Alex y Vanesa construyeron una historia de amor a través de la red.
Esta historia tiene sus inicios en el año 1998, cuando Internet era apenas una novedad que se encontraba en pocos hogares. En el primer mundo, una escuela de Barcelona ofrecía un curso opcional sobre su uso, y entre los alumnos que participaban de esta materia optativa se encontraba Alex Piedrahita Amell, un español de 14 años, interesado en conocer ese avance tecnológico que, aunque no lo sospechaba, cambiaría su vida.
Era abril y un simple error sería cómplice de esta historia con un presente feliz. Alex intentó mandar un mail a una compañera del mismo curso pidiéndole un favor para rendir un examen. Pero la dirección de la destinataria fue mal escrita por culpa del bendito error provocado por una letra que se coló de más. El destino del correo electrónico fue Villa Rosa. Allí, una chica de 12 años, Vanesa Carabajal, respondió que lamentablemente no podría ayudar al joven catalán por el simple y obvio motivo de la distancia que los separaba. Desde ese instante, estos desconocidos comenzaron a intercambiar e-mails.
“Le escribía lunes, miércoles y viernes, cuando tenía esa materia”, cuenta Alex. Sin embargo, el contacto dejó de ser fluido con el tiempo. “Desde el 2002 hasta el 2009 nos escribíamos sólo 2 mails por año contándonos un resumen de nuestros problemas, amores y lo que venga”, afirma ella. Aunque cada vez era más común hablar sobre encontrarse en un punto intermedio. “Bromeábamos con que ese lugar sería el medio del océano”, recuerda él sonriente.
For import
Para el año 2010 Alex, ya recibido de docente del segundo ciclo, quedó sin trabajo de suplente, lo que le permitió (junto con el chat, de inmediata respuesta respecto al correo electrónico) cambiar sus hábitos horarios para coincidir con su cada vez menos anónima compañera.
En España era verano y todo el mundo vibraba con el mundial de futbol. Alex empezó a interesarse cada vez más por Vanesa.
“Me quedaba hasta las 4 de la mañana, si trabajo no tenía y después me quedaba todo el día para dormir”, recuerda él. Pero fue en septiembre cuando Alex decidió viajar hasta Argentina para concretar el encuentro que durante muchos meses imaginaron.
“Compré el pasaje para diciembre, calculé mal con el dinero y no pude pagar el alquiler”, cuenta el joven español.
Finalmente, a fines de diciembre de 2010, Alex llegó al país. Vanesa, con sus piernas temblando como nuca antes, aguardaba por esta persona que por primera vez iba a poder abrazar. Los últimos días él la despertaba dejándole en su celular el mensaje: ‘buenos días, princesa’”.
Aquel 24 de diciembre cuando Alex arribó a Ezeiza la reconoció fácilmente, se abrazaron y él simplemente le dijo en vivo “buenos días, princesa”.
“Cuando le quise dar un beso me corrió la cara”, recuerda él hasta que ella lo interrumpe sonrojada: “Estaba nerviosa”. Pero fue ella quien recordó que luego de ese desafortunado episodio salieron y compartieron el cigarrillo. “Después te saqué el cigarrillo de la boca y te besé”, le cuenta con la mirada fija en su novio.
Fueron 18 días los que estuvo Alex en Argentina, pero muchos menos le tomó decidir regresar a España para luego volver al país en julio, esta vez para quedarse a compartir su vida con la de aquella chica que una confusión le había puesto en la casilla de contactos de su correo electrónico.
Ella, de 25 años y a punto de recibirse de maestra jardinera, trabaja como auxiliar en un colegio de Villa Rosa. Él, de 27, hasta hace unos meses haciendo suplencias en un colegio de Capital Federal, mientras busca un trabajo en la zona. Hace 6 meses comenzó a estudiar psicología.
Los une esa inexplicable fuerza de atracción de los cuerpos que traspasó el océano y trascendió a los años. Actualmente la pareja vive en el centro de Pilar aunque debido a las fuertes lluvias y la inundación que sufrió su hogar, decidieron mudarse.
Concurso al amor
Hace algunas semanas Vanesa y Alex encontraron en un subte la publicación de un concurso de relatos de amor. “Hasta marzo tenemos tiempo para entregar nuestra historia”, contó la pareja a El Diario. Los tres primeros premios constan de 4, 3 y 2 mil pesos. “Nos viene bien cualquiera de los 3 premios”, dijo Alex riendo y buscando la mirada cómplice de su chica.
