Las autoridades del hogar reciben el cheque.
Cuando aportar un grano de arena es de gran ayuda, hacerlo ladrillo en ladrillo resulta de una solución viable cuando los más necesitados requieren de la respuesta de los vecinos. Así lo creyeron desde el Club de Leones que a través de sus actividades logró colaborar con la reconstrucción del edificio del Hogar de Niños El Milagro que sufrió un incendio en septiembre pasado. A tal puntos que los chicos volverán a ocupar el lugar el próximo viernes.
El Club de Leones hizo entrega de un cheque simbólico de $25.190 a la directora del hogar, Paola Casadesús, y al sacerdote Fernando Crevatín, titulares del hogar ubicado en el barrio Villa Buide.
El dinero fue recolectado gracias a un torneo de tenis organizado por la ONG y a un particular muro que los leoninos montaron en el shopping Pilar Point para poder ayudar al hogar incendiado.
En septiembre pasado un incendio destruyó parte del Hogar El Milagro. Los cerca de 20 chicos que residían en el edificio, debieron trasladarse hacia un lugar alternativo situado en Tucumán 1139 de Pilar.
Desde el Municipio, instituciones y particulares, comenzaron a hacer donaciones y eventos para recaudar fondos. Una de las instituciones que se solidarizaron con el hogar fue el Club de Leones. “La idea del muro es simbólica”, contó Julio Patiño, mentor de la idea de la venta de ladrillos para ayudar con la reconstrucción del edificio. “Fijamos un precio de $20 que consideramos que era accesible”, continuó Patiño.
En un sector de Pilar Point se montó un muro donde quienes estaban interesados en ayudar al hogar podían colaborar comprando un ladrillo. “Mucha gente nos acompañó desde el primer momento, como “La Casa del Tornillo”, que aportó mil pesos, compró 50 ladrillos el primer día que montamos el muro”, mencionó el hombre sobre la ayuda que también recibieron desde los comerciantes.
“Ayudaron todos, de alguna manera u otra, estamos agradecidos a la comunidad de Pilar que siempre está sensible a la realidad del hogar de niños”, dijo su titular Fernando Crevatín. “Ahora los chicos van a poder dormir en la institución donde siempre estuvieron”, señaló con emoción, al tiempo que invitó a los pilarenses a acercarse al edificio: “siempre las puertas están abiertas dando su tiempo, acompañando a los chicos, con lo que puede ser apoyo escolar o jugar con ellos, y el otro aporte también valiosísimo, el económico, que en este caso hemos recibido”.
