Los niños tobas consiguieron vacantes y volvieron a la escuela

Fueron incorporados a la E.P.B. Nº27, cercana a la comunidad que habitan. Son más de 30 chicos de distintas edades y muchos de ellos tampoco fueron al colegio el año pasado.
jueves, 11 de abril de 2013 · 00:00

Cerca de 30 niños de la comunidad toba de Presidente Derqui que no concurrían a la escuela por falta de vacantes en instituciones cercanas consiguieron lugar en la E.P.B Nº 27. Allí podrán continuar con sus estudios que en algunos casos estaban interrumpidos desde principios del año pasado.

A partir de la nota publicada por El Diario el 17 de marzo pasado acerca de la situación que afectaba a al menos una treintena de chicos de las 42 familias que viven en la comunidad toba Daviaxaiqui asentada en Derqui, y tras un pedido formal realizado por un grupo de madres a las autoridades locales, la escuela 27 decidió incorporar a los alumnos que a principios del ciclo lectivo no habían sido inscriptos por falta de vacantes.

La situación fue confirmada por Sonia Sarra, estudiante avanzada de Antropología que trabaja con la comunidad: “después que salió la nota, al viernes siguiente me llamó la inspectora de Pilar para avisarme que finalmente consiguieron vacantes”.

Cabe recordar que los niños solo habían conseguido lugar en las escuelas 15 y 20, a las que se accede mediante dos colectivos desde la comunidad toba. Este es el principal motivo por el que los chicos terminaban desertando antes de llegar al segundo semestre.

Asimismo, la odisea para llegar al colegio también suponía un esfuerzo económico importante para las madres que debían tomar hasta 8 colectivos diarios para alcanzar y retirar a sus hijos pequeños de la escuela.

La escuela logró absorber casi al completo la demanda de la comunidad a excepción de una alumna del nivel secundario. “Solo quedó una chica que está en el secundario pero ya es más grande y no es tan dificultoso que viaje”, aclaró la estudiante.

 

Prioridad

“La escuela 27 abrió un nuevo primer grado y la prioridad la tenían los chicos de la comunidad toba”, afirmó Sarra. Muchos de los niños, incluso varios que rondan los 8 y 9 años fueron incorporados a primer grado dado que no contaban con nociones de lecto-escritura.

Precisamente, el alto índice de analfabetismo en niños de edades avanzadas es lo que despertó las señales de alarma en Sarra. Así, inició el pedido correspondiente para que los niños sean admitidos en la escuela 27 o en la 11 por su cercanía con la comunidad, en conjunto con dos madres de la comunidad. Por un lado, Ana Medrano –madre de diez hijos, cinco de los cuales no consiguieron vacante- y Estela Acosta, con tres niños con la misma problemática.

 

Largo plazo, incierto

Concientes de que puede tratarse de una solución temporal, desde la comunidad toba insisten en reclamar los edificios escolares pendientes en la zona, útiles para paliar la demanda no solo la suya sino la de los barrios linderos.

“Hay una obra pendiente que hace años que está detenida, queremos presionar para que se reactive”, indicó la estudiante.

Al mismo tiempo, recordó el proyecto para que se establezca un anexo escolar en el centro comunitario que funciona en el barrio.

“El mismo consta de las instalaciones necesarias para tal fin: tres aulas (de las cuales una funciona como biblioteca y dispone de computadoras) una sala médica, dos baños y un espacio de recreación techado”, describen en la carta dirigida a las autoridades municipales en marzo pasado en la que solicitan, además, “la disponibilidad de dos docentes para la enseñanza de la comunidad”.

En este sentido, aunque la educación impartida en dicho lugar no sea reconocida oficialmente, al menos será útil para que los niños no sigan perdiendo años de alfabetización.

 

30

Son los chicos incorporados en la escuela 27, todos ellos del nivel primario.

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