Jimena, el día de su presentación en ShowMatch, cuando le tocó bailar salsa.
por Celeste Lafourcade
Cuando el Rey Midas de la televisión, capaz de hacer de un patovica inmutable un sex symbol nacional, se cruza con la espontaneidad de una chica que confiesa no tenerle miedo a nada, la mezcla puede ser explosiva.
Y si esa chica, al mismo tiempo se corre de los carriles del escándalo y se gana la aceptación del público, estamos ante el nacimiento de una estrella. Más o menos así funcionó la receta de Jimena Monteverde.
El último martes la gente le dio por segunda vez una nueva vida en Bailando por un Sueño y sin demasiado tiempo para masticar la emoción y la seguidilla de sorpresas que acumula desde que empezó el certamen, en un alto de sus ensayos habló con El Diario.
“La votación fue increíble, esa sensación de saber que la gente te salva, gasta plata y tiempo es indescriptible. Se me caían las lágrimas de la emoción, no podía hablar”, afirma la cocinera de apellido Olleac, que adoptó el de su marido Mariano Monteverde, un polista 15 años mayor que ella con quien tuvo dos hijos: Victorio y Amparo, de 16 y 13 años.
Oriunda de Pilar, actualmente vive en un club de campo de General Rodríguez. Y precisamente, su condición de señora de campo madre de familia fueron los condimentos de un personaje impulsado por Tinelli que ella supo desenvolver a la perfección.
Con un arrebato y una espontaneidad poco frecuente en la TV, Jimena demostró que no se achica en ese ida y vuelta con el conductor más importante y ante eso, un público ávido de naturalidad, agradece.
-¿Esperabas la repercusión que tiene tu presencia en el concurso?
- No, la verdad que no la esperaba, la gente en la calle me saluda, me dice cosas muy lindas. Y en Pilar siento el apoyo a morir, le tengo mucho cariño a la gente de Pilar. Mi papá armó una carpetita con todos los diarios donde salen notas sobre mí.
-¿Por qué creés que pegó tanto tu personaje?
- Creo que la gente necesitaba esa diversión, reírse. El mío es un personaje diferente, la gente sabe que no me voy a meter en líos ni escándalos. Yo voy a pasarla lo mejor posible.
-Desde tu primera aparición tuviste un gran protagonismo ¿cuánto hubo de improvisación?
- Todo el mundo piensa que está guionado pero para nada, surgió en el momento. Es lo que pasa en la televisión de ahora, que a través del minuto a minuto van viendo lo que funciona y lo van sosteniendo. Lo que tiene Marcelo, que es él conductor de la televisión, es que te va llevando a lo que él quiere. Sabe lo que la gente está sintiendo, lo que a la gente le gusta y va por ahí.
-¿Te sentís cómoda en el personaje que se fue creando?
- Evidentemente soy bastante caradura, no me da vergüenza para nada estar en cámara. Sí quizás tengo miedo cuando bailo, de olvidarme, caerme. Pero el estar ahí con él no me pone para nada nerviosa. A Marcelo lo trato como una persona normal y él se engancha en ese juego y la pasa muy bien.
-¿Cómo es tu relación con Tinelli fuera de cámara?
- No, no tengo ninguna relación con Tinelli fuera de cámara. Hablé con él las veces que llamó al programa de la tarde en el que estoy (forma parte de Este es el Show, que conducen José María Listorti y Denise Dumas todas las tardes por El Trece), que también es de él, pero no más que eso.
-¿Qué opinión tenés sobre el jurado?
- Con el jurado tengo re buena onda y también es parte del juego que ellos me exijan y me tengan cortita porque mi papel es un poco ser rebelde y ellos me tienen que encausar.
La familia unida
Su protagonismo en Bailando fue creciendo de la mano de chicanas referidas a los celos de su marido, tanto que Tinelli llegó a llamarlo por teléfono en vivo para bromear sobre la situación. Y ella, que no se queda atrás en el juego, se encarga de alimentar el personaje con respuestas sugestivas.
Justamente, buena parte del lugar que se ganó en la televisión –a la que llegó luego de dar recetas en el programa radial de Oscar Gómez Castañón- lo hizo a través de su desfachatez, la misma por la que se ganó el mote de cocinera sexy capaz de lucir osados delantales de cocina que la hacen parecer desnuda.
-¿Qué hay de cierto en los celos de tu marido?
- Mi marido ya quiere que termine, no le va para nada lo que está pasando. Mi familia me extraña y yo los extraño, me da culpa dejar a mis hijos. Para mí es mucho sacrificio, estoy muy cansada. Lo que la gente ve del show es una pequeña parte, pero atrás de eso hay muchas horas de ensayo por día, más el programa de la tarde.
-¿Dónde te imaginás llegando en el concurso?
- No sé, está claro que me van a sentenciar a menudo así que va a depender de la gente y las ganas que tengan de seguir votando. Para mí es muy importante poder cumplir el sueño y de todas maneras vamos a ver cómo hacemos para poder construir el hogar de día para la asociación Puentes de Luz.
-¿Cómo cambió tu relación con el público a partir del Bailando?
- Es impresionante. A mí en un momento José María Listorti me dijo: “vas a ver que es un antes y un después”, y es así. Es muchísima la gente que lo ve, es muy masivo, todo el país y es fuertísimo. Lo bueno es que siento que la gente me quiere, entonces recibo mucha energía mucha buena onda.
-¿Te imaginás con un programa propio a partir de esto?
- Es a lo que apunto. Quiero tener un programa propio, seguramente de cocina, y creo que ya me lo merezco.
Cocina para chicos, su próximo proyecto
Después de haber editado en 2008 publicó el libro “Cualquiera puede cocinar”, que ya va por su 5ª edición, Jimena se prepara para el lanzamiento de su segundo material bibliográfico. Esta vez, el desafío incluye a los más chicos y será lanzado durante las vacaciones de invierno.
“Es un libro de cocina para chicos para que puedan cocinar solitos, son recetas mías muy lindas, muy fáciles y viene con un CD”, adelantó la cocinera.
