Cuando la solidaridad se aprende desde las aulas
Monedita por monedita. Las alumnas del Colegio Los Robles Pilar, aprendieron el valor del ahorro y de la solidaridad.
Lo que se pensó como un simple proyecto curricular, concluyó con la ayuda a un merendero del barrio de Carabassa. Son alumnas de tercero B del colegio Los Robles Pilar, ubicado en el acceso a Estancias del Pilar. En el marco del programa “Educar en responsabilidad”, en octubre encararon un proyecto tan alentador como tentador: las chicas confeccionarían alcancías con material reciclado. El dinero recaudado fue entregado al Comedor Confiar.
Es que, como todos los años, los docentes de Los Robles reciben libros pedagógicos con contenidos básicos curriculares de cada nivel escolar. A partir de ellos, se realizan actividades dentro del aula. Así como el año pasado el valor en el que se trabajó fue “la amabilidad”, este año le tocó el turno al “ahorro”: cómo se administra y cómo se usa el dinero.
Fue así como en octubre pasado, con entusiasmo, las nenas de entre 8 y 9 años confeccionaron sus propias alcancías con botellas de gaseosas y las adornaron de forma tal que emularan a los “chanchitos”. Este simpático recipiente sería receptáculo de monedas y billetes que se les cruzaran por el camino, sorteando la tentación de gastarlo en golosinas en el kiosco.
A fuerza de voluntad las alcancías eran cada vez más pesadas, pero la pregunta ahora era el por qué del ahorrar. Qué hacer con el dinero una vez que ya tuvieran lo suficiente. Luego de un debate entre las pequeñas administradoras, coincidieron en que la plata podría ser bien aprovechada si se la entregaba en forma de donación a algún comedor. No dudaron en que el destino debía ser el Comedor Confiar del barrio Carabassa. Con el dinero comprarían lo que los chicos del comedor necesiten: útiles escolares. “La verdad que lo encararon con mucho amor y mucha seriedad”, contó la docente Cande Patiño, a cargo del grupo. “Lo llevaron adelante solas”, apuntó.
Finalmente, el 29 de noviembre los “chanchitos” se rompieron y juntaron lo recaudado: $185,70. Aunque muchas de las chicas habían faltado aquel día, el 1 de diciembre se juntó el monto final que terminaría en manos del comedor. Ese día las chicas se sorprendieron cuando encontraron que el total de lo ahorrado, entre monedas y billetes, había sido por encima de los $300.
El último lunes 5 de diciembre, el vicedirector de secundaria Joaquín Urcola y la maestra de 3ºB, Candela Patiño, concurrieron al comedor a entregar las donaciones que se decidió que fueran útiles escolares. Junto a ellos, también fueron cartas que las nenas habían escrito para los chicos que diariamente asisten. En ellas se describe el esfuerzo que las alumnas realizaron durante algunos meses para recaudar dinero con el fin de ayudar a los chicos del comedor al que diariamente asisten unos 80 chicos.
“Los chicos estaban súper emocionados porque les dije que las chicas de 3º B habían pensado todo el año en ellos”, dijo María Boero, a cargo del Comedor Confiar. “Los chicos están respondiendo las cartas que recibieron. Si ellos nos ayudan, nosotros también tenemos que darles algo a ellos”, destacó Boero, quien resaltó que esta acción es “una de las muchas satisfacciones que recibimos este año”. Es que en los próximos días se les entregarán los diplomas oficiales a los primeros 18 alumnos que egresaron de noveno de la escuela para adultos que cada día asisten al lugar.
“Es destacable la responsabilidad, seriedad y cariño con los que niñas tan pequeñas llevaron a cabo este proyecto solidario, nacido de su imaginación”, describió la maestra, quien se mostró más que satisfecha por el trabajo de sus alumnas.