Como cada fin de año, un contingente de más de 60 voluntarios pilarenses y de El Palomar, organizaron una campaña solidaria para ayudar a pueblitos de la Provincia de Misiones durante la víspera de Navidad.
Esta vez, el voluntariado no fue escaso, como había ocurrido hasta el último momento de los viajes anteriores. Tampoco lo fue la donación, que sirvió para equipar dos bibliotecas de la selva misionera. Una ayuda que ya se ha hecho tradición, y que continúa echando raíces.
La tierra colorada bajo sus suelas y en sus ropas, las lluvias que sorprendieron a los voluntarios. Nada impidió que las 61 personas que encabezaron este reciente viaje solidario a Misiones entre el 25 y el 31 de diciembre, pudieran llevar a cabo la misión que durante cada fin de año se prepara para llevar donaciones y principalmente, la alegría a los más chicos de los pueblos de la selva misionera.
Esta vez, debido a que varios de los voluntarios están participando de las actividades de la biblioteca Palabras del Alma del barrio Peruzotti, se abrieron dos sedes de la entidad en dos colonias misioneras.
“En realidad, es iniciativa de la gente de Misiones. En el transcurso de este año, ellos quisieron generar una institución que hiciera algo parecido a lo que hacemos nosotros en la biblioteca en Pilar”, explicó el docente Hernán Nemi, uno de los que comandan cada año este viaje que allá por el 2002 se inició con alumnos y exalumnos del Instituto Madre del Divino Pastor.
Como siempre, las colonias que visitaron fueron las de El Paraíso y Santa Rita, esta última ubicada en el corazón de la selva misionera, donde escasean muchas cosas que son provistas por los voluntarios.
Allí, también se realizaron juegos y obras de teatro, entre otras actividades, todas agradecidas por los vecinos.
“En Santa Rita, un grupo de chicas preparó una obra de teatro lindísima, con vestuario y escenografía, con música. Los chicos decían que era la primera vez en sus vidas que veían una obra de teatro”.
Durante la semana próxima, un camión visitará las aldeas para enviar más libros para las bibliotecas y otros objetos para las comunidades.
Valores
Hace dos ediciones, el viaje peligraba debido a la falta de voluntades. Fue en aquel momento que Jésica Vitali se enteró a través de El Diario que se necesitaba ayuda, precisamente para ayudar.
Debido a que no había más espacio en el colectivo, la mujer, junto a su pareja y su hijo, viajaron por su cuenta para colaborar.
“Más allá de la calidad del grupo de personas que viajan, el recibimiento de la gente de Misiones es increíble. Te gratifica el alma”, explicó la mujer, quien también ayudó cocinando para el grupo.
Junto a Jésica estaba su hijo de 12 años, quien también aprovechó el viaje. “Para lo que quiero para el futuro de mi hijo, me parece sumamente bueno que él comparta eso desde chico para su elección de vida o para que lo nutra de un montón de valores que si bien están, no se ven día a día en el común de la gente.”, explicó la voluntaria que resaltó la integración de los chicos y la “pureza” de sus acciones viviendo en comunidades aborígenes.
La frase
“Me vuelvo con la idea de que queda un lugar con el que vamos a estar en contacto y esto es bueno porque por ejemplo, la alfabetización de adultos o hacer talleres, o un apoyo escolar permanente durante todo el año, es menos vistoso que lo que hacemos en diciembre pero es como que hunde raíces más hondas.” Hernán Nemi.
