Pilar, segundo municipio con más femicidios de la Provincia

  En lo que va de 2011 hubo cuatro casos y una quinta pilarense fue asesinada en Zárate. A nivel nacional, los casos aumentaron un 20% respecto del año pasado. Impunidad, desprotección y el rol de los medios.

domingo, 7 de agosto de 2011 · 00:00

 

En Pilar se denuncian entre 15 y 20 casos de violencia familiar por día.

 

 

por Celeste Lafourcade

 

Con distinta repercusión aunque igual de escalofriantes, cuatro femicidios se registraron en el primer semestre de 2011, dato que ubica a Pilar segundo en la provincia de Buenos Aires en lo que se refiere a este tipo de delitos.

En total, en todo el territorio bonaerense, 52 mujeres fueron asesinadas en manos de un varón que considera que la víctima le pertenece –lo que los diferencia de otras tipologías de delitos- y 151 en todo el país.

“Es una de las formas extremas de violencia contra la mujer junto con la trata de blanca”, explican desde Casa Encuentro, la ONG que desde el 2008 se dedica a asistir a víctimas y a llevar estadísticas en cuanto a este tipo de episodios.

Es la entidad la que avala a partir del trabajo realizado por su propio Observatorio de Femicidios que después de La Matanza, que encabeza el listado con cinco femicidios, Pilar alcanza el segundo lugar junto con La Plata con cuatro femicidios cada uno.

 

Caso por caso

Menos de un mes había transcurrido desde el inicio del año cuando se registró el primero de los femicidios que tuvieron lugar durante el 2011. La víctima, María Ester Salomoni, de 76 años, fue hallada muerta el 30 de enero en su casa de Manuel Alberti con golpes en la cabeza y una herida punzante a la altura del abdomen. El principal sospechoso, es un hombre de unos 50 años que frecuentaba la casa donde se desarrolló el asesinato, haciendo las veces de jardinero y acompañante de la mujer.

Sólo cuatro días después el segundo hecho horrorizaba a Manzanares. Mayra Gómez, de 19 años, fue apuñalada y arrojada sin vida desde un vehículo y su cuerpo fue hallado a una cuadra de la estación de trenes. Estaba embarazada y su novio de 19 años confesó ser el culpable.

Con gran trascendencia mediática, los dos últimos se produjeron con menos de un mes de diferencia. El 17 de mayo fue hallada sin vida Yanina Lovera, una joven de 19 años oriunda del barrio La Lomita, que se encontraba desaparecida desde el sábado anterior. Su cuerpo se encontró en un descampado del Km. 61 con golpes en la cabeza. Hasta el momento no hay detenidos por el caso.

Días más tarde, el 12 de junio, Carla Milens de 19 años fue asesinada a metros de su vivienda, en una construcción abandonada del barrio El Manantial. La joven volvía de trabajar en el Km. 50 cuando fue abordada por los atacantes. Por el hecho fueron detenidos dos jóvenes de 17 y 20 años, en tanto que la escena del crimen fue demolida por el Municipio.

A esto puede sumarse el asesinato de Sandra Balbuena de 31 años y oriunda de Villa Astolfi, que ejercía la prostitución, cuyo cadáver fue hallado en Zárate el 27 de junio.

“Es la última instancia de un ciclo de violencia”, explicó Ada Beatriz Rico, presidenta de Casa Encuentro, al ser consultada por El Diario, para agregar que las cifras “han aumentado un 20% respecto del mismo período del año anterior”.

Puesta a analizar el fenómeno, Rico no duda en adjudicárselo a “las insuficientes políticas de asistencia a la víctima”. “Una mujer que hace una denuncia queda desprotegida, no hay refugios suficientes y la mayoría de las veces debe volver al mismo hogar”, señaló.

En Pilar, según datos proporcionados por las áreas vinculadas a este tipo de problemáticas, el Juzgado de Familia labró entre 15 y 20 medidas cautelares diarias para proteger a mujeres de sus agresores y en la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia se atendieron 581 casos relacionados con la violencia de género.

No obstante, las medidas resultan insuficientes si se tiene en cuenta que la restricción judicial no implica presencia policial en el domicilio que controle su cumplimiento y que, en caso de comprobar la violación de la orden judicial, “el hombre es demorado pero no queda detenido”, explicó Rico.

Si bien reconoció que en los últimos años más mujeres se animaron a denunciar, insistió: “¿qué hacemos cuando no protegemos a la mujer?”

Respecto de este tema, precisó que 51 de los casos se produjeron en la vivienda de la víctima, en tanto que 58 fueron perpetrados por la actual pareja y unos 27 por ex parejas.

 

Impunidad

Experta en el análisis de este tipo de crímenes y su frecuencia, la directora de La Casa del Encuentro se refirió al “efecto impunidad” y en este sentido advirtió que “en la mayoría de los casos las penas son muy bajas, ésto va generando en la mente de los agresores la sensación de que el crimen va a quedar impune y ésto tiene un efecto replicante muy importante”.

Así, mencionó como caso emblemático al de Wanda Taddei, esposa del baterista de la banda de rock Callejeros, quien murió quemada el año pasado, episodio en el que su marido es señalado como principal sospechoso.

“A partir de Wanda Taddei hubo 30 mujeres incineradas, antes no eran más de 6 o 7 por año”, aseguró Rico, y añadió que “quedó una situación de impunidad total”.

Pilar, en este caso, también parece reflejar el fenómeno. En 2010 se registraron tres episodios de mujeres que fueron quemadas en el marco de violencia de género y con un desenlace fatal.

El aumento en el número de casos no implica, sin embargo, un recrudecimiento de las modalidades.

Sobre esto, Rico afirmó que desde el 2008, momento en que empezó a funcionar el Observatorio, “las formas de asesinar a las mujeres pueden variar pero en general no han cambiado”.

En cuanto a la función del Observatorio, destacó que “ahora podemos comparar las cifras”, analizar la dinámica de los mismos e, incluso, pedir por la modificación de ciertas leyes.

“Estamos pidiendo desde 2009 una modificación en el Código Penal. Si la pareja convive pero no está casada no se considera agravante por el vínculo, el asesinato”, ejemplificó.

La Casa del Encuentro brinda contención a mujeres víctimas de la violencia de género de forma gratuita, así como asesoramiento jurídico.

 

 

Medios, docencia y responsabilidad

Consultada por El Diario, Ada Rico analizó la responsabilidad de los medios por el tratamiento que se ejerce sobre estos temas. “Los medios no lo hacen con esa idea, pero con la forma de contarlo a veces terminan haciendo docencia, un manual para lograr la impunidad”, consideró.

“Hay un efecto dominó que produce la sensación de que se puede cometer el crimen perfecto”. Y sobre esto profundizó: “también tiene que haber información para las personas que están en contacto con la mujer. Si a un hospital llega una chica quemada la inducen a un coma para que no sienta los dolores y el hombre tiene tiempo para limpiar la escena, y muchas veces muere sin haber podido decir cómo fueron las cosas y la causa queda como supuesto suicidio o investigación de ilícito”.  Caso emblemático si los hay, el del odontólogo Ricardo Barreda es para Rico un referente a partir del cual “nos tendríamos que preguntar como sociedad por qué ponemos como ídolo a un asesino múltiple”.

Y finalmente, sumándose a una cruzada llevada adelante por varios periodistas especializados en policiales, la mujer llamó a desterrar el término “crimen pasional”. “Es una manera de justificar el crimen, se habla de amor, de pasión y lo cierto es que no se asesina por amor, se asesina por odio”, concluyó.

 

 

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