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Peligra la realización del tradicional Vía Crucis en Zelaya

Sus organizadores aluden que hay falta de compromiso de los vecinos, como también de recursos para la elaboración de la escenografía y las vestimentas. Piden colaboración a la comunidad.
23 de febrero de 2013 - 00:00

Autodenominada la “capital del Vía Crucis”, la localidad de Zelaya ha hecho de la celebración de principios de abril, un evento más que llamativo tanto por su producción como por su convocatoria. Luego de cuatro exitosas ediciones, podría suspenderse la celebración por falta de recursos, como también de voluntarios que colaboren con las distintas tareas.

La propuesta que surgió en el año 2008 de la mano de su ideólogo el cura Ariel Penín. Fue adquiriendo mayor calidad con el correr de los años, a excepción del 2011 cuya edición debió ser suspendida. Así, se fue transformado en un ejemplo de superación colectiva tanto de los vecinos como de las instituciones de la localidad. Pero detrás de esta acción hay un esfuerzo económico por parte de la parroquia de la localidad como también de los fieles que disfrutan de ser parte de la actividad.

El año pasado, la puesta en escena tuvo un costo final de unos 10 mil pesos y a poco más de un mes de Semana Santa, los separa un abismo hasta dicho número.

Este año los encuentra a los organizadores algo cansados, debido a que recientemente se realizó el carnaval donde parte del pueblo trabajó con máscaras venecianas para ponerles su sello al festejo. Pero luego de culminado, se pusieron a pensar en los preparativos del Vía Crucis de la localidad.

“Estamos bastante desesperados con esto porque no tenemos un mango y como todos los años tenemos que quemar todo y volverlo a hacer, necesitamos de todo”, contó Ariel Penin, titular de la parroquia Nuestra Señora de Luján y San José Obrero sobre los elementos necesarios para recrear la escena en que Verónica enjuaga el rostro de Jesús, pañuelos que son obsequiados como souvenirs al público durante la celebración.

Alambre de fardo, rollos de cinta de papel, pegamentos, látex, planchas de fibrofácil, telas de tonos marrones y claros, son algunos de los pedidos que desde la parroquia están haciendo, pero también se necesita mano de obra que pueda colaborar.

“Hicimos una reunión y vinieron 15 personas nada más. La gente es cómoda y se suma cuando el trabajo grueso ya está hecho”, indicó el cura quien señaló que en otros años las Pascuas cayeron más tarde, por lo que más gente se pudo sumar.

“Es todos los años lo mismo, por eso mi desesperación de no tener un galpón para guardar las cosas”, señaló Penin. En el terreno de la parroquia hay lugar para edificarlo, sin embargo no se dispone de un dinero para poder construirlo.

 

El esfuerzo de un pueblo

El año pasado fueron 6.000 personas las que disfrutaron del evento. Según los realizadores, este número se incrementaría en gran medida para esta edición, pero la realidad es que con poca gente involucrada y la falta de materiales, también se baraja la posibilidad de suspender el Vía Crucis. “Ni yo ya tengo ganas. A veces me pregunto en qué barullo me he metido”, dijo Penin, quien ya prevé problemas en la realización.

“Necesitamos un sistema radiofónico porque es tedioso que el sonidista se mueva con los equipos en cada escena”, señaló sobre otro de los bastiones que hacen del espectáculo, uno de los atractivos fuertes de la localidad.

 

Para colaborar

Los interesados se pueden comunicar por mail con el padre Ariel Penin: arielpee@hotmail.com, o a través de la página de Facebook “Parroquia de Zelaya”.

 

10.000

pesos fue el costo de los materiales para la realización del Vía Crucis anterior.

 

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