Las colas de siempre. Nada cambió desde el robo al Banco Nación.
El último 22 de julio Pilar era escenario de una de los asaltos más resonantes de los últimos tiempos. Durante cinco horas un delincuente mantuvo cautivos dentro del Banco Nación (Rivadavia y Tucumán) unos 70 rehenes. Otra serie de robos a entidades bancarias terminó de instalar el tema en la agenda pública y la lupa se colocó sobre las medidas de seguridad, sin embargo, nada se modificó en ese aspecto en la mencionada sucursal. El gerente pone el acento en la falta de espacio y admite que hay “descontrol” por el desborde de público.
Su nombre saltó a los medios por ser el máximo responsable de la entidad asaltada por Jonathan Rodríguez Coronel, alias “Chilenito”, y un dato de color terminó de darle notoriedad: mantuvo escondido a su hijo de 10 años en un baño mientras se desarrollaba el robo.
A tres semanas del episodio, Eduardo Hirsch en diálogo con El Diario hizo un repaso de lo sucedido y aseguró que la principal medida a ajustar tiene que ver con la capacidad de la sucursal. “Cuando tenés un desborde de afluencia de público, ya se produce un descontrol”, afirmó.
“Procuramos –continuó- que haya poca gente para que todos los movimientos del Banco sean visibles”. Y en este sentido, teniendo en cuenta las limitaciones estructurales del edificio, adelantó que “estamos trabajando para conseguir otro lugar, un anexo”.
La reciente implementación de subsidios y planes sociales que son liquidados a través de la entidad bancaria multiplicaron la cantidad de público corriente en el banco. “Viendo que esto va a tener una continuidad en el tiempo es necesario abrir una sucursal para descomprimir”, señaló Hirsch.
Medidas de seguridad
Todavía consternados por el episodio delictivo en el que se vieron involucrados, los empleados del Banco Nación, según el gerente, “siguen afectados desde lo emocional, pero eso es algo que se va superando con el correr de los días”.
En relación a las consecuencias que tuvo el asalto sobre las medidas de seguridad, aseguró que “no se ha modificado nada porque operativamente estábamos cumpliendo con todas las reglas que indica el Banco Central”.
“Siempre fue así y el accionar de los policías fue impecable”, consideró. E insistió con la gran afluencia de público como factor fundamental para explicar este tipo de asaltos: “cuando hay tanto público el ladrón se mete, como se mete cualquiera. No hay manera de filtrar qué va a hacer cada uno”. Y apuntó que en el Banco Nación sólo en las cajas se realizan 1.400 operaciones diarias.
No obstante, al momento de dar una opinión sobre las medidas que deben ajustarse en general en todas las entidades bancarias, Hirsch reconoció la importancia de la colocación de inhibidores de celulares, aparatos que automáticamente anulan la señal de los teléfonos móviles.
“Nosotros tenemos controladas las charlas por celular, que están prohibidas, pero hoy en día cualquiera manda mensajes o habla por un manos libres con el auricular escondido sin que se note”, indicó y pese a estar de acuerdo con la colocación de los dispositivos, objetó que “van a pagar justos por pecadores, porque hay mucha gente que quizás está varias horas adentro, le tienen que avisar algo importante y no va ser posible”.
Por otra parte, adelantó que una de las variaciones inmediatas que sufrirá el Banco tiene que ver con una serie de modificaciones para dotar de mayor seguridad a las cajas de atención al público, respondiendo a una modificación implementada por el BCRA en el año 2007.
Siguen las tratativas
Scioli quiere que se ajusten las medidas de seguridad
Las medidas de seguridad que deben respetar las entidades bancarias están estipuladas por el Banco Central, a través de la resolución 3390 del año 2001.
Pese a la ola de robos que afectó a varias sucursales en los últimos días hasta el momento, no se produjeron modificaciones en la normativa.
Según trascendió el pasado miércoles, tanto el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, como el ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, mantuvieron conversaciones con los responsables del BCRA a fin de persuadirlos sobre la necesidad de ajustar las normas de seguridad.
Esto incluye, por ejemplo, la colocación de inhibidores de celulares, la incorporación de barreras visuales para la protección de la intimidad en las transacciones, una nueva tecnología en cámaras de video a fin de que se amplíe el campo visual que abarca el dispositivo.
A su vez, abarca la capacitación de los guardias de seguridad –los bancos no estatales están custodiados por vigiladores privados, sin armas- desde la provincia y el Banco Central, así como la prohibición de estacionar vehículos y motos en el frente de las sucursales.
