Yamil Peralta hizo historia para el boxeo argentino. El de Del Viso ganó su primer combate en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, y así se aseguró un diploma en la divisional Pesados (Hasta 91 kilos).
En el Complejo ExCel de Londres, el boxeador de 21 años consiguió un gran triunfo sobre el argelino Chouiab Bouloudinats (4º preclasificado), en uno de los combates realizados en el pabellón South Arena 2.
“Sabía que iba a ser difícil, pero yo cumplí, gané y eso es lo más importante. Para eso hago sacrificios desde hace un año y medio, viendo poco a mi familia, entrenándome muy fuerte. Mi intención es regresar a Argentina con una medalla”, expresó Peralta, en la zona mixta de atención a la prensa, una vez consumada la victoria.
Los 5 jueces fallaron en forma favorable al argentino por 13-5, al cabo de los 3 rounds de 3 minutos que se efectuaron en un recinto ocupado por más de 3.000 espectadores.
Peralta avanzó, de este modo, a cuartos de final, instancia en la que enfrentará el domingo (a las 16.45) al búlgaro Tervel Pulev, que superó por 10-7 al chino Xuanxuan Wang, también a partir de la consideración de los jurados.
Lo destacable es que si Peralta supera la próxima instancia, logrará quedarse con la medalla de bronce.
De mayor a menor
Peralta fue de más a menos en el combate y exhibió un mejor alcance de brazos, arma fundamental para minar la resistencia de su adversario, subcampeón africano en 2011.
En el primer asalto, el bonaerense trabajó mejor, castigó con golpes al cuerpo y a la cabeza y sacó una ventaja considerable (5-1), según la puntuación de los jurados.
En el segundo round, Peralta, metió un cross de derecha que derribó a Bouloudinats y marcó definitivamente la tendencia de la pelea (5-2).
Y en el tercero, el delvisense, quizás, sabiendo que tenía una apreciable ventaja, reguló y le entregó la iniciativa a su adversario, que lo lastimó debajo del ojo izquierdo, con un golpe conectado que ingresó muy nítido, muy franco. Así y todo, los jurados fallaron en favor de Peralta por 3-2.
De esta manera, el de Del Viso peleará el domingo frente al gigante Pulev, con la ilusión de volver a obtener un triunfo que le permita, ahora sí, asegurarse una medalla olímpica.
Y entonces, el boxeo argentino ratificará su condición de deporte que mayor cantidad de preseas otorgó a lo largo de la historia. Es que, hasta el momento, el deporte de los puños le permitió a los púgiles argentinos calzarse 7 preseas de oro, 7 de plata y 10 de bronce. Una cosecha para nada despreciable.
12 años
Yamil Peralta rompió con el maleficio sin victorias para los argentinos en el boxeo olímpico, después que en Sidney 2000, Ismael Pérez (terminó 5º en categoría Pluma) ganara el último combate.
Dirigentes de la COA, enojados con la organización de los JJOO
Integrantes del Comité Olímpico Argentino (COA) manifestaron su enojo ante con la organización de los Juegos Olímpicos de Londres y la prensa argentina, luego de la victoria que Yamil Peralta consumó en el complejo ExCel.
Los dirigentes exhibieron su desconocimiento de las reglamentaciones olímpicas y alzaron la voz, protestando enérgicamente, cuando la organización les advirtió de la obligación de que el de Del Viso atendiera, en zona mixta, a los periodistas, tanto de su país como a nivel internacional.
Entonces, la buena victoria de Peralta sobre Bouloudinats, en octavos de final, pasó a segundo plano y los directivos empezaron a gritar (en español, por cierto, lo que hacía que solamente unos pocos entendieran), argumentando que el boxeador debía ser rápidamente curado de una herida que tenía debajo de su ojo izquierdo.
“No es necesario que atienda a la prensa, ni a nadie. ¿Quién se hace cargo de que el chico está lastimado?”, expresó una voz que integraba el núcleo de directivos (entre los que estaba el segundo jefe de misión, Diego Gusmán) y allegados al púgil que, por otro lado, veía la escena desde lejos, escuchaba lo que se decía y empezó a evadir respuestas a los representantes de los medios gráficos argentinos.
Así, Peralta cumplió con la formalidad de pasar por zona mixta, pero lo hizo muy nervioso, más de lo que debe haber estado antes de iniciar su debut en la cita.
Y algunos componentes de la delegación dirigencial argentina en Londres no estuvieron a la altura de lo que se pide en gente que conduce: idoneidad, comprensión y sentido común.