Los colectivos suelen ir desbordados. La gente se queja porque muchas veces debe viajar parada.
Ya sea por sus coches, su frecuencia, o el hecho de que junto a la 203 sea la única que une Pilar con la Capital a través de la Panamericana, la línea 57 siempre fue una de las más criticadas por los usuarios. Sumándose a la polémica por el estado de los trenes –profundizada luego de la tragedia ocurrida en Once- El Diario consultó a sus lectores acerca de la opinión sobre el servicio de estos colectivos, pertenecientes a la empresa Atlántida.
Las quejas más recurrentes fueron dos: el estado de algunos coches (aunque se detuvieron en el servicio común, no el diferencial) y el hecho de tener que viajar parado en casi todo el trayecto desde o hacia Palermo. En este sentido, si no se sube en la terminal –ida- o Plaza Italia –vuelta-, es más que probable que ya no se consigan asientos, incluso en el servicio diferencial.
Las opiniones de los usuarios variaron en los detalles, pero la esencia fue similar. Por ejemplo, Matías Peralta indicó que “el común que va por ruta 8 es el peor: no cumple horarios, sus coches son los peores y más viejos, no tienen aire ni comodidades. El rápido está en casi el mismo estado, sólo que va por autopista. El diferencial es el mejor de los tres, aunque decayó mucho el servicio debido a las fallas en los coches y a la cantidad de gente que se vuelca a este servicio”.
Por su parte, Maximiliano Moras –usuario del servicio “rápido”- remarcó: “Viajo casi todos los días desde Capilla del Señor hasta 197 ida y vuelta, y el servicio cada día es peor. Por la mañana ya es casi costumbre que los colectivos hagan una parada en la terminal del 57, ahí en ruta 8, para avisar que algo anda mal”.
Incluso, el joven aseguró que “ayer (el martes) el colectivo llegó hasta la terminal de Pilar y quedó ahí tirado, esperando que venga otro. Terminó saliendo media hora más tarde de lo que debería haber salido. Ya es normal que tengan desperfectos técnicos (se sale la palanca de cambios, se quedan, etc.), cuando esto no tendría que ser así...”. Y agregó: “A todo esto, se suma que los colectivos van siempre ‘hasta las manos’ de gente (sic), a veces ni paran”.
Asimismo, Verónica Presedo afirmó que “en una época viajaba mucho en el 57, porque no me quedaba otra y realmente era un desastre. Pagás un pasaje carísimo y no lo vale, los coches dicen ‘diferencial’ y son los rápidos, están hechos pelota (sic) y se quedan muchas veces en la ruta. Me quedo mil veces con el 203”.
Otro usuario, Rodrigo Domenech, comentó: “yo viajé dos años a Capital, y cuando iba me bajaba en Puente Saavedra y era un rally bajar por la cantidad de gente, y cuando volvía obviamente lo hacía parado, o sentado en la escalera. El punto es la cantidad de pasajeros que llevan, y no la calidad de los coches, si bien siempre hay alguno viejo”.
Renovación
Con respecto a la calidad de los coches, cabe recordar que en junio del año pasado la empresa Atlántida volcó a la calle a 30 nuevas unidades, prometiendo una nueva flota de colectivos último modelo para los primeros meses de este año.
A fines de 2011, el presidente de Atlántida –Juan Carlos Cross- había destacado en una entrevista con El Diario el esfuerzo realizado para encarar una renovación de la flota, con el objetivo de mejorar la calidad de las unidades, así como la prestación.
Un poco más atrás en el tiempo, en el segundo semestre de 2008, se presentaron a 40 unidades nuevas, a partir de una inversión de 5,7 millones de dólares. Del total, la mitad fue destinada a reforzar el recorrido de ruta 8, mientras que el resto se volcó a la Panamericana.
Además, con respecto a las tarifas, la anunciada quita a los subsidios de los boletos diferenciales encendió una luz de alarma en los usuarios, temerosos de sufrir un aumento considerable. Sobre el tema precios, en la 57 suelen hacer hincapié en que sus tarifas aumentan menos de lo que deberían, “a pesar de estar autorizados por la CNRT”, como expresan los directivos. En noviembre, afirmaron que las tarifas de Atlántida se actualizaron “en un 50% en los últimos años”, cuando el incremento de algunos repuestos e insumos que ellos demandan para prestar el servicio “aumentaron hasta un 400%”.
$8,25
es lo que cuesta el boleto del 57 para el trayecto Pilar-Plaza Italia, en su servicio diferencial.
