Un arte under es el principal enemigo de las paredes pilarenses

Es una forma de graffiti que habita en cada cuadra de la ciudad. Son hechos por jóvenes a las salidas de los boliches. Algunos frentistas deben pintar sus paredes hasta dos veces por año.

5 de febrero de 2012 - 00:00

 

Un típico tag escrito en la pared de una casa del centro.  

 

 

por Matías Saavedra [email protected]

 

La armonía del recorrido ocular por las fachadas de Pilar rara vez se completa sereno a lo largo de una cuadra. En medio de ese trayecto, garabatos anónimos, símbolos aclamando la utópica anarquía, tags, y declaraciones de amor, no sólo desentonan con el total de las casas sino que generan mal humor en quienes, en ocasiones, vuelven a pintar el frente de su comercio o vivienda hasta dos veces por año, en busca de la pulcritud que pensaron para sus propiedades.

En Pilar, la mayoría del Street Art hecho con aerosoles y otro tipo de marcador o fibrones de elaboración casera, se puede encontrar en las calles cercanas a la avenida Tomás Márquez y Nazarre. Allí, casi todos los frentes están “adornados” con firmas de “artistas” que en su paso van dejando su sello como bandera, poniendo en claro quién manda de la vereda para afuera, al menos, estilísticamente. El problema no sólo se reduce a estas calles, sino que alcanza a cualquiera de las viviendas, persianas metálicas, portones y puertas de viviendas y comercios de otros lugares de Pilar.

“Hace 6 meses que me pintaron el frente. Nunca en 6 años lo habían hecho”, dijo una dentista cuyo consultorio está ubicado sobre la calle Independencia.

 

Dolores de cabeza

La tinta que utilizan los artistas es de gran poder de adhesión sobre cualquier superficie. Aunque su concentración puede generar leves dolores de cabeza en los artistas, los más fuertes los sufren los propietarios de las casas pintadas, que en ocasiones han tenido que abandonar el color natural del ladrillo a la vista por uno liso. Otros, por su parte, optaron por pintura lavable debido a las tantas ocasiones en que fueron víctimas del trazo del fibrón o el aerosol.

“Son chicos que salen de los boliches en el centro de Pilar, sacan los fibrones de sus bolsillos y van marcando las casas hasta la estación de trenes”, contó un vecino que en diversas ocasiones vio a estos jóvenes con sus “markers boligoma” en acción, escribiendo sobre casas ajenas.

Por su parte, una de las responsables de una farmacia ubicada sobre la mencionada avenida que continúa sobre calle Ituzaingó, contó a El Diario que cada vez que los dueños del local pintan el frente, a los pocos días aparecen nuevas pintadas. “La última vez que pintamos terminamos un viernes, el sábado ya nos habían pintado”, relató con resignación.

Muchos de quienes sufren las pintadas, aseguran que están inmersos en un mar de impotencia. “Sabemos que lo hacen al pasar y es muy difícil inculparlos por tal cosa. Además, no existe una reglamentación sobre pintadas en propiedad privada ajena, no podés detenerlos” contó una frentista de la calle Ituzaingó.

Entre los que tuvieron que volver a pintar en varias ocasiones sobre la avenida Tomás Márquez, se encuentra una pinturería. “Se limpió entre 5 y 6 veces para tapar los dibujos. En dos ocasiones pintamos de cero pero es inevitable, te ven el frente limpio y al poco tiempo te vuelven a marcar”, contó Raúl Sosa, uno de los titulares del comercio.

 

Los costos

Para cubrir un frente de unos 20 metros cuadrados, se requieren aproximadamente de 4 litros de pintura, los cuales rondan entre los 100 y los 160 pesos, si se trata de una pintura impermeabilizante. Agregándole otros accesorios para el trabajo, el número alcanza los 250 pesos, sin contar la mano de obra que llega a los 500 pesos, en aquellos casos en que el frente no se encuentra muy deteriorado.

 

Símbolo de poder

Hasta hace algunos años, las pintadas anónimas en la pared, carentes de estilo, dieron qué hablar. Una de las más populares fue la que sellaba el nombre de la mítica banda Sumo en una de las paredes del Club Atlético Pilar, ubicado sobre la calle Ituzaingó.

Esta insignia permaneció durante muchísimos años, aunque aún se la recuerda en la memoria visual de nuestra ciudad. Años más tarde, un grupo apodado “La banda del Spor”, arremetió contra varios de los frentes del centro, provocando enojo incluso en dirigentes del eterno club rival, también víctimas de varias pintadas.

La particularidad que atañe en los diversos clubes del centro es que, gracias a sus amplias paredes, han sufrido pintadas durante toda su historia. Tal es el caso del Club Peñarol, situado en la esquina de 11 de Septiembre e Hipólito Yrigoyen.

Sus vidrios están cubiertos de mensajes de estudiantes que utilizan el blanco borratinta líquido, como lo hizo, por ejemplo, “Tincho”, de 2º B de quién sabe qué colegio cercano.

 

 

La plaza de Pilar tampoco se salva de las pintadas

 

 

Una empresa que limpia los graffitis
¿La solución?, a 192 pesos por metro cuadrado

En la Ciudad de Buenos Aires existe la primera empresa dedicada a la remoción de pintadas. Se trata de Soluciones Graffiti que, ante la falta de productos y servicios para eliminar las pintadas, se encarga puntualmente de la limpieza de tags e insignias de este tipo.

El trabajo de remoción consiste en aplicar cuidadosamente sobre las pintadas, un poderoso gel que es importado y del que poco se conoce. Junto con la ayuda de una hidrolavadora, la pintura es completamente removida. Luego se le aplica un gel protector que ellos mismos elaboran y que exportan hacia otros países. Esto, para poder retirar los tags o graffitis que podrán aparecer en un futuro.

“La gente ya no sabe cómo sacarlos y a nosotros se nos hace muy difícil según la tinta que utilicen”, contó Matías Álvarez, uno de los propietarios de la firma. Es que ciertas tintas se adhieren más fuerte en el poro de la superficie por lo que al producto removedor le cuesta más hacer su trabajo.

En una pared pintada de 5 metros cuadrados, el metro removido cuesta aproximadamente 192 pesos. Tiempo atrás, esta empresa fue contratada por el gobierno porteño para limpiar las pintadas a lo largo de toda la costanera.

Aunque poco se conoce de este servicio en la zona, desde la firma buscan colocar franquicias en otros lugares fuera de Capital Federal.

 

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