Un cardiólogo que tenía casa en el country Carmel y es amigo de los García Belsunce
reconoció hoy, en el juicio oral por el caso, que le resultó extraño que María Marta haya fallecido al caerse en la bañera, como le informó el día del hecho el imputado Guillermo Bártoli.
Se trata del médico Jorge Tomás González Zuelgaray, quien declaró hoy frente al Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de San Isidro.
Si bien lo más esperado de la jornada iba a ser la declaración de varios vigiladores del country Carmel, algunos no pudieron ser localizados y otros no asistieron, y en la audiencia de hoy sólo declararon tres testigos, entre ellos, González Zuelgaray.
Si bien tenía casa en Carmel, aquel 27 de octubre de 2002 el médico se encontraba en su vivienda de la Capital Federal y, según mostró hoy la fiscal Laura Zyseskind con las planillas del sistema de entrecruzamiento telefónico VAIC, recibió allí una llamada de Bártoli a las 19.34.
González Zuelgaray recordó que le preguntó a Bártoli si María Marta estaba consciente y cuando éste le dijo que no, se preocupó, llamó al Hospital Austral y pidió que "preparen un quirófano para neurocirugía".
Cuando los fiscales y los jueces María Elena Márquez, Alberto Ortolani y Ariel Introzzi Truglia, le preguntaron por qué había pedido un quirófano, el médico contestó que no recordaba con exactitud qué más le había informado Bártoli sobre el accidente, por lo que se leyó su declaración en la instrucción y recordó que el ahora imputado le dijo que la caída había sido "en la bañera".
Al enterarse de la muerte, explicó que le comentó a “un médico amigo que a mí me resultaba raro que una amiga había tenido un accidente en la bañera y se había muerto. Alguien que cae de su propia altura termina con una traumatismo de cráneo, un hematoma, pero llegar a la muerte es algo infrecuente", dijo el testigo.
La primera testigo de la jornada fue María José Trucci, la operadora telefónica de la empresa Paramedic que se comunicó con la casa de Carrascosa a las 19.14 para avisar que la ambulancia estaba en camino y ver si podía hacer algo por la paciente.
"Nos pareció sospechoso que una pérdida de conciencia termine siendo una fractura de cráneo con pérdida de masa encefálica. Era raro, comentamos en broma cuántos pisos tenía la bañadera. Tenía que haber sido una caída en altura", señaló hoy la testigo.
También declaró Julio Teherán, el entonces gerente del Carmel, pero su testimonio no aportó demasiado ya que el día del hecho no estaba en el barrio cerrado, sino en su domicilio.
Los testimonios más esperados de la jornada finalmente no se concretaron. Se trata de los cuatro vigiladores privados que se encontraban cumpliendo funciones en ese momento en el country Carmel. Algunos no pudieron ser localizados y otros no asistieron. (Télam).