Santino, el bebé de los milagros, celebra mañana su primer año
Saludable y casi sin secuelas, fue dado por muerto al nacer en el Sanguinetti. Llegó con 660 gramos y fue depositado en una chata. Hoy dice sus primeras palabras y su recuperación sigue conmoviendo.
por Celeste Lafourcade
Tiene unos ojos enormes, encendidos, con los que sigue cada paso, cada gesto. Se ríe y repite las dos palabras que forman parte de su estrecho vocabulario. Suficientes, su mundo no tiene personas más importantes que “mamá” y “papá”. Su historia, sin embargo, tiene muchos más protagonistas. Médicos, enfermeras y una abuela que le salvó la vida.
Santino Manuel mañana cumple un año. Y como desde el instante en el que llegó al mundo, sigue dando señales de una fuerza enorme capaz de desafiar un diagnóstico equivocado y de conmover a una sociedad.
El pequeño fue dado por muerto al nacer en el hospital Juan Sanguinetti de Pilar. Tras permanecer internado seis meses, primero en la maternidad Hugo Meisner de Presidente Derqui y luego en el hospital porteño Juan Garrahan, Santino llegó en mayo pasado a la casa que comparte con sus padres en Bella Vista, Partido de San Miguel.
Desde allí, Gisele Franco, su mamá, le contó a El Diario que Santino “es un bebé simpático, tranquilo, aunque cada tanto muestra su carácter” y en lo personal, aseguró estar “re contenta porque cumple un año y porque está re bien, no tiene secuelas”.
“El otro día –recordó- fui al Garrahan para hacerle los controles y me crucé con enfermeras que lo habían atendido en neonatología y no lo reconocieron, no lo podían creer”.
Historia
Santino recibe su primer año con 6,400 kilos, casi diez veces más de los 660 gramos con los que nació en un consultorio de guardia del hospital local a los seis meses de gestación y del medio kilo que llegó a pesar en sus horas más críticas.
Fue durante la madrugada del 18 de noviembre de 2012 cuando Gisele, por entonces de 21 años, empezó a sentir fuertes dolores abdominales que la llevaron a trasladarse al Sanguinetti acompañada de sus padres. Una ecografía realizada tres días antes no había arrojado señales de alarma, pero las molestias eran demasiado persistentes como para dejarlas pasar.
Cerca de las 4 de la mañana, la joven oriunda de Villa Verde fue atendida en un consultorio de guardia. Allí, debido a un desprendimiento de placenta, dio a luz por parto natural, con la asistencia de la ginecóloga Stella Maris Villegas, quien sin revisar al niño lo dio por muerto.
Minutos después (calcula que fueron 15) fue su abuela materna, Viviana Miranda, quien al intentar conocer cuál era el estado de su hija, recibió la noticia y la pregunta, clave en esta historia.
“Nació muerto ¿Quiere verlo?”. Al ingresar al consultorio constató que el niño, depositado en una chata con los restos de placenta, se estaba moviendo. “Son reflejos”, minimizó la ginecóloga.
Con su insistencia, la mujer consiguió que la médica constatara que el niño estaba vivo y llamara a una pediatra de guardia, quien tras practicarle maniobras de reanimación, ordenó su trasladado al hospital Meisner de Derqui. Al mes, fue derivado al hospital Garrahan.
En su internación, fue sometido a tres operaciones: de corazón, de la vista y de una hernia. Recibió transfusiones de sangre, batalló contra la anemia y contra una bacteria que atacó sus plaquetas, entre otras complicaciones propias de los prematuros.
Final feliz
El 30 de noviembre la familia celebrará con una reunión el primer cumpleaños de Santino, que hoy come de todo y que, ayudado por las sesiones de kinesiología, empieza a moverse por sí solo.
“Está hermoso, estamos muy contentos, después de todas las operaciones que tuvo, no lo podemos creer, no tiene nada, es muy inteligente”. La que no ahorra elogios, como corresponde, es Viviana, mucho más que su abuela.
Lejos de las sondas y la asistencia respiratoria de los primeros meses, un leve estrabismo que los médicos están corrigiendo con un parche y una displasia broncopulmonar –deficiencia propia de los prematuros que se cura con el tiempo- son los signos que dejó su precipitado nacimiento. Poco y nada respecto al panorama de los primeros meses. “No hay secuelas neurológicas”, destacó su mamá, aliviada.
En el mes de mayo, Santino dejará de ser hijo único. Gisele está cursando el tercer mes de su segundo embarazo y a la familia le sobran motivos para celebrar.
Justicia
La causa legal sigue su curso
Al margen de la alegría de contar con un bebé saludable, los padres de Santino siguen adelante con las acciones legales iniciadas contra el sistema de salud municipal por el trato que recibió el recién nacido en el momento del parto.
Reticente a hablar de ese tema, Gisele Franco, la mamá del pequeño, se limitó a responder que “de ese tema no puedo hablar, el abogado nos dijo que no podemos decir nada”.
De todos modos, aseguró que según la información con la que cuenta, la ginecóloga Stella Maris Villegas separada de su cargo apenas el caso salió a la luz y sumariada por el Municipio, no volvió a trabajar en el hospital local.
Con 20 años de experiencia en la profesión, fue en el Sanguinetti donde la mujer ejerció gran parte de su trayectoria médica.
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Das pasó internado Santino antes de recibir el alta, en mayo pasado.