Ajustan las medidas de seguridad para fiestas de egresados

Desde el Municipio se reconoce que “son problemáticas”. Buscan evitar las peleas entre estudiantes de distintos colegios. Anunciaron que se incrementarán controles de alcoholemia.
martes, 8 de noviembre de 2011 · 00:00

 

El director de Inspecciones, Roberto Airoldi, detalló los requisitos para la fiesta.

 

Por tradición, el mes de noviembre –incluyendo algunos días de diciembre- suele ser el elegido por los estudiantes secundarios para organizar sus fiestas de egresados. En este sentido, la escalada de violencia entre alumnos que se ha registrado desde el anterior ciclo lectivo ha causado preocupación en buena parte de la comunidad educativa. Sobre esto, desde el Municipio se reconoce que, en el distrito, estos festejos suelen acarrear más de un dolor de cabeza.

“En Pilar, las fiestas de egresados son de problemáticas para arriba”, expresó a El Diario Roberto Airoldi, director de Coordinación de Inspecciones. No obstante, el funcionario indicó que “los lugares que concentraban más problemas fueron cerrados, como uno de Panamericana y ruta 25, en el que siempre se peleaban entre colegios”.

Antes de cada fiesta, ya sea en salones eventos o boliches, desde la Dirección se confecciona una solicitud de requisitos “en donde se pide que el lugar esté habilitado, además del convenio con los padres: tiene que haber al menos 10 firmas de los progenitores para que sus hijos hagan la fiesta, haciéndose responsables de la misma, como por ejemplo si hay alcohol”.

En dichas fiestas, en algunas oportunidades se estila que desde el local den una pulsera a los mayores, identificándolos para que puedan tomar.

“Si toman antes de ir, es otro problema –dijo Airoldi-, al igual que, si toman menores, la responsabilidad es netamente de los padres”.

Precisamente, por su carácter de evento privado, las fiestas de egresados están libres de contar con menores de edad. Como señala el funcionario, “hay un vacío legal importante, porque si bien la ley o algunas ordenanzas dicen que los mayores y los menores no pueden estar mezclados en los locales bailables, ésta es una fiesta privada. Es decir, que para la ley es igual que, por ejemplo, un cumpleaños o un casamiento. Por eso lo tienen que controlar los padres”.

En cambio, los locales “están obligados a tener su servicio de emergencias médicas, contar con seguro y habilitación en orden. La presencia de policía es adicional, debe ser contratada por ellos, si lo creen necesario”.

El funcionario señaló que “las fiestas ya están arrancando, pero el grueso se hace desde mediados de este mes en adelante. Esperemos que todas terminen bien, porque es una gran responsabilidad tanto para el bolichero como para los padres. Por eso juntamos las puntas de este ovillo que está enredado, haciendo firmar como mínimo a diez padres”.

 

Sin riñas

En los últimos días, trascendieron las amenazas que un grupo de adolescentes les hizo a los alumnos de una escuela del centro, asegurando que se presentarían en su fiesta de egresados para pelear y causar destrozos, producto de viejas disputas.

Consultado por El Diario, el titular de la Secretaría de Seguridad, Juan Carlos Losada, indicó que “este año contamos con más elementos, como el grupo de apoyo policial y las cámaras. Trataremos de minimizar riesgos, habrá que estar muy encima ante la posibilidad de un desborde o una riña”. Además, destacó que la flamante fiscal de menores, Paula Romeo, “se presentó con muchas ganas de hacer, de acompañar a los papás”.

Por otra parte, Losada avisó que “vamos a ser un poquito más rigurosos con los alcoholímetros, que están dando muy buenos resultados. La idea es que no sea un operativo puntual, sino que entre la patrulla comunitaria y el grupo de apoyo policial tengan alcoholímetros repartidos”.

Eso sí: reconoció que “llamativamente, los que dan positivo son mayores, nunca menores”.

 

Sin solución

Roberto Airoldi expresó, sobre el consumo de alcohol entre los adolescentes, que “quizás está todo controlado en el establecimiento, pero antes de ingresar se tomaron una botella de licor entre tres o cuatro, y eso es inevitable, por la cantidad de pibes que hay”. Y arriesgó: “Me atrevo a decir que es imposible poder manejar tanta cantidad de pibes que toma alcohol antes de salir a los eventos, como sucede los fines de semana”.

El funcionario afirmó que “la famosa previa es incontrolable acá y en cualquier lugar, pero la responsabilidad del bolichero está en no dejarlo pasar si los ve alcoholizados”.

 

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