Baldosas rotas y escombros, parte del paisaje de la peatonal

Sus fuentes están despintadas. Algunas tapas de desagüe se encuentran hundidas. Los arreglos son encarados por el Municipio.
13 de enero de 2011 - 00:00

Aquel 12 de octubre de 2006, la avenida Rivadavia de Pilar -una de las calles más emblemáticas del centro- vio interrumpida su circulación normal, quizás para siempre: ese día, en pleno festejo de las Fiestas Patronales, quedó oficialmente inaugurada la peatonal que recorre 100 metros de esa arteria, los que van desde Lorenzo López hasta Independencia.

En la actualidad, la peatonal está lejos de encontrarse en estado de abandono, pero sí existen algunos puntos por atender si se pretende mejorar la estética del paseo. En cuanto al estado del suelo, muchas de sus baldosas han sido removidas sin reemplazo, por lo que han quedado los huecos en varias partes del tramo. De la misma manera, algunas tapas de desagüe están fuera de lugar o hundidas, conviviendo cerca de montículos de tierra producto de alguna obra reciente.

Por su parte, las fuentes son desagotadas por la calle Rivadavia y vueltas a llenar con empleados municipales con una manguera, a los que puede verse por la mañana. Las estructuras están despintadas y el color blanco de su base ya se transformó en gris por la suciedad. A pocos metros, cerca de la intersección con Lorenzo López, uno de los cestos de basura de madera permanece inclinado, a punto de caerse.

La Ordenanza 107/81 indica que son los frentistas quienes tienen que reparar las veredas, pero el caso de la peatonal es especial: no es vereda ni calle, por lo que existe un vacío legal sobre su mantenimiento.

Uno de los más acerrimos defensores de la ordenanza es el concejal Miguel Saric: “La calle es del municipio, pero la vereda es de los frentistas. No hay legislación en contrario, por eso la vereda la tiene que arreglar el frentista”, reafirmó a El Diario. Sin embargo, al tratarse de la peatonal fue más flexible: “(Los comerciantes) Deberían ponerse de acuerdo y hacer un pedido conjunto para que reparen la peatonal, porque fue el Estado el que ha cambiado la fisonomía de la calle, hace ya cuatro años. Planteado de esa manera, el intendente no va a esquivar el bulto”.

Por su parte, el titular de la Sociedad de Comerciantes (SCIPA), Daniel Castro, hizo una reflexión diferente: “Lo que antes era calle y quedó como cubierto de baldosas no es espacio del frentista, sí donde era vereda. Según donde esté roto, interpreto que debe ser arreglado por el comerciante o el Municipio”.

Sin embargo, las dudas fueron despejadas por la propietaria de un comercio emplazado en la peatonal: “Los arreglos son hechos por el Municipio –afirmó-. Desde la inauguración hubo que hacer varios cambios, y cada vez que se rompió algo siempre lo arreglaron”. A su vez, la mujer recordó que en un principio “se dijo que a los comerciantes nos iban a cobrar una tasa para el mantenimiento de la peatonal, pero después nos eximieron y los gastos corren por cuenta del Municipio”.

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