En Pilar, el SUBE empezó sin problemas y con interés de los usuarios
Ayer se repitieron las largas colas frente al correo para retirar tarjetas.
Finalmente comenzó a funcionar el Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE) en Pilar. Ante muchos de los pronósticos adversos que desde los usuarios surgieron en las últimas semanas, el innovador sistema de cobro de pasajes arrancó con el pie derecho.
Así lo manifestaron los choferes y usuarios de las líneas de colectivo del partido de Pilar. También lo celebró con optimismo el secretario de Transporte del Municipio, Carlos Chanteiro: “El arranque es óptimo, aunque aún faltan detalles”, sugirió.
El Diario relevó a todas las líneas de colectivo que circulan por Pilar. En todas encontró funcionando la lectora. Por otro lado, los choferes se sorprendieron por la gran cantidad de usuarios que comenzaron a utilizar la tarjeta magnética durante el primer día oficial.
La única línea que no contaba con el sistema fue la 503, que recorre las localidades de Altolfi y Manzone, el barrio Pellegrini y la ex fábrica militar. Se trata de una de las líneas comunales que desde enero van a poder operar con SUBE. “Está presentada la documentación y pronto van a comenzar a instalar la antena”, contó Chanteiro respecto a la empresa de colectivos que aún cobra sus boletos de forma manual.
El director de Transporte también hizo hincapié en la falta de información que aún existe en los pasajeros. “Muchos se apuraron a tenerla y no sabían donde cargarla”, confesó respecto a la tarjeta. “Vamos a ser asesorados por Nación para poder informar de manera eficiente a la gente”, siguió.
Es que varios de los pasajeros consultados por El Diario preguntaron sobre dónde poder comprar la tarjeta, que se entrega gratis. Otros, directamente, creían que una vez obtenida la misma podían viajar sin cargo. “¿Se carga con plata?”, preguntó un usuario mientras esperaba el colectivo.
“Estamos acostumbrados a manejarnos de una manera, esto es el futuro y hay que adaptarse”, reflexionó Chanteiro.
Menos demoras
Desde los usuarios también se notó cierta satisfacción por la utilización del SUBE. “Debo admitir que la línea en la que viajo, la 501, lo tuvo desde el principio”, dijo una mujer. Es que esta línea, hasta hace algunos días mostraba un cartel en el interior de los colectivos indicando que ante la falla de la lectora de tarjetas, el usuario debía abonar con monedas o directamente bajarse del móvil. Afortunadamente las dificultades técnicas que esta y otras líneas encontraban, quedaron atrás.
“Esto agiliza las filas porque no se te traban las monedas”, dio su testimonio un pasajero de la línea 276 rumbo a Escobar.
Gran demanda
Durante toda la jornada de ayer, como en los días anteriores, una larga fila se formó en la vereda del Correo Argentino situado en la calle Pedro Lagrave al 400.
“El trámite es rápido. Me tomaron unos datos y me dieron la tarjeta, pero la cola es interminable”, contó Belén, una joven que se acercó a las 9 de la mañana y se retiró con su tarjeta magnética en la mano pasadas las 12. Es que este es el único comercio del centro de Pilar donde se puede obtener la tarjeta ya que en Cámara de Comercio local (SCIPA) no había más disponibles y no llegarían hasta la semana que viene.
“Habría que exigir más lugares donde cargar”, exclamó una mujer mientras esperaba su colectivo hacia Villa Rosa.
Picardía y desconocimiento
El coordinador de las unidades de La Central de Escobar en la playa de la terminal contó un caso particular que tuvo lugar hace algunas semanas en una parada por las que pasa el colectivo 520 hacia la localidad de Derqui. “Una persona esperaba el colectivo con su tarjeta SUBE en la mano y le preguntaba a cada chofer si andaba la máquina. Cuando le decían que sí, se bajaba. Hubo un móvil sin equipo aún y el pasajero subió queriendo viajar gratis”, relató el hombre. “Hay mucha picardía dando vuelta”, continuó. Sin embargo, también se refirió a las consecuencias que trajo la falta de información necesaria. “Una persona había retirado su tarjeta y se acercó a la oficina de La Central de Escobar para poder cargarla. Pidió que le pusieran 30 pesos. Cuando le piden que pague, le tuvimos que extraer el crédito porque creía que la carga era gratis”, contó.
Comprobantes
Tanto desde los usuarios como desde los trabajadores de las empresas de transporte, surgen las dudas que despierta el nuevo sistema.
“Muchos se quejan de la falta de un comprobante”, contó a El Diario un inspector de calle de La Central de Escobar, Roberto Canteros. Es que por cada viaje se registra un comprobante on line, y ante cualquier accidente, no poseen un papel que lo documente.
“Ante todo, si tenés un accidente, dudo que conserves el papel en la mano”, contó una pasajera que esperaba el colectivo en la terminal de Pilar.