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Las colas del verano están en Pilar

Ni en Mar del Plata ni en Pinamar, las verdaderas colas de la temporada están en el centro de la localidad. Entre el calor y la bronca, los pilarenses ya son expertos en esperas interminables.
31 de enero de 2013 - 00:00

Tienen como condimento el calor, aunque no involucran a chicas en bikini.

Alientan el consumo de refrescos, pero en lugar de arena y mar cálido, tienen como escenario el cemento. No ocupan tapas de revistas pero en muchos casos son noticia.

Los pilarenses que circulan por las calles céntricas bajo el sol de enero tienen un punto de encuentro: las colas, que contrastan con la quietud de una ciudad en reposo.

Pagar, reclamar, cobrar, viajar, todo implica una fila y en consecuencia una espera, donde las caras de hastío se repiten y la bronca se retroalimenta.

 

1-La vedette de la temporada

El lugar vacante que dejó la vedette del año pasado, la tarjeta SUBE, es ocupado en 2013 por el servicio de energía eléctrica, líder indiscutido en el ranking de colas.

Hasta 5 horas de espera deben soportar los usuarios que llegan a las oficinas de Edenor sobre la calle Chacabuco por desperfectos en el servicio, excesos en las tarifas, bajas de tensión, entre otras cuestiones.

En los últimos días, quienes no recibieron su factura, que también deben acercarse personalmente a las oficinas para poder pagar, son beneficiados con un ingreso directo y más acelerado que apenas reduce la cola que de forma permanente ocupa buena parte de la cuadra.

La ambulancia es otra visitante asidua de las colas, para asistir a quienes periódicamente se descompensan por el calor. Los disturbios ocasionados por el malestar de los consumidores derivó en la asignación de un policía para custodiar la fila.

 

2-Cola por la identidad

El segundo lugar en el ranking, por insólitas y trasnochadas, lo ocupa el Registro Civil cuyas colas no son estivales sino que se sostienen de forma pareja y constante durante todo el año.

Quienes estén interesados en tramitar el DNI o el pasaporte deben tener en cuenta que desde las propias oficinas convocan a acercarse a la dependencia entre las 2 y las 3 de la mañana para conseguir uno de los 40 números que se reparten cerca de las 8.

Cinco horas de espera para conseguir el turno más -en caso de ser bendecido con el papelito- el tiempo correspondiente para ser atendidos, elevan el tiempo total del trámite a las 8 horas promedio.

3- Pararse y esperar

De todas las entidades bancarias que funcionan en Pilar, el Banco Provincia merece un lugar en el podio. Las colas que a diario se forman en la puerta del lugar solo son comparables con las que rodean a su par, el Banco Nación, en épocas de pago de haberes jubilatorios, de pensiones y de beneficios sociales.

Pagar impuestos, cobrar o depositar cheques, iniciar trámites, solicitar tarjetas, todo, hasta extraer dinero de los cajeros automáticos, implica formar fila y esperar hasta que la paciencia diga basta en el Banco Provincia.

Los afortunados, solo ellos, tienen la dicha de al menos poder hacerlo bajo el resguardo del aire acondicionado. El resto, debe conformarse con esperar en la atractiva peatonal céntrica.

 

4- Pago difícil

Por escasas, las bocas de cobro rápido de impuestos también están colapsadas en el centro de Pilar. Mucho más si se trata de Provincia Pagos (impuestos que solo cobra el Banco Provincia) que unicamente cuenta con un puñado de sucursales en todo el distrito.

La situación se refleja, por ejemplo, en las oficinas de SCIPA sobre la calle Pedro Lagrave donde funciona dicho servicio y donde los contribuyentes suelen esperar en la vereda ante las reducidas dimensiones del espacio.

La corta vida de las oficinas de cobro fácil (se abren y se cierran con la misma facilidad) hace que la demanda nunca esté satisfecha y que lejos de cumplir con su promesa, pagar se vuelva una odisea.

 

5- Viajar es un placer

El transporte público es otro de los servicios que genera colas y esperas interminables que no entienden de golpes de calor, de lluvia y de horarios que cumplir.

Las reformas en la terminal trasladaron las filas a la esquina de Pedro Lagrave y Rivadavia complicando el paso de los peatones y la vida de quienes esperan.

Las líneas 57 y 176 son dos de las que mudaron su parada a la señalada vereda, esta última es una de las que más gente concentra con esperas que rondan los 40 minutos, como es el caso de los colectivos con destino al vecino partido de José C. Paz.

El aumento de los boletos y la demanda siempre en ascenso que se registra en Pilar no son, todavía, motivos suficientes para aumentar la frecuencia y reducir las esperas. n

 

El dato
El Registro Civil y Edenor son las oficinas que registran mayor demora en la atención. En el primer caso, los interesados deben aguardar hasta ocho horas. En el segundo, las esperas pueden superar las 5 horas.

 

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