Un proyecto de reciclado plástico que sigue sumando “fieles”

Cada vez son más los vecinos que depositan sus botellas en la capilla del barrio Villa Morra. Se venden para reciclado y con lo que se recauda se compran biblias y se ayuda a Cáritas.

20 de diciembre de 2013 - 00:00

Una iniciativa que involucró a un puñado de personas es hoy un proyecto que incluye a gran cantidad de vecinos de todo el Partido: el programa de reciclado de botellas plásticas de la capilla Nuestra Señora del Luján, del barrio Villa Morra de Pilar, colabora con el ambiente al tiempo que le brinda material de estudio a los chicos que asisten al templo.

Dicho proyecto nació hace alrededor de seis años en la capilla ubicada frente a la tradicional plaza del barrio. “Todo comenzó con la idea de comprarles las biblias a los chicos de catequesis –explicó a El Diario Cristina, una de las iniciadoras-, buscábamos la manera de generar recursos para darles el material y de paso nos pareció muy buena la idea de cuidar el medio ambiente, cuidar la creación de Dios”.

La mujer indicó que en ese entonces “empezamos con muy poco hasta que la gente se fue enterando, juntábamos un camión en 3 o 4 meses, y ahora se junta un camión por mes, porque es mucha la cantidad de gente que trae sus botellas”.

En efecto, los vecinos llegan con sus botellas constantemente, no solo desde el barrio sino también desde otras localidades. “Como es catequesis familiar, los mismos padres se van enterando y se corre la voz entre las familias de los chicos, así se suma más gente. El grupo se renueva todos los años, por eso siempre se agregan personas de todos los lugares de Pilar, porque en la ciudad no hay muchos sitios en donde se haga reciclaje de plástico”, señaló Cristina.

No obstante, reconoció que “no tenemos realmente idea de cuánta gente colabora, pero sabemos que es muchísima y de varias localidades, a veces nos asombra. La gente se molesta en juntar y traer las botellas, es un gran trabajo comunitario”. Y añadió que “los mismos chicos ya se vienen con botellas y las dejan en el canasto de la entrada, que se llena unas tres veces por semana”.

 

Circuito

Cada día, y en todo momento, la gente se acerca a la capilla de Villa Morra y deja sus botellas de plástico en el canasto ubicado en la puerta. Luego, el material es seleccionado, aplastado y separado entre botellas de color y transparentes.

Luego, una vez que se reunió la cantidad suficiente, un camión las pasa a buscar para llevarlas a una empresa recicladora de José C. Paz. “Antes teníamos un intermediario pero ganábamos menos, por eso ahora nos manejamos directamente. El camión pasa alrededor de una vez por mes”, comentó Cristina.

Para dejar las botellas no hay día ni horario, ya que pueden pasarse entre las rejas de la capilla si el lugar está cerrado y depositarlas igual. “Se separa lo que es basura y las botellas se meten en bolsas. Para llenar un camión se necesitan alrededor de 16 bolsones”, agregaron en el lugar.

Ni bien se llena el patio de bolsones, ya se llama al camión. “Es un trabajo continuo, no se puede tener ni un día más porque sino la capilla se transformaría en un basural”, expresó la mujer.

Aunque señaló que “la gente no tiene problemas en traer sus botellas, pero cuesta conseguir voluntarios que vengan a seleccionar: pisar y separar es un trabajo bastante sucio y no a todo el mundo le gusta hacerlo. Había mucha gente que lo hacía gratis, en estos años todos hemos pasado por esas tareas, pero ahora se le paga a gente para que lo haga, porque no se consiguen voluntarios que tengan regularidad”.

 

Objetivos

En la actualidad el cometido primordial de la campaña sigue siendo el mismo: la adquisición de biblias. “Empezamos comprándoles el Nuevo Testamento a los chicos y hoy en día ya les damos la biblia completa a todos los alumnos que vienen a prepararse para la primera comunión, que siempre son entre 60 y 80 chicos”.

Recientemente se compraron biblias de tapa dura, de mejor calidad que las anteriores, las que se darán luego de Semana Santa del año próximo.En este sentido, a medida que fue entrando más cantidad de botellas se mejoró la calidad de las biblias.

A su vez, cuando sobra dinero, éste es utilizado para comprar elementos para el templo, especialmente aquellos relacionados con la liturgia; mientras que la capilla también colabora con Cáritas, tratando de ayudar a alguna familia necesitada.

 

16

Bolsones llenos de botellas se cargan en un camión una vez por mes.

 

Colaboración 

Para agilizar las tareas, en la capilla de Villa Morra están intentando conseguir algo que les permita aplastar las botellas más fácilmente, como una prensa o una compactadora, sea manual o no. “Quizás algún vecino quiera donarla, prestarla, alquilarla o venderla”, indicaron.

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