Allí donde haga falta, estarán en acción los “Vecinos Solidarios”
Una de las ferias americanas organizadas por la entidad para reunir fondos.
Ante las necesidades, los sinsabores y la adversidad hay varios caminos para tomar. Mientras algunos eligen la indiferencia o la protesta, una vecina de Pilar, Verónica Ormello, se propuso hacer algo para modificar aunque sea en parte la realidad del distrito. Así, en septiembre de 2009 nació “Vecinos Solidarios”, una asociación civil sin fines de lucro, producto de la iniciativa de un grupo de pilarenses que decidieron poner manos a la obra para lograr mejorar las condiciones de vida de muchas familias.
El proyecto se basaba en “ver las necesidades de viviendas, como están constituidas, cuánta gente las habita, recorrer las villas, ayudar en la deserción escolar, colaborar con los comedores de la zona, apoyar a las mamás adolescentes, trabajar con los menores en riesgo, ayudar, ayudar y ayudar...”. Asimismo, el auxilio se conseguiría “con lo que se pueda, con lo que tengamos a mano, con lo que consigamos pidiendo, ofreciendo, trabajando”.
En las últimas semanas, la ONG estuvo trabajando en colaboración con Carmen Ojeda, quien está al frente del Comedor Comunitario “María Auxiliadora” del barrio Monterrey, en Presidente Derqui. Todos los días, Carmen alimenta a 150 familias carenciadas de la zona, sólo con la ayuda de la Iglesia de Caacupé y sin ningún tipo de subsidio.
“Es una obra maravillosa –expresaron en la Asociación-. Realizamos una feria americana para recaudar fondos para la compra de los tubos de gas y la comida, pero estamos en la búsqueda de que alguien pueda donarnos una TV y una video para hacer que los niños tengan la posibilidad de disfrutar de unas tardes de cine los domingos, que es el único día que el comedor no funciona”.
Incansables
En poco más de un año y medio, “Vecinos Solidarios” realizó una gran cantidad de obras de todo tipo. En este sentido, la asociación colaboró con el asilo de ancianos “Silvio Braschi”, donando cereales para los abuelos; mientras que el pasado 4 de diciembre, el shopping Pilar Point fue sede de un evento artístico con la participación del grupo Los Pynandi, cuyo objetivo fue colaborar con Agustina, una nena de 5 años que tiene un grave problema de salud.
En septiembre, la entidad organizó una feria americana en el Jardín de Infantes “Mundo Pequeño”, del barrio Bonanza, en Pilar, donde los padres colaboraron con una feria del plato. El objetivo fue recaudar fondos para la construcción del piso del patio en el que juegan los niños.
Un puñado de meses antes, en abril, los voluntarios hicieron entrega a la Sala de Primeros Auxilios de Manzanares la suma de $5.000, en concepto de donación por lo recaudado con la obra “La Tentación”, protagonizada por Raúl Rizzo y Juan Palomino, llevada a cabo en el Teatro Lope de Vega en dos noches de marzo; y $2.300 a la Sociedad de Fomento de la misma localidad, para que pudieran reparar el techo del lugar.
Por otra parte, gracias a una cadena de solidaridad, la institución consiguió de sus pares “Vamos x los chicos” y “Fundación Unidos por Vos” cuatro bolsones de galletitas para el merendero de la Biblioteca “Palabras del Alma”, del barrio Peruzzotti.
Además, todo tipo de buena acción es valedero para la entidad, ya sea para ayudar a otras instituciones o a vecinos en particular, como en el caso de la colecta de ropa para niños de entre 1 y 12 años, entregada a una familia que luego de un siniestro perdió todo, por lo que los chicos se quedaron sin prendas de vestir.
La palabra de la fundadora
“Me cansé de mirar mi propio ombligo”
Verónica Ormello explicó la necesidad de crear una ONG que prestara ayuda a la comunidad a través de un conmovedor alegato: “Me cansé de prender la tele y ver que a mi alrededor hay gente que ‘verdaderamente’ y no literalmente, se está muriendo de hambre, que la pasa mal con el frío, que habita una casilla donde duermen cuatro o cinco o los que entren en una sola cama, que los chicos comen lo que consiguen revolviendo en los cestos, o -con suerte- lo que les dan en el comedor de la escuela, y sólo aquellos que cuentan con el ‘privilegio’ de ir a una escuela pública con más necesidades que todos ellos juntos... Me cansé de mirar a mis hijas buscando qué les podía comprar para hacerlas felices cuando hay otros hijos, tan dignos y merecedores como las mías, que no saben siquiera de qué se trata la felicidad... Me cansé de mi egoísmo, de mirar solamente mi propio ombligo y de creer que mis problemas eran los únicos que no tenían solución...”.
