Justicia por Sandra, un grupo masivo.
por Celeste Lafourcade
Un pediatra de guardia para Derqui, repudio a la destrucción de una obra de arte o justicia para una maestra asesinada, y tantos otros pedidos circulan en Facebook cosechando adeptos que con el mismo fervor en muchos casos claman, por ejemplo, por la vuelta del cartel de Coca-Cola al obelisco.
Con la aparición de las redes sociales, esa suerte de tertulias virtuales donde se puede hablar de todo y con todos, como nunca antes, los hombres anónimos tienen al alcance de la mano tantos espacios para expresar y difundir sus opiniones.
Ahora bien, con un asombro similar con el que observaron la rapidez con la que el grupo “Pilar seguro” -surgido a raíz de la ola de robos a la salida de los colegios- ganó más de 300 adeptos en pocos días, sus creadoras recibieron un mes atrás el primer gran baldazo de agua fría. La convocatoria a una marcha en las puertas de la municipalidad reunió a poco más de 20 personas.
Regido por sus propias leyes, el liviano planeta Facebook donde no hace falta más que un clic para manifestar que algo “me gusta” y donde una persona puede tener –literalmente- mil amigos, pareciera estar llamado a reemplazar la participación activa ciudadana.
“No nos pareció nada agradable que de 300 personas que mostraban su apoyo sólo fueran unas 20 a la plaza, nos pareció antipática la apatía”, reconoció Sandra Crespo, mamá de un alumno del Instituto Modelo.
En la búsqueda de las explicaciones por lo sucedido, aparecieron dos factores clave. El primero, intrínseco a la herramienta digital: “así como uno se hace amigo de cualquiera –opinó la mujer- es mucho más fácil dar una opinión escrita que sumarse a una marcha”.
El segundo, relacionado con la idiosincrasia local: “Pilar es un pueblo, la gente no suele salir a la calle para decir lo que piensa, hace falta más compromiso”.
En mayor escala, el grupo que pide justicia tras el asesinato de la maestra Sandra Almirón ocurrido en Presidente Derqui tiene más de 3.500 miembros. Sin embargo, en la última marcha organizada en la localidad el último viernes una cuenta generosa arrojaba 200 personas.
Curiosamente, Derqui es una de las localidades que mayor presencia tiene en Facebook a través de diferentes grupos, como el que reclama un “pediatra de guardia”, o aquel que pide asfaltos.
En lo que va del año, además, los reclamos virtuales también tuvieron como blanco el área de Cultura del Municipio, sin embargo más allá de que en muchos de los casos los temas fueron recogidos por los medios de comunicación e incluso llegaron a marcar la agenda de la política local, la traducción en propuestas y acciones concretas por parte de los ciudadanos fue prácticamente nula.
Conciencia tranquila
“Es como un chusmerío bien hecho”, calificó el actor y director Hernán Deluca, para quien el Facebook resulta una herramienta valiosa para dar a conocer su trabajo.
“Hasta la opción ‘asistiré’ es engañosa, porque quizás signifique que sólo asistiré virtualmente, uno cree que está colaborando y el otro se siente bien”, explicó.
Según el artista, “el peligro está en escudarse en el monitor para decir verdades que no se sostienen con un clic, esa cuestión de no poner el cuerpo, de me involucro hasta ahí”, agregó.
En cuanto a la posibilidad de que el la red social anule o reemplace esa cuota de compromiso que deja tranquila a la conciencia, evaluó: “depende de cada uno, al eterno cómodo le llegó la solución, el que desde la mesa del bar critica al país ahora tiene un nuevo escenario para decirlo, el compromiso real es apagando el monitor”.
No obstante, el actor subrayó que “funciona para difundir eventos y es más efectivo que el mail”. Y en este sentido, las palabras de Crespo fueron coincidentes: “a nosotros nos sirvió para que los padres cuenten dónde les habían robado a sus hijos y para intercambiar opiniones”. Parte de una generación que creció de la mano de Internet, Iván Giordano, joven militante político de 20 años con activa participación en la red social, describe como “compromiso ligero” el del Facebook.
“Es cierto –reconoció- que la mayoría de las veces uno pone que asistirá y después no va, pero es una buena posibilidad de enterarte de las cosas”.
Exhibicionistas, curiosos, proselitistas, nostálgicos, opinólogos y también los que eligen el compromiso “monitor mediante”, todos tienen lugar en el generoso mundo de Facebook.
A un clic del papelón
Los médicos que “odian” a los pacientes
“Matar al mensajero” bien podría ser el título de la última intervención, en forma de comunicado, de la Municipalidad.
En respuesta a una nota publicada por un sitio de noticias donde se advertía la adhesión de nada menos que la codirectora del Hospital Sanguinetti, Sonia Castro, al grupo “odio a todos los pacientes hincha pelotas y a sus familiares”, desde Prensa se apresuraron en aclarar que la profesional “se encuentra relacionada con el grupo sólo para ejercer un control y seguimiento sobre las posibles adhesiones de integrantes de la planta médica del Municipio y de futuros candidatos a ingresar”. Una exposición que, a todas luces, resulta innecesaria teniendo en cuenta que es posible acceder al grupo, leer los comentarios e incluso visualizar sus miembros, sin necesidad de unirse a él.
Sin embargo, en nombre de la médica que manifestó sentirse “ofendida y agraviada”, se ruegan “disculpas públicas” por parte de los periodistas, a quienes se los retó para que la próxima vez “chequeen” la información a publicar. Subestimando, paradójicamente, la misma herramienta que en otros casos se llevó el protagonismo de discursos públicos y marcó la agenda en más de una oportunidad.
