La tradición de la caña con ruda, más fuerte que nunca

Cada 1º de agosto es tradición beber un vaso en honor a la Pacha Mama. En el mítico bar “El Laucha” se consumieron 32 botellas en un par de horas.
lunes, 1 de agosto de 2011 · 00:00

Como cada 1º de agosto, los bares de Pilar se llenaron de parroquianos deseosos de beber caña con ruda, en homenaje a la Pacha Mama en su día. Sin dudas, el reducto por excelencia es el mítico bar “El Laucha”, donde su dueño vio consumir frente a sus ojos nada menos que 32 botellas en un par de horas.

“Empezaron a la mañana temprano y se terminaron enseguida”, le comentó a El Diario “Tito” Lucas, desde el mostrador de un bar con medio siglo de vida que ya es parte de la historia del centro de Pilar. Además, indicó con orgullo que se logró un nuevo record, superando por diez botellas el registro del año pasado.

El primer día agosto es especial para diversas culturas, ya que se enaltece a la Pacha Mama como nutriente de la fecundidad de los campos y de la buena cosecha. La tradición es un resabio de la mitología incaica, en un principio exclusivo de las comunidades del noroeste argentino y zonas andinas.

Sin embargo, el rito se ha trasladado paulatinamente a distintos puntos del país, transformándose en una verdadera celebración popular, que en algunos lugares incluye la realización de espectáculos, como la presentación de danzas regionales, artesanías, desfile con vestimentas típicas y comidas de las provincias del litoral.

La tradición de beber caña con ruda tiene su origen en la cultura guaranítica. El rito nació en la época de la conquista, cuando en el mes de agosto caían grandes lluvias, las que sumadas al frío invernal provocaban enfermedades que a veces terminaban con la muerte.

Ante esta situación, muchas aldeas aborígenes quedaban diezmaban por las pestes, por lo que los chamanes nativos decidieron elaborar un remedio para paliar esta situación, combinando hierbas con licores. El líquido debía beberse con el comienzo de las lluvias, época coincidente con el mes de agosto de nuestro calendario.

Luego de la llegada de los españoles, tanto la metodología de preparación como los componentes fueron sufriendo variaciones. Así fue como se eligió la planta de ruda macho, cuyo fuerte aroma (según afirmaban los sabios de entonces), alejaba la mala suerte atrayendo la buena fortuna.

Para lograr el sabor deseado, las ramas de la planta son colocadas a macerar en una botella de licor de caña de azúcar desde comienzos del mes de julio, y el primer día de agosto se bebe una copa en ayunas, aunque la práctica popular ha hecho que se consuma un sorbo del brebaje a lo largo de todo el día.

En provincias como Corrientes, la tradición se hace sentir con fuerza: en cada comercio o kiosco (o directamente sobre una mesa montada en las esquinas), la botella de caña con hojitas de ruda en su interior domina el escenario invitando al trago corto, para ahuyentar los males y garantizar la longevidad de quien lo toma.

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