Padres firman el petitorio que luego entregaron a funcionarios.
En busca de medidas eficientes contra la seguidilla de robos y peleas en las inmediaciones de las escuelas del distrito, un grupo de padres y alumnos volvió ayer a manifestarse en la puerta del palacio municipal. Además, mediante una reunión, un grupo de asistentes a la marcha le entregó un petitorio a las autoridades con una serie de sugerencias, consiguiendo que vuelva a evaluarse la conformación de corredores seguros.
La protesta comenzó minutos después de las 13, en la intersección de Bolívar y Rivadavia. Allí, alrededor de 40 padres y otros tantos alumnos se reunieron para pedir seguridad, debido a los hechos violentos que gran cantidad de niños y adolescentes han sufrido en los últimos tiempos.
La marcha fue la segunda en un mes y medio, debido a que los padres ya se habían movilizado el pasado 14 de mayo, también frente al palacio municipal. Al igual que en aquella ocasión, la convocatoria se hizo “a pulmón”: a través de llamados, volantes y la red social Facebook. Esa noche también hubo alrededor de 80 personas en la plaza céntrica. Asimismo, en esta oportunidad se sumaron familiares de un joven apuñalado a metros de la Escuela 42, del barrio El Bosque (ver aparte), entre otras víctimas de la delincuencia.
Luego de unos minutos de comenzada la manifestación, al primer piso del palacio municipal subió un grupo de cinco padres, para encontrarse con diversas autoridades: el presidente del Consejo Escolar, Javier Girado, y su tesorero, Darío Pascual; Carmen Rodríguez, secretaria de Educación; Andrea Domenech y Gustavo Bucchino, inspectores de la educación pública y privada, respectivamente; el subsecretario de Seguridad, Juan Carlos Losada; el jefe de la policía distrital, Ernesto Ortega, y el comisario de la Comisaría 1ª de Pilar, Fernando Martínez.
Allí, los manifestantes entregaron un petitorio que insiste en la conformación de corredores seguros, es decir, trayectos definidos en los que los alumnos puedan circular con tranquilidad. De acuerdo al texto, los padres piden que en los corredores intervengan empleados municipales o, en su defecto, agentes de seguridad privada. En cualquier caso deberían ser identificados por el uso de un chaleco, y las calles tendrían que estar debidamente señalizadas.
Hasta el momento, el plan de seguridad implementado consta de la presencia de efectivos policiales apostados en las entradas de las escuelas en los horarios de entrada y salida. Si bien la idea de diseñar corredores seguros surgió de la propia policía, las autoridades habían desistido de implementarlos argumentando haber recibido poco interés de algunos colegios privados de la zona para brindar datos sobre los trayectos que cubren sus alumnos.
No obstante, en la reunión de ayer el tema parece haber reflotado, gracias a la insistencia de los padres. Sobre esto, Sandra Crespo -una de las madres que entró al Municipio- comentó que “entre todos se van a definir las calles. Creo que esta vez sí se va a implementar. El inspector se comprometió a incitar a los colegios privados para entregar los datos a la policía y concientizar a los padres. Esta vez sale”.
Por lo pronto, el martes a las 18, en la Escuela 26, habrá una nueva reunión, en la que estarán invitados todos los padres que deseen asistir.
Testimonio del padre del chico apuñalado
“Que se empiece a hacer algo”
Al pedido de seguridad para los alumnos se sumó Horacio Quaglia, padre de Alexis, un adolescente de 17 años que fue apuñalado por otro de 14, a metros de la Escuela 42 del barrio el Bosque. “Queremos corredores seguros para los chicos, hace falta que estén un poco más custodiados”, expresó el hombre a El Diario, reiterando su apoyo “a la ordenanza que marca que los padres tienen que pagar por los excesos de los menores. Queremos que se empiece con algo, si no nunca se va a solucionar, al contrario, se va a agravar”.
En cuanto a su hijo, Quaglia indicó que “está mejorando, en su casa (vive con su madre en Martínez). Tiene las defensas muy bajas, pero gracias a Dios se repone bien. El agresor –añadió- está con asistencia psicológica, se supone que la cumple. Hay cinco testigos que dicen que lo apuñaló dos veces con un cuchillo que llevaba en su cintura”. Además, comentó que “soy vecino de la familia pero no los conozco, y jamás se comunicaron conmigo”.
