Alumnos y profesores, en la primera salsera de Pilar.
La tendencia, que hace años desembarcó en boliches y salas bailables de las principales ciudades del mundo –incluso cultural y geográficamente muy distantes de las tierras donde se originan estos ritmos- llegó a Pilar para calentar el invierno.
Sin mirarse, o mejor dicho sin juzgarse, con gusto por el baile caribeño como único denominador común, hombres y mujeres se reúnen cada jueves en la primera salsera de Pilar.
Coordinado por Anabella Aiello, profesora de danzas árabes y aficionada a la salsa desde hace dos años, y su coequiper y DJ, Sebastián, la propuesta funciona en el boliche Social Pilar todos los jueves entre las 22 y las 4 de la madrugada, con una entrada de 10 pesos.
“Para poder bailar salsa nos teníamos que ir a Capital, por eso la idea fue armar un boliche donde se pase solamente salsa”, explicó Aiello que en la última jornada recibió, para su propia sorpresa, a más de 50 personas.
No existen límites de edad, ni condicionantes de ningún tipo que restrinjan el acceso a la salsera. Todos, incluídos los curiosos que jamás hayan dado un paso de baile y los poco dotados para el movimiento de caderas tienen las puertas abiertas en el lugar.
No obstante, cabe destacar que según la coordinadora “todas las personas que van a la salsera tomaron al menos una clase de salsa”, no sin antes volver a aclarar que “la gente va a divertirse, no importa si sabe bailar o no”.
Salsa boom
La propuesta llegó como consecuencia lógica del cada vez más creciente número de aficionados a la salsa que toman clases de este ritmo en diferentes gimnasios y clubes del distrito.
Desde el precursor de la enseñanza de ritmos latinos en Pilar, el venezolano Wilver Gómez Cedeño que popularizó sus clases de bailoterapia en el club Sportivo, hasta la actualidad, muchos son los profesores que incorporaron el dictado de estas clases a sus rutinas habituales.
Hoy, varios de ellos y cada uno con su estilo se acercan con sus alumnos a la salsera de Social Pilar. “Logramos juntar a todos los profes y eso es muy importante, es muy lindo el clima que se genera”, destacó Aiello.
En cuanto al perfil de los que asisten al lugar, la franja de edades se extiende entre los veintipico hasta los sesenta años. Sin embargo, el grueso de los salseros tiene entre 30 y 50 años y llegan al lugar no sólo con ganas de mover las caderas sino con intenciones de conocer gente nueva con la que, además, se pueda compartir una afición.
“Está bueno porque es totalmente ajeno a lo que pueda ser un boliche, es como un gran grupo de amigos y no importa el nivel social, la altura ni el peso, nadie se fija en cómo baila el otro y siempre hay alguien que te invita a bailar”, aseguró la coordinadora.
Venciendo los prejuicios, los hombres también forman parte de la movida salsera. Si mover las caderas al compás de la música caribeña podía ser objeto de chistes y cargadas años atrás, hoy el género masculino –o buena parte de sus exponentes- han empezado a vencer el miedo al ridículo.
“Van hombres de todas las edades, ya no hay prejuicios por ese tema”, garantizó Aiello y le atribuyó el fenómeno, en buena medida, a la aparición de programas televisivos como ShowMatch que tienen a los concursos de baile como eje.
Esto también se traduce, según la profesora, en el incremento de la cantidad de gente –sobre todo mujeres- que se anima a tomar clases de baile, desde reggaeton hasta árabe, pasando por pole dance (baile del caño) o streep tease.
“Me doy cuenta con las clases de árabe, creció muchísimo la cantidad de público y también a nivel edad, hay nenas desde cinco años hasta mujeres de 50”, explicó la profesora de árabe, cuya escuela funciona en Villa Morra.
Abiertas a todos, sin distinción de género, edad ni habilidades, las noches de los jueves son para moverse al ritmo del 4 por 4.
Esta noche
Salsa gratuita en la Casa de la Cultura
Al igual que lo que ocurre con las milongas, que el año pasado vivieron su boom con la proliferación de clases abiertas, noches de baile en clubes, shoppings y dependencias culturales, el fenómeno de los bailes de salón, en este caso de la salsa, comienza a replicarse.
En este sentido, esta noche a partir de las 20 en la Casa de la Cultura de Pilar se organizará una noche de salsa. Quienes asistan podrán compartir, con entrada libre y gratuita, a una jornada de salsa con exhibición de coreografías a cargo de profesores invitados y también tendrán la posibilidad de dar sus propios pasos en la pista.
Salsa, bachata, chachacha y merengue son los ritmos que le darán vida a la noche del sábado, en Rivadavia 370, Pilar.
