Lo cultivó una abuela, en el fondo de su casa, con semillas que le regaló una amiga. Pesa más de 25 kilos y crece en una planta que parece una jungla. Ya había sacado otro de 18 kilos.
Peso. Los nietos de Catalina tratan de levantar el enorme zapallo.
Parece un cuento de Luis Landrisina, de esos que bucean con picardía en ciertas exageraciones de nuestros paisanos a la hora de contar sus logros. Pero no; la historia es cierta y no se dio en el interior profundo de la Argentina sino acá nomás, en el barrio Peruzzotti, a minutos del centro de Pilar.
Allí, en el fondo de su casa, en una pequeña huerta familiar cultivada en un rincón de tierra de 10 por 10, Catalina cosechó un verdadero prodigio de más de 25 Kilos.
Se trata de un zapallo enorme y naranja, como para una historia de Halloween, abrigado por una planta que permitiría sombrear a más de uno.
Catalina tiene 66 años de edad, es de nacionalidad boliviana, pero lleva más de 40 viviendo en el distrito y hace 10 que se domicilia en el barrio Peruzzotti, donde comparte casa con sus hijos y nietos.
Por necesidad y tradición, el fuerte de Catalina como el de su familia es la dedicación al cultivo de verduras y hortalizas. Ella prosiguió esa cultura y ese trabajo en su pequeña quintita que tiene a pocos metros de su vivienda.
“Una amiga -dijo - me regaló hace algún tiempo una semillitas de zapallitos “tronco” que dijo le habían mandado desde EE.UU. Las planté, crecieron y dieron este zapallo”, señaló la mujer, orgullosa del fruto que brotó de su tierra.
Una vez pesado, tarea que se dificultó ya que aún se está desarrollando en su planta, se conoció que su peso total que por ahora es de 25,100 kg., aunque todavía puede seguir creciendo.
Ya en otra oportunidad, Catalina llegó a tener otro zapallo gigante. Pero aquella vez sólo había pesado unos 18,700 kg.
La abuela, que vive con su hija Andrea y sus nietos Emanuel, Evelín y Nahuel, asegura que seguirá pasando sus días con las manos en la tierra y sorprendiéndose de los regalos que la naturaleza puede darle.
Cruzada solidaria
El ciclista aficionado español Nacho Olmos llegará hoy a la ciudad de Buenos Aires, donde culminará su cruzada solidaria de lucha contar el cáncer que emprendió el mes pasado desde Santiago de Chile, en memoria de su hermano fallecido por esa enfermedad.
Olmos arribará a la Plaza de Mayo a las 17 donde finalizará su recorrido de 3000 kilómetros, denominado «Un camino por Manolo», que cuenta con el apoyo de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (Lalcec) y la Asociación Española contra el Cáncer (Aecc).
Olmos, que está recorriendo unos 100 kilómetros diarios en bicicleta, está apadrinado por el ex ciclista profesional y vencedor de la Vuelta de España 2001, Ángel Casero y además, cuenta con un equipo de apoyo integrado por tres personas que lo siguen en un motorhome y le ofrecen cuidados médicos.
El origen de la cruzada solidaria y de superación personal de Olmos nació tras el fallecimiento de su hermano Manolo a causa de cáncer.
La ruta solidaria en la que el ciclista recauda fondos para la lucha contra el cáncer comenzó en Santiago de Chile pasando por paso del Cristo Redentor y bajando hacia al sur a Bariloche, cruzando La Pampa hasta Buenos Aires.
