“Lo que está proponiendo el nuevo código es un cambio de paradigma”

El abogado y ex intendente Sergio Bivort analizó la reforma del Código Civil. Adopción, divorcio exprés, nuevas formas de paternidad. Una sociedad light y el fin de la ley como parámetro moral.
 
domingo, 1 de julio de 2012 · 00:00

 

por Celeste Lafourcade c.lafourcade@pilaradiario.com

 

Por abordar varias cuestiones sensibles para la sociedad tales como el divorcio, la adopción y las nuevas formas de paternidad, la reforma que unifica el Código Civil con el Comercial impulsada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner que ya obtuvo el visto bueno de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado genera controversias incluso en ámbitos ajenos al derecho.

Consultado por El Diario, el abogado y ex intendente Sergio Bivort analizó los puntos más destacados de la reforma. “Es un Código muy progresista en cuanto a la protección”, destacó.

 

-Cuándo se hace una reforma de este tipo ¿el nuevo Código transmite los cambios que ya se están produciendo en la sociedad o se adelanta y éstos llegan como consecuencia?

- Este proyecto evidentemente toma y explicita en la Ley tendencias que ya han venido plasmándose en la jurisprudencia desde hace muchos años. Sobre todo en cuanto al derecho de daño, el nuevo Código es sumamente progresista en la mirada que tiene sobre la víctima como en la defensa de los derechos de los más débiles, de los consumidores, de las personas en situación de debilidad frente a otro con mayor fuerza en su poder de contratación.

 

-Hay temas controversiales como las nuevas formas de paternidad…

- El tema de la paternidad por nuevas técnicas va a generar debate. Con lo rígida que es hoy la ley en cuanto a lo que es tráfico de niños, derecho a la identidad y que de repente la propia Ley diga ahora que un chico puede nacer por donación de óvulo y esperma. Tanto nos preocupamos por el derecho a la identidad que prácticamente no hay adopciones por eso y de repente la concepción es libre…

 

-¿Está reñida con el derecho a la identidad la posibilidad de elegir donantes para tener un hijo?

- No soy de la idea que hay que desdeñar una cosa así desde el primer momento pero me parece que va a tener mucho debate y va a haber que tomárselo en serio porque puede haber cuestiones con el tema del derecho a la identidad. Va a dar qué hablar porque afecta los derechos personalísimos. Salvo que el nuevo paradigma sea que el verdadero padre y madre sean los que crían a un hijo. Pero hoy no es así porque vemos chicos abandonados en la calle, obligados a mendigar, que no van al colegio y basta con que un padre diga que no quiere desprenderse de su hijo para que la patria potestad sea palabra santa.

 

Divorcio ya

La posibilidad de acortar los tiempos de un proceso de separación legal, catalogado como “divorcio Express” es uno de los temas más resonantes que trae consigo el nuevo Código.

Voces a favor y en contra no hacen más que poner en el tapete un cambio cultural que viene dándose desde hace décadas y del que los vínculos –incluso los afectivos- no son ajenos.

 

-¿En qué van a cambiar las separaciones con la figura del divorcio Express?

- De nuevo, lo que está proponiendo el código es un cambio de paradigma. De alguna manera está terminando de divorciar la ley de todo sentido de valor moral respecto del matrimonio. El matrimonio original civil tenía valores y connotaciones que estaban arraigados en la sociedad en ese momento. El nuevo Código simplemente toma en cuenta un dato: la gente se une para vivir junta y para compartir un proyecto que ya no necesariamente tiene que ser de vida. Puede ser un proyecto que dure mientras los cónyuges quieran. Sí va a seguir teniendo efectos patrimoniales porque la Ley no va a cambiar en eso a menos que haya un contrato prenupcial que lo establezca. Si uno de los dos no quiere vivir más con el otro sólo tiene que manifestar su voluntad sin dar ninguna explicación, que era lo que pasaba hasta ahora y era lo que le daba connotación moral porque para desunir eso debían estar de acuerdo o uno le tenía que adjudicar al otro una conducta disvaliosa.

 

-¿Según su opinión esto atenta contra la institución matrimonial?

- Es un tema que es interesante porque desde el punto de vista religioso esto se cataloga como que va a generar una disgregación social mayor. Es cierto que la Ley Civil muchas veces genera estándares de valores morales y en ese sentido podría ser negativo porque de alguna manera lo que está aceptando esto es que el matrimonio no es una institución para toda la vida. Creo que desde la Iglesia en la cual me enrolo más que despotricar contra esto, el desafío es plantearle a la sociedad que es mucho mejor que tener cinco uniones en la vida es tener una sola. No sólo por valores morales sino que uno lo ve también en la vida práctica y a la felicidad. No es fácil andar teniendo matrimonios e hijos por la vida, hasta del punto económico, patrimonial y psicológico.

 

-Dentro del nuevo paradigma se habla de la falta de compromiso, no solamente ante un cónyuge sino en temas como la política ¿Usted considera que este tipo de cuestiones podrían llegar a exacerbar eso?

- Lo que la ley está receptando es un estilo de vida light desde el punto de vista de las costumbres, es así. La sociedad occidental ha ido evolucionando hacia una forma de vida light. Hombres y mujeres sin capacidad de asumir obligaciones para toda la vida, adolescentes permanentes. La ley recepta muchas de esas cosas y una cosa se potencia con la otra.

 

-También es cierto que aunque la ley no cambie si ya cambió culturalmente la sociedad, hay situaciones que se van a dar con o sin regulación.

- De hecho hoy es así, lamentablemente hoy las uniones son más pasajeras.

 

-Que el nuevo código contemple contratos prenupciales ¿responde también a un cambio de la figura de la mujer, antes el hombre “se hacía cargo” y con la inserción laboral femenina y los matrimonios más tardíos fue cambiando?

- Hay cosas que si las veo desde el punto de vista personal no comprendo que alguien que tenga proyectado casarse y tener una vida común no quiera compartir sus bienes. Pero está demostrando lo light que es un matrimonio en ese sentido. Es difícil compatibilizar con eso el amor que es mutua entrega, cuando a la vez estamos diciendo no entrego mi bolsillo.

 

-¿En qué le va a cambiar la vida a la gente el nuevo código?

- Salvando nuevas formas de paternidad que va a tener debate, lo más interesante en mi opinión es la recepción de nuevas formas de contratación moderna, de los derechos de los más débiles y el derecho de daño. Tal vez va a ser silencioso pero va a ser muy importante en la vida cotidiana. Es un código muy progresista en cuanto a la protección. Los jueces van a tener que tener un ojo muy abierto y donde hay desigualdades poner igualdad y eso es muy interesaste.

 

 

La adopción en matrimonios igualitarios

 -¿En la reforma se plantea la adopción para parejas del mismo género?

- Sí, de hecho hay cosas que se han ido cumpliendo. Creo que el tema de las formas de paternidad y la adopción de personas del mismo género van a generar debate. Lo que hay que tener en cuenta que la Ley con todas estas cosas ha dejado de pretender ser la vara moral de la sociedad, no juzga estas cosas simplemente se limita a reglarlas. Como en los matrimonios de personas del mismo sexo. Se corrió al costado de la valoración moral, simplemente ve una situación social y la regula.

 

-Eso es positivo en la medida que le otorga derechos a situaciones que no las tenía.

- He discutido mucho en ámbitos eclesiales este tema. Hay que tomarlo con mucha tranquilidad. Hasta qué punto se pueden violentar las formas de vida de otros sectores de la sociedad. La primera respuesta irreflexiva sería que esto “no corresponde” pero yo puedo estar en desacuerdo pero no puedo negarle a estas personas que tengan una convivencia en el marco de una normativa legal.

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