Preocupante crecimiento de casos de HIV en un barrio de Derqui

Desde el centro de salud Tomás Roggio de Rivera Villate hablan de un aumento del 40% de personas afectadas en los últimos dos años. Muchos de los enfermos son adolescentes y futuras madres.

14 de enero de 2012 - 00:00


por Alejandro Benedetti

La hermana Nora con una de las tantas madres en el Tomás Reggio. Allí la acompaña la hermana Teresinha, mientras que en el Hogar Santa Marta hay otras cuatro religiosas.
Las causas son varias y el centro médico “Tomás Reggio”, dependiente del Hogar Santa Marta, lucha denodadamente para bajar los índices de HIV que en los últimos dos años se dispararon en una zona de Presidente Derqui.
Así lo confirmó la hermana Nora Arce, la monja que coordina la sala sanitaria enclavada sobre la calle Colombia que divide a los barrios Rivera Villate y Monterrey.
Si bien las especialidades médicas brindadas son 14, gracias a los profesionales del Hospital Italiano y de la Municipalidad, la religiosa consideró ese punto como clave para combinar a futuro con el área de Atención Primaria del Municipio una repetida actividad basada en la educación y prevención.
Muy lejos de los promedios de todo el distrito de Pilar, los porcentajes atemorizan ya que en esa zona, durante 2010/11, crecieron entre un 30 y 40 por ciento los casos de SIDA. Pero está sucediendo algo peor: embarazadas con esa enfermedad transmitida al hijo por venir.
“Prácticamente hacemos 15 extracciones de sangre cada 15 días, enviamos a analizarla y así comprobamos cómo aumentó en Rivera Villate esa tremenda patología que, si bien hoy es crónica, está en muchas embarazadas que la ignoran o la ocultan”, comentó la hermana Nora, al tiempo que prefirió no dar números precisos “porque podrían generar pánico”.
Es que en un 30 por ciento se detecta en niñas madres, comprendidas entre los 12 y 15 años; lamentablemente una edad promedio bastante menor a la del Hospital Meisner. “Si el análisis da positivo las derivamos al Meisner para un seguimiento de la futura mamá, y cuando dan a luz son derivadas al pediátrico Federico Falcón para tratar al bebé”, explicó la seguidora de Santa Marta.

Zona roja
Las causales no son pocas en el foco de Rivera Villate, y tampoco deben serlo en otras humildes zonas del Conurbano donde la misma enfermedad cabalga entre sombras. “Hace dos años empezamos a ver el crecimiento del HIV aquí, y nos pusimos alertas con básicas preguntas a los pacientes para armar estadísticas y circunstancias”, recordó la hermana Nora Arce.
Uno de los disparadores se debería a una suerte de zona roja que funciona para Monterrey y Rivera Villate. “Todos saben dónde y qué días”, señaló la monja. Luego de la entrevista con la religiosa, El Diario dialogó con vecinos que confirmaron sus dichos. “A pocas cuadras de aquí hay travestis y prostitutas. Los fines de semana llegan clientes de todos lados” señalan los vecinos.
Según lo recabado por el centro Tomás Reggio, allí las
medidas de profilaxis son casi inexistentes porque quienes se prostituyen generalmente lo hacen alcoholizados, bajo el efecto de drogas o simplemente no exigen el uso de condones -y tampoco los usan- para obtener una mayor ganancia.
El segundo punto que origina el drama sanitario en la zona serían las relaciones promiscuas donde son víctimas chicas de apenas 12 o 13  años. “Recibimos un caso de abuso sexual de niñas cada 30 días, y en su gran mayoría son víctimas de familiares que quizás esa misma noche estuvieron con alguna prostituta o travesti”, agregó la monja.
Por último, la directora del centro de salud, Nora Arce, depositó gran parte del flagelo en la ignorancia y marginalidad creciente entre los sectores sociales más postergados. “Información del Estado Nacional, Provincial o Municipal no les falta, nosotras siempre damos charlas sobre sexualidad, y sin embargo no logro explicármelo”, dijo casi resignada.



Qué, cuánto y cómo
• El centro de salud Tomás Reggio ofrece 14 servicios: Pediatría, Cardiología, Dermatología, Neurología, Clínica, Obstetricia, Ginecología, Odontología, Endocrinología, Enfermería, Radiografías, Electrocardiogramas, vacunaciones y asistente social.
• Durante el período estival se atienden unas 3.600 personas por mes, mientras que en el invernal  -especialmente por las enfermedades respiratorias infantiles- la cifra trepa a unas 4.100 por mes.  
• Si por un lado los médicos trabajan voluntariamente, por el otro hay numerosos insumos que hacen al buen funcionamiento de la sala. Todo se solventa con un bono contribución voluntario, donaciones de particulares, ferias americanas, rifas o loterías a beneficio.
• A mediados de 2011 el Hogar Santa Marta y el centro sanitario Tomás Reggio accedieron al gas natural. La obra estaba paralizada ante la imposibilidad de obtener recursos. El auxilio llegó desde la congregación madre que está en Italia.

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