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En la Biblioteca Popular Presidente Derqui hay más de 20 mil libros

La entidad no recibe subsidios oficiales y sólo se mantiene con socios y la comisión. Hay clases de música, apoyo escolar y computación. También funciona un club de ciencias.

12 de noviembre de 2011 - 00:00

 

Los ejemplares se acumulan desde la fundación de la biblioteca, en 1977.

 

Son más de 20 mil los libros que se pueden leer casi gratuitamente en la Biblioteca Popular Presidente Derqui, de la localidad homónima. Es que semejante acumulación comenzó en 1977 cuando un grupo de estudiantes derquinos la fundó en un salón de la parroquia, y con los años se levantó el edificio actual sobre calle Dorrego.

“Desde entonces hasta hoy gestionamos la adquisición de numerosos libros, más muchos otros que la gente nos donó, y por eso hoy somos una de las bibliotecas con la mayor cantidad”, dice orgullosa Nelly Bagna, quien dirige desde hace 20 años el centro cultural.

Entonces tenía unos 70 metros cuadrados, y hoy llega a los 220 que incluyen una loza para otras dependencias en la planta alta.

Pero no sólo libros hacen a la cultura allí porque, además, chicos, adolescentes y grandes pueden aprender a tocar la guitarra, internarse en el vasto mundo de las computadoras, buscar su parte artística a través del dibujo y la pintura, recibir apoyo escolar, o adquirir nuevos y fascinantes conocimientos en el Club de Ciencias.

Luego se agrega, todos los días, la feria de libros usados, y el asesoramiento sobre trámites de cualquier tipo. En cuanto a la enseñanza de computación la biblioteca fue la primera entidad derquina en contar con el sistema WI-FI para el uso de las PCs en todos sus sectores. “Por esto y por tantas cosas más le agradecemos mucho al presidente de la cooperativa telefónica, Julio Lacava, porque siempre colaboró con casi todo lo que necesitábamos”, subrayó Bagna. A su vez, la biblioteca fue la primera en albergar por casi tres años, y gratuitamente, a la Defensoría del Pueblo hasta que esta se mudó a una esquina de la plaza Antonio Toro. Sin embargo, detrás de todo esto sólo la comisión directiva, presidida por Cristian Rodríguez, solventa el funcionamiento. “Los socios  abonan dos pesos con cincuenta por mes, y pagan muy pocos, la electricidad, las garrafas para calefacción en invierno, y los insumos corren por cuenta de la comisión y de lo que se pueda juntar con el cobro mínimo de fotocopias”, detalla Nelly. Ni el gobierno bonaerense, ni el municipal, ni el de Nación le otorgan un subsidio mensual, lo único que llega desde La Plata, casi siempre con retraso, es el sueldo de la bibliotecaria. “Con mi marido salimos con el auto, y si vemos alguna silla abandonada en la calle la agarramos, la retapizamos y la traemos a la biblioteca, y así con la mayoría de los muebles”, dice Nelly Bagna, una de las pocas personas que dan tanto por la única satisfacción de ver crecer a los demás.

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