Las motos, un problema para los vecinos de barrio Toro

Pasan a altas velocidades por un camino peatonal. Por reclamar, una patota atacóa pedradas la casa de un frentista. Por ahora, no hay respuesta de las autoridades.
18 de febrero de 2011 - 00:00

 

Las motos a altas velocidades se han convertido en una amenaza.

 

Un insólito e impune caso está perjudicando a vecinos del barrio Toro de Presidente Derqui. Es que muchos motociclistas de esa zona circulan a alta velocidad por la calle que da al playón de la vieja estación Toro, para luego subir al camino construido a fin de año y llegar a la Avenida de Mayo.

Pero lo más grave es que cuando les pidieron que aminoren la velocidad: en respuesta fueron insultados y hasta hubo escenas de pugilato. Pero el colmo de las agresiones lo vivió una familia que luego de recriminarles la alta velocidad, debieron comenzar a vivir detrás de un alto enrejado porque los motociclistas le apedrearon el frente de la vivienda.

Los afectados por ese proceder son los que se domicilian sobre la calle Cuba, precisamente los comprendidos entre HG Martin y Charcas. Según comentaran a este medio, el reclamo fue realizado hace meses al concejal oficialista Ángel Barría, y como la nefasta situación continúa luego llegaron al intendente Humberto Zúccaro.

“Barría nos dijo que el playón es privado y que nada se puede hacer, pero fue cedido por el ex ferrocarril Urquiza al Municipio para hacer la Estación del Encuentro, y el camino que él hizo construir es usado por los que andan en moto, y algún día un peatón va sufrir un serio accidente porque van a todo lo que da”, dijeron los vecinos. Por su parte Zúccaro les habría dicho que tengan un poco más de paciencia “porque ya vamos a hacer algo para terminar con eso”.

Entonces los problemas son dos. Las picadas sobre la calle Cuba, donde más de un vecino fue rozado o embestido, y cuando cruzan el molinete hacia la estación Toro, vuelven a acelerar sobre el camino nuevo mandado a construir por Barría para que los peatones no pisen la tosca o el barro en días de lluvia.

Pero si todo eso ya afectaba seriamente a los vecinos, en los últimos meses se registraron dos asaltos cometidos por delincuentes en moto y que aprovechan esa cortada para escapar hacia la ciudad. “La policía vino enseguida, porque alguien vio el asalto y la alertó, pero el patrullero debe primero dar toda una vuelta para cruzar el paso a nivel y recién llega, eso le dio a los chorros todo el tiempo para escapar por el camino hacia la Avenida de Mayo”, relataron los vecinos.

 

Enrejados

Todo comenzó hace unos tres meses, cuando ya estaba terminado de construir el camino de material que atraviesa el playón de la vieja estación del ex Urquiza.

Entonces un hombre que vive sobre la calle Cuba, en el tramo que da a Charcas y al inmediato camino, primero pidió gentilmente a los motociclistas que bajaran la velocidad; pero fue ignorado. Entonces, en su segundo pedido les dijo que informaría a la policía y a la delegación municipal. Eso le valió que una patota, con sus motos, le cascoteara la puerta y ventanas de su casa poniendo en riesgo su vida y la de su familia.

El ataque se repitió y el hombre no tuvo otra alternativa que invertir su salario en un alto enrejado que cubre todo el frente interno de su morada. “Sería bueno que la delegación municipal envíe un inspector de tránsito para que multe y secuestre, con la policía, a los enfermos que insultan y golpean a cualquiera que les pide que no corran tanto con las motos”, reclamó otro vecino.

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