Con el local a cuestas: los que se animan a la venta informal

En su mayoría venden ropa para chicos y adultos, además de accesorios. Aunque no faltan otros productos. Los vendedores tienen otra ocupación. Las casas suelen ser sede de las ferias.

22 de agosto de 2010 - 00:00

 

Las casas se convierten en ferias a las que se invita a amigas y conocidas.

 

 

por Alejandro Lafourcade [email protected]

 

“La ropa se vende sola, yo no tengo que hacer nada más que mostrarles las prendas a las mujeres”, expresa Carina, resumiendo de gran manera en qué se basa su actividad paralela: vender indumentaria de manera informal, una tendencia que cada vez suma más oferta y, por supuesto, demanda.

El negocio consiste en ofrecer, a menor precio, productos tales como ropa de niños y adultos, accesorios y demás mercaderías, generalmente luego de pautar una reunión en alguna casa, no necesariamente la del vendedor. Son los tan mentados “showrooms” (salones de muestra, tal su traducción al castellano).

Asimismo, una de las particularidades de quienes comienzan con el emprendimiento es que en todos los casos tienen otra actividad, profesión o empleo, viendo a la venta informal como una buena manera de recibir dinero extra.

Carina recuerda que empezó “hace alrededor de un año, de manera muy informal, a partir de que una tía me trajo desde Estados Unidos algunas prendas de ropa para chicos, como para probar. Me dio una caja con ropa y me compraron todo, ahí noté que podía funcionar”. La mujer se dedicó desde el principio a la indumentaria infantil, “que es muy barata comparada con los precios a los que se consigue en un local. Me traen material cada dos o tres meses. Acá todo está muy caro, mientas que esto es barato, lindo y de buena calidad”.

Si bien la mayoría de su clientela se compone de amigas y madres de compañeros de escuela de sus hijos, el abanico se fue ampliando gracias al viejo y querido boca en boca. “Ahora me llama gente que no conozco, de parte de alguna amiga, vecina o familiar. En general hago las ferias en casa, o en la de alguna mamá del colegio. Incluso, a la gente de confianza le dejo durante unos días algunas bolsas con mercadería, para que se las muestre a sus conocidos”, dice Carina, y agrega: “Tengo mi profesión, pero éste es un ingreso extra y además me divierte”.

En cuanto a la ropa del hemisferio norte, la inversión de las estaciones del año juega decididamente a favor: en esta época llegan desde EEUU los productos de las liquidaciones de verano (los famosos “sales”), justo cuando aquí están por llegar los días cálidos.

 

Variedades

Sofía es licenciada en Recursos Humanos, pero desde el año pasado también se dedica a la venta al por menor de accesorios importados. “Cada vez que viajaba me compraba cosas para mí, y mis amigas siempre me las terminaban pidiendo, insistiéndome para que les trajera también a ellas”, comenta. “Por eso, en el último viaje -en septiembre de 2009- traje especialmente algunas cosas para vender. Eran unos 30 pares de aros, que se vendieron todos. Luego fui consiguiendo más cosas, y así empezó esta iniciativa”.

La joven afirma que en poco tiempo “pasé a venderles no sólo a amigas, sino también a otros conocidos, además de participar en diferentes ferias y abrir un perfil de Facebook para mostrar los productos (“Kukita Accesorios”)”.

Además, Sofía indica que “en cada showroom, lo que más se llevan son los aros, compran tres o cuatro pares por persona”. Pero aclara: “Gano unos pesos, pero no es tan redituable. Lo hago porque me divierte”.

Sin embargo, no todo es indumentaria ni accesorios: Juan Pablo Cappello es proveedor de productos de limpieza, por ejemplo del Municipio y el cuartel de Bomberos Voluntarios. No obstante, también vende mercadería a sus conocidos, al por menor y con entrega a domicilio. “Trato de no ampliar mucho el abanico ni manejarme con gente que no conozca”, señala, al tiempo que afirma que “en cuanto a los precios, los valores varían de los de plaza, sobre todo en los productos envasados. En cuanto a los líquidos sí puede haber diferencias grandes”.

Junto a su hermana Natalia –docente-, Paola –empleada- organiza ferias en las que se vende indumentaria femenina. “Siempre quisimos tener nuestro propio local de ropa, pero es una inversión grande, así que empezamos con el tema de las ferias en casa”, expresa.

“En general vienen amigas a las que les gusta mucho la ropa. Traemos las prendas de Capital, son de marca y económicas. Además, tenemos un estilo variado, con ropa poco común, ya que las seleccionamos al irlas a buscar, para que no sean como las que pueden conseguir en Pilar”. Paola asegura que las prendas “se consiguen más baratas que en vidriera, entre un 10 y un 20%, y se pueden pagar en dos cuotas”.

La mujer comenta que “hacemos las ferias una vez por mes, viernes y sábado. Además tenemos el perfil de Facebook (“Tanto La Quería”)”. Al igual que Carina, está convencida de que “si invitás a las mujeres, van y compran lo que sea”.

 

 

Pequeñas tiendas virtuales
“En general, trato de no juntar a más de cinco personas por vez, porque enseguida todo se alborota”, comentó Carina, vendedora de ropa para chicos, graficando la reacción de un grupo de mujeres ante un bolso lleno de indumentaria.

Como una manera de llegar a una mayor cantidad de público en menor tiempo, cada vez son más los perfiles de la red social Facebook dedicados a la venta informal de ropa, accesorios, carteras, productos de belleza y demás variantes, en un buen porcentaje traídos desde el exterior.

Así, los álbumes de fotos se transforman en verdaderos catálogos que pueden ser consultados por amigos y los contactos de éstos, llegando a cientos de potenciales compradores. Sin dejar de mencionar que la misma cantidad de usuarios se informan sobre las próximas sedes y fechas de los showrooms.

 

 

 

Accesorios, otros de los productos que ofrecen las vendedoras a domicilio.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar