando no te para un camión en la puerta que no te permite sacar el auto, porque muchos camioneros estacionan ahí y se van a almorzar”, expresó Ferrari.
Cabe recordar que el camino de circunvalación, bautizado como Néstor Kirchner, fue abierto al tránsito el pasado mes de septiembre. En abril último tuvo que ser cerrado por varias semanas por roturas en varios de sus tramos.
Río de Janeiro
Quejas similares expresaron los vecinos linderos a la calle Río de Janeiro que conecta ruta 8 con Panamericana, pavimentada en 2012.
En este sentido, Verónica Sitjes, vecina del barrio Las Orquídeas cuya vivienda está ubicada sobre la mencionada arteria denunció que “a los costados ya se empezó a romper”.
“Cada vez que pasa un camión por un lomo de burro me retumba toda la casa”, describió la mujer, para agregar que “el constructor nos avisó que a la larga eso puede generar rajaduras en la casa”.
En cuanto a la frecuencia, señaló que “es constante y el peor horario es la mañana, solo disminuye un poco los domingos”. El atascamiento en horas pico también fue señalado por la propietaria, y en este sentido, advirtió que “los camiones no respetan la bifurcación que tiene la calle Río de Janeiro para salir y entrar a la ruta 8, se ve que no les da el ángulo para doblar y entran en la calle que es para salir y viceversa”.
En el mismo sentido, Mariana Galina, vecina de la misma urbanización, señaló que los inconvenientes se agudizaron cuando se asfaltó la calle. “Desde entonces es constante el tránsito de camiones, somos varios los vecinos que estamos molestos por esta situación”, indicó.
Paso libre
La prohibición indicada en visibles carteles ubicados en la intersección tanto de Zeballos como de Río de Janeiro con la ruta 8 no es más que un mero elemento decorativo para los cientos de camiones que a diario eligen esos atajos para llegar a destino.
Los controles de tránsito, por su parte, son lo suficientemente irregulares como para garantizar la libre circulación de estos vehículos sin inconvenientes. “Hace un año los inspectores municipales estaban todos los días, ahora la última vez que los vi fue en marzo, les dije que era una situación constante y no aparecieron más”, relató Sitjes y al mismo tiempo reprochó la ubicación de los inspectores: “no se ponen al principio del camino para impedir que ingresen, sino que están medio escondidos, es evidente que tiene un fin recaudatorio, pero por más que hagan la multa a esa altura los camiones ya pasaron”.
Por su parte, Ferrari sí destaca la presencia de personal municipal aunque también descree en el efecto de las sanciones sobre la conducta de los responsables. “Los paran, se pelean, pero al otro día vuelven a pasar”, aseguró.
En la búsqueda de soluciones, “una de las vecinas se estaba ocupando y estaban viendo con quién hablar para que esto no pase más”, anticipó la vecina.
Los frentistas de Río de Janeiro, por su parte, piden mejorar los controles y, sobre todo, “colocar arcos para evitar que circulen vehículos de una determinada altura”.
La frase
“Pensamos que el camino de circunvalación iba a ser un alivio pero apenas mermó un poco el tránsito pesado por la calle Zeballos”, Claudia Ferrari, vecina del lugar.
Además, altos pastizales
Quejas por quema de basura
Vecinos del barrio cerrado Las Orquídeas denuncian abandono en las calles circundantes. En este sentido, Mariana Galina, vecina del lugar señaló que “la calle Monseñor de Andrea, que es de tierra, es intransitable. El barrio corta el pasto de la vereda, pero en la vereda del frente supera los dos metros de altura por lo que cualquier persona puede esconderse”.
Asimismo, agregó que en el barrio Villa Alpina I “hay dos calles cortadas con escombros, una sin nombre y otra que se llama La Torcaza”. En la última, indicó la mujer, es frecuente la quema de basura, ramas y hojas. “Tenemos quejas de varios vecinos del barrio, de uno en particular que justo su casa da a la calle Monseñor de Andrea y la hija de dos años es alérgica y asmática”, afirmó.
Por este motivo, “hay una denuncia hecha en la Municipalidad, el día 14 de febrero de 2013, por reiterados fuegos en la vía pública y corte de calles con depósito de escombros. Lo pasaron al Obrador Municipal, para efectuar la limpieza el día 19 de febrero de 2013, pero nunca vinieron”.
