El pollo al spiedo renace en la gastronomía local
Cuando las grandes cadenas de comida rápida no habían asomado todavía sus narices en el distrito, alcanzó un lugar preferencial en la mesa de las amas de casa pilarenses, flojas para la cocina.
Luego la moda, también implacable con la gastronomía, lo fue relegando frente a otras propuestas hasta hacerlo desaparecer. Hoy el pollo al spiedo vuelve a la carga con récord de ventas en locales de comida para llevar. Económico, rendidor y saludable, la síntesis del combo perfecto.
Tentadores, saludan desde las vidrieras girando en el pinche que los atraviesa, el que garantiza su dorado parejo y el sabor que lo diferencia de sus pares cocidos a la parrilla, un tanto más secos.
Su desaparición resulta tan inexplicable como la de otros clásicos que se llevó con ella la década del 90, pero para su regreso suenan algunas razones. Precisamente, la saturación del paladar argentino de toda cocción que implique carbón fue el pie para el regreso del pollo al spiedo.
Al menos, esa explicación ofrecen desde la rotisería Tandil, en Víctor Vergani al 900 donde aseguran que “la gente se cansó del pollo a la parrilla”.
Fue por pedido del público que sus propietarios, hijos de los fundadores, tuvieron que adquirir los spiedos similares a los que su padre se había obligado a vender cuando el auge del pollo empezó a decaer.
“Hace 20 años atrás fueron furor, después desaparecieron y ahora la gente los volvió a pedir así que tuvimos que volver a comprar los spiedos”, afirma Pablo Villanueva, propietario del comercio que los fines de semana llega a vender 40 pollos al spiedo por día.
Regreso
En la rotisería Lourdes, ubicada sobre la Avenida Tomás Marquez al 900, se adjudican nada menos que el regreso del pollo al spiedo a tierras pilarenses, hace seis años.
Convertido en la especialidad del lugar, el plumífero –aseguran- causa sensación entre quienes lo redescubren al pasar por la puerta del pequeño local.
“Hay gente que viene y se sorprende, nos dicen que hacía mucho que no veían pollo al spiedo”, expresa con cierto orgullo uno de los empleados avezado en la tarea de trozar un ave con cuatro golpes de cuchillo y asegura que “hay gente que nos dice que lo ven desde el colectivo y se bajan antes para encargar uno”.
Todavía faltan minutos para las 13 y en Lourdes ya no reciben más pedidos. Los pollos se extinguieron y a cambio de la negativa, ofrecen un teléfono para reservar en la próxima oportunidad. Entre 50 y 60 pollos se venden por día en el lugar.
Sin titubear, en el comercio aseguran que frente a otras variantes que ofrece el pollo, “el 80% de la gente lo prefiere al spiedo porque es más sabroso”, además garantizan que esta especialidad, cuyo tiempo de cocción demanda alrededor de tres horas y media, “es más saludable porque se desgrasa bien y no tiene el humo del carbón”.
El dato
El pollo al spiedo es una opción económica y rendidora. Pueden comer cuatro personas y su valor ronda los 60 pesos. Es más saludable que otras variantes por su modo de cocción: se desgrasa y no absorbe el humo del carbón.
Cuestión de precio
Entre los factores que marcaron el regreso, el económico es quizás el más sobresaliente. Más barato que un kilo de ciertos cortes de carne, el pollo al spiedo cuesta un promedio de 60 pesos, que puede ascender a 72 con guarnición, y es capaz de resolver la comida de una familia tipo.
“La mayoría lo lleva con alguna guarnición, parece que el pollo y las papas fritas van de la mano, no va una cosa sin la otra”, comentan desde la rotisería Lourdes y agregan que “al mediodía también están los que lo llevan fraccionado para comer en el trabajo”, otra opción económica y más saludable que el clásico almuerzo de oficina.