Corazón valiente. Susana Trimarco convirtió el dolor en fuerza vital para ayudar.
Su nombre apareció en los medios por primera vez en el 2002, cuando comenzó con la desesperada búsqueda de su hija Marita Verón, secuestrada en su Tucumán natal. Ocho años después, Susana Trimarco es la abanderada de la lucha contra la trata de personas, colaboró con la liberación de 129 chicas, creó una fundación y sigue incansable con la investigación para dar con el paradero de su hija. El último martes estuvo en Pilar, donde reclamó más compromiso por parte de las autoridades para combatir este delito.
La cita tuvo lugar en el restaurante Tinto y Soda del shopping Torres del Sol, donde llegó junto a los organizadores del concurso Miss Mundo Argentina, dado que en esta edición cada una de las concursantes debió presentar un proyecto para prevenir la trata de personas, y Trimarco fue una de las integrantes del jurado que seleccionó a los dos trabajos ganadores.
“Me ha llenado de orgullo que chicas tan bonitas hayan pensado en este delito tan aberrante que nos castiga a todas las mujeres, eso demuestra que son bonitas por fuera y por dentro”, afirmó.
En el año 2007, después de haber liberado a decenas de mujeres de diferentes redes de prostitución del país durante la búsqueda de su hija, y tras haber sido distinguida por el gobierno de los Estados Unidos, Trimarco creó la fundación María de los Ángeles contra la trata de personas.
“En 2008 inauguramos nuestra propia casa hogar para alojar a las chicas, ahora vamos a inaugurar una en Córdoba y vamos a abrir un centro de desarrollo maternal para los hijos de víctimas”, anticipó.
El delito hoy
En cuanto a la situación de este delito en la actualidad, Trimarco reconoció que “no puedo decir que no se ha avanzado, tenemos la ley de trata de personas que es una herramienta muy importante para poder combatir el delito”.
No obstante, aseguró que “la policía está involucrada y estos delincuentes siguen haciendo lo mismo, no con el nivel de antes, pero es una lucha diaria, constante”.
En este sentido, reclamó que “en mi provincia tengo el problema que la policía ni las autoridades ejecutivas se comprometen como deberían”. Y advirtió que “los prostíbulos siguen funcionando y las chicas siguen desapareciendo”.
“Yo soy una madre que está buscando una hija –continuó- y hago lo que puedo y pido a las autoridades verdadero compromiso. Esta gente destruye familias y a nuestras hijas”.
La investigación
Acerca de la investigación, Trimarco afirmó que “novedades concretas sobre el paradero no tenemos”, aunque adelantó que “el juicio oral y público a los 13 procesados va a ser este año y nosotros estamos peleando para que también sean procesados los otros 12 imputados, autores del secuestro de Marita que hoy en día andan caminando por la calle y cometiendo los mismos delitos”.
Dueña de una fortaleza admirable, la mujer explicó que “el mismo dolor te va impulsando a investigar porque yo no puedo vivir si no la tengo a mi hija”.
“El inmenso amor –añadió- que siento por mi hija es mucho más poderoso de lo que me puedan hacer estos delincuentes, la misma lucha te hace perder el miedo”.
Marita tiene una hija que al momento del secuestro apenas había cumplido los tres años. Su abuela asegura que hoy, con 11, la nena “sabe perfectamente lo que es la trata de personas, lo que le pasó a su madre y es una niña valiente, inteligente muy fuerte. Está muy bien pero siempre esperando a su madre, siempre pregunta por su madre, quiere ser como ella y eso también me llena el vacío de no tener a mi hija”.
