Los restos de Ernesto Sabato descansan para siempre en Pilar

Fueron inhumados este domingo en un cementerio privado de la Panamericana. La ceremonia contó con la presencia de su hijo Mario, sus familiares y allegados, entre ellos el fiscal Strassera.  

3 de mayo de 2011 - 00:00

 

En Pilar, abrazo Mario, hijo de Sabato, y el fiscal Julio César Strassera.

 

Los restos de Ernesto Sabato, quien falleció el sábado a los 99 años, fueron inhumados el domingo en el cementerio Jardín de Paz de Pilar, en el marco de una breve ceremonia de la que participaron familiares y seguidores del escritor.

El cortejo fúnebre llegó al predio de la colectora de Panamericana a las 12.55, tras el extenso velatorio que tuvo lugar desde las 17 del sábado en el Club Defensores de Santos Lugares, ubicado justo frente a la casa donde el autor de “Sobre héroes y tumbas” vivió por más de sesenta años y en la que se produjo su fallecimiento.

La escueta pero emotiva ceremonia que precedió al depósito del ataúd bajo tierra estuvo a cargo de Mario, el hijo menor del escritor, quien tras hablar se fundió en un abrazo con sus hijos y sobrinos.

“Acá están las tres personas que más he amado en la vida: mamá, papá y mi querido Jorgito (su hermano fallecido en un accidente en 1995)”, expresó el realizador de películas como “El poder de las tinieblas” (1981), inspirada en el célebre fragmento “Informe sobre ciegos” de “Sobre héroes y tumbas”.

“Papá se va en paz. Cumplió con todo lo que tenía que hacer… y si es cierto que me pueden estar oyendo quiero decirles una cosa –aseguró Mario con la voz entrecortada-. Papá, mamá, Jorgito: quédense tranquilos, yo me hago cargo de ahora en más”.

Entre los asistentes al entierro se encontraba la última compañera del autor de “Abaddón, el exterminador”, Elvira González Fraga, que llegó hasta Pilar acompañada de su hermano, el economista Javier González Fraga.

También estuvieron presentes los hijos del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos y el ex fiscal Julio César Strassera, que destacó de Sabato su labor como presidente de la Conadep.

“Fue un intelectual muy generoso. El trabajo realizado por la Conadep se convirtió en la base fundamental del Juicio a las Juntas”, destacó. “Mi último recuerdo de Ernesto es el silencio. El estaba yéndose desde hace mucho tiempo. Incluso hace unos años había llegado a preguntar quién era Matilde, su compañera de toda la vida. Fue una larga y penosa despedida”, evocó a su vez la escritora y biógrafa Julia Constenla, quien conocía al escritor desde 1949.

El ensayista Mario “Pacho” O’Donnell, también presente en el lugar indicó: “Estoy muy triste porque Sabato siempre fue muy generoso conmigo. Para mí, hay un antes y un después en la literatura con ‘Sobre héroes y tumbas’. Esa novela marcó a mi generación porque mostraba las particularidades del porteño medio”.

Desde el sábado decenas de vecinos y allegados se habían acercado hasta el Club Defensores de Santos Lugares para expresar su afecto al escritor, entre ellos el senador Daniel Filmus; el director del Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos de la Unesco, Ignacio Hernaiz, y el candidato presidencial por la Unión Cívica Radical, Ricardo Alfonsín.

“Cuando me muera quiero que me velen acá, para que la gente del barrio pueda acompañarme en este viaje final. Quiero que me recuerden como un vecino, a veces cascarrabias pero en el fondo un buen tipo”, había sido el deseo de Sabato, según relató su hijo Mario.

La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, envió una corona y mantuvo diálogos telefónicos con Mario Sabato y con Elvira González Fraga.

Sobre el mediodía, la familia había participado de un oficio religioso a cargo del obispo de San Isidro monseñor Jorge Casaretto y de la posterior a la clausura del velorio: allí estuvieron  Mario y los seis nietos del escritor.

Sabato iba a ser homenajeado ayer a las 18.30 en la sala Jorge Luis Borges de la Feria del Libro en el marco de una actividad organizada por el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires ante la proximidad de su cumpleaños número 100, que se iba a concretar el 24 de junio.

A pesar de la noticia, el organismo provincial decidió realizar igual el acto, que contó con la presencia de la  ensayista María Rosa Lojo –una de las mayores especialistas en la obra del escritor- y su hijo Mario.

 

Su obra

Novelas: El túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961), Abaddón el exterminador (1974). Ensayos: junto a Ben Molar y Julio de Caro. Uno y el universo (1945), Hombres y engranajes (1951), Heterodoxia (1953), El caso Sabato. Torturas y libertad de prensa. Carta abierta al general Aramburu (1956). El otro rostro del peronismo (1956), El escritor y sus fantasmas (1963), Tango, discusión y clave (1963), Romance de la muerte de Juan Lavalle. Cantar de Gesta (1966), Significado de Pedro Henríquez Ureña (1967), Aproximación a la literatura de nuestro tiempo: Robbe-Grillet, Borges, Sartre (1968), La cultura en la encrucijada nacional (1973), Diálogos con Jorge Luis Borges (1976), Apologías y rechazos (1979), Los libros y su misión en la liberación e integración de la América Latina (1979), Nunca más. Informe de la Comisión Nacional sobre la desaparición de personas (1985), Entre la letra y la sangre (1988), Antes del fin (1998), La Resistencia (2000), España en los diarios de mi vejez (2004).

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