En Pilar ya se dan casos de cambio de sexo en el documento

Fueron cuatro desde que, hace dos meses, se sancionó la Ley de Identidad de Género. Tres sacaron DNI femeninos y uno masculino. Prejuicios, derechos y el impacto social de la nueva normativa.
 
domingo, 5 de agosto de 2012 · 00:00


por Celeste Lafourcade

En muchos casos, la normativa llegó para legitimar lo que la naturaleza ya había determinado mucho tiempo antes. En otros, para acompañar una elección profunda. En todos, para reparar, saldar una deuda y otorgar derechos donde no los había. Desde que se promulgó la Ley de Identidad de Género, a fines de mayo, cuatro pilarenses adecuaron su documento a su identidad sexual.
Tres nuevos documentos femeninos y uno masculino fueron tramitados en el distrito, de acuerdo con la información proporcionada a El Diario por el Registro Provincial de las Personas.
En la delegación de Pilar del Registro Civil se asentaron tres solicitudes de rectificación de género y en consecuencia ya se tramitaron dos nuevas partidas de nacimiento femeninas y una masculina. En tanto que la restante, también femenina, se asentó en Del Viso.
Cabe recordar que el trámite para adecuar los datos registrales a la identidad de género arranca con el pedido de rectificación de la partida de nacimiento del solicitante, que no necesita más que expresar su voluntad para ejercer este derecho. En caso de que el solicitante sea menor de edad, se requiere también el consentimiento de los padres y de no tenerlo, mediante la supervisión de un abogado podrán solicitar el trámite por vía judicial.
Una vez consumado eso, la persona está en condiciones de iniciar el trámite de cambio del DNI. No obstante, el número de documento no sufre modificaciones.

Respuesta masiva
Fiscalizador de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) y abanderado de ésta y otras causas que apuntan a garantizar la igualdad de derechos para dicha comunidad, Marcelo Suntheim habló con este medio acerca de los alcances de la nueva normativa y la repercusión en la sociedad.
El abogado calificó como “masiva” la respuesta a la sanción de la Ley por parte de la comunidad trans (transexuales, transgénero y travestis).
“La mayoría de las personas del colectivo trans se presentó masivamente a pedir la rectificación de la partida de nacimiento, hay una avalancha en la demanda del nuevo DNI”, destacó Suntheim. Y entre las explicaciones para este fenómeno aseguró que antes de poder adecuar su documento a su identidad de género: “tenían serios inconvenientes, por ejemplo, para conseguir trabajo”.
En este sentido, el representante de la CHA remarcó el impacto que tuvo la Ley también en comunidades chicas, a diferencia de lo que sucede con el matrimonio igualitario donde cuenta más el peso de la mirada ajena.
“En comunidades reducidas todavía hay alguna resistencia al matrimonio igualitario y se casan aquellas parejas que necesitan usar esos derechos”, explicó Suntheim y marcó la diferencia con lo que sucede con la identidad de género. En estos casos, precisó, “no se puede esconder la realidad y no hay un mayor costo si se modifican los datos registrales”. Ya con la aceptación y la adecuación física “el costo ante la sociedad ya lo han pagado”.
Así, la modificación del documento es la reivindicación y la legitimación de una identidad aceptada mucho tiempo antes, que llega para reparar los prejuicios más que a generarlos.
En consecuencia, el hasta ahora reducido impacto de la Ley en Pilar radica para el abogado en que “la rectificación de las partidas debe pedirse en el registro civil donde está asentado ese nacimiento”, de modo que aunque en la actualidad residan en el distrito si el nacimiento se produjo en otro lugar, es allí donde debe iniciarse el trámite.

Crecimiento

La Ley de Identidad de Género como aquellas que llegan para igualar en derechos a quienes no los poseen, tienen en términos de crecimiento social un valor que excede incluso al que puedan otorgarle los colectivos directamente beneficiados.
“La legalización que hizo el Estado contribuyó a la aceptación social, quienes asistieron al debate escucharon la argumentación del colectivo trans cuyo promedio de vida es de 35 años y fue muy importante”, destacó Suntheim.
En cuanto al impacto que tuvo la ley en la vida de quienes ejercieron este derecho, el representante de la CHA consideró que “el primer impacto lo vieron a través de esa aceptación social y después en la vida cotidiana a través de los beneficios de la adecuación de su documento a su identidad de género, sobre todo en lo laboral”.
Asimismo, aseguró que muchos de los trámites son iniciados por adolescentes e incluso en la CHA recibieron el caso de una menor de cinco años que a pesar de haber sido inscripta como varón a los tres años empezó a manifestar su identificación con el género femenino. “Es importante que los padres acompañen –afirmó- y empiecen a comprender que la identidad sexual es una construcción y no hay marcha atrás en ella, no es una cosa fluctuante”.
No obstante, el cambio de género es reversible aunque para volver a modificarlo es necesario pedir la intervención de un juez.
Conquistado este derecho, el próximo paso apunta a agilizar las operaciones de cambio de sexo que a partir de la nueva normativa no requieren de autorización judicial y deben ser solventadas por las obras sociales y por el Estado para quienes no tengan cobertura médica.
“Hay pocas instituciones donde se practican, una de ellas el hospital Durán donde hay dos años y medio de espera”, precisó y anticipó que por este tema la CHA está trabajando en conjunto con el Ministerio de Salud.

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