Miles de devotos venerarán hoy al Gauchito Gil en Corrientes

En Mercedes esperan más de 150 mil personas de todo el país. Un sacerdote católico reivindica la figura del santo pagano. Una creencia que se extiende año a año y ya cruza las fronteras.
martes, 8 de enero de 2013 · 00:00

La localidad correntina de Mercedes espera para mañana la llegada de más de 150.000 devotos del Gauchito Gil, el llamado «Santo del Pueblo», cuya popularidad se consolidó en todas las provincias argentinas y trascendió las fronteras del país.

«Hace décadas que el Gauchito atravesó las fronteras del NEA y ahora está atravesando las fronteras del país», dijo a Télam Eduardo de la Serna, integrante del Grupo de Curas en Opción por los Pobres (OPP).

Para el sacerdote, «los pobres reconocen al Gauchito, quien -como una suerte de Martín Fierro- no quiso ser reclutado para combatir a sus hermanos. La idea de los otros como hermanos, aún de los adversarios es profundamente evangélica ¡y humana!», exclamó.

De la Serna reflexionó sobre otro valor reconocido por el  pueblo:»La defensa de los pobres» y estimó que estos aspectos ayudan a entender el sentido y la razón de la difusión y crecimiento de la devoción al Gauchito Gil.

«Es verdad que el Gauchito no es un ´santo eclesial´, no es  alguien reconocido por la institución eclesial. Pero no es menos cierto que los valores que el Gauchito encarna sí son eclesiales, y canonizados».

El cura dice que el pueblo, que se sabe «sucio, embarrado, no se preocupa tanto de muchos de los santos canonizados sino que reconoce ‘sus propios santos’ porque reconoce como cristianos -¡y lo son!, afirma- los valores que ellos encarnan y transmiten».

 

Multitud

Como cada 8 de enero, cuando se recuerda el fallecimiento del «Santo del Pueblo», los fieles peregrinan hasta el histórico santuario ubicado en el cruce de las rutas 119 y 123, a 8 kilómetros de Mercedes y a 243 de la capital correntina.

En la fiesta todo es rojo: banderas, velas, cruces, atuendos  y vinchas del color que identifica al santo pagano.

El intendente de Mercedes, Daniel Baldezzari, contó a Télam  que todo está previsto para recibir de 150.000 a 200.000 personas que llegan de todo el país y que a la terminal local arribarán más de 800 ómnibus.

«Vienen de todas las provincias y también de Paraguay, Brasil y Uruguay», por lo que la ciudad tiene para esta fecha un movimiento «increíble», dijo el jefe omunal.

La capacidad hotelera ya está colmada, indicó, porque muchos llegaron algunos días antes para asistir a la fiesta del Chamamé, que se hace en Mercedes el fin de semana previo.

Otras opciones de hospedaje son casas de familia y campings con todos los servicios, mientras que ante la falta de plazas otros van a hoteles de Curuzú Cuatiá, a 75 kilómetros de Mercedes.

El domingo a la tarde llevaron la cruz original del Santuario al Centro de Interpretación de Cultura y Turismo de la ciudad, «donde  se le rinde devoción hasta el día 8», relató el intendente.

Mañana muy temprano la cruz  será  llevada  hasta la  parroquia “Nuestra  Señora de las Mercedes”, donde a las 6 celebrarán una misa en honor al Gauchito Gil y luego comenzará la peregrinación hasta el Santuario.

Autoridades de la ciudad correntina coordinaron con las áreas de Salud, Gobierno, Policía, Gendarmería Nacional, Bomberos y Defensa Civil los operativos en toda la zona para esta multitudinaria celebración.

 

El hombre detrás del santo 

Antonio Gil (1847-1878) fue un joven gaucho correntino que luego de participar en la guerra de la Triple Alianza fue reclutado por el Partido Autonomista para pelear en la guerra civil correntina contra el opositor Partido Liberal, pero desertó. Dado que la deserción era delito, fue capturado, colgado en un árbol de Espinillo y muerto por un corte en la garganta. Cuenta la leyenda que Gil le dijo a su verdugo que debería rezar  en su nombre por la vida de su hijo, que estaba muy enfermo.

Luego de matarlo, el hombre llegó a su casa y encontró a su hijo al borde de la muerte. El verdugo, de apellido Zalazar, rezó al Gauchito Gil y su hijo sanó milagrosamente.

 

 

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