Las calles 11 de Septiembre y San Martín, “adornadas” de carteles.
Casi nada queda a esta altura de la ciudad de chalés pintorescos y casas bajas, con poco tránsito y aire de pueblo. De la mano del crecimiento y la explosión inmobiliaria de los 90, el perfil urbanístico del centro de Pilar fue cambiando. Hoy, cada vez son más las viviendas antiguas que se venden a grupos inversionistas para emplazar en el lugar otro tipo de desarrollo. Mientras tanto, los precios acompañan el crecimiento de la demanda.
Viejas casas, algunas de vecinos históricos de la localidad, lucen hoy un flamante letrero de “En venta”. La calle 11 de Septiembre, desde su inicio hasta el cruce con Fermín Gamboa, es donde puede contabilizarse la mayor cantidad de carteles, seguida muy de cerca por San Martín, Belgrano, Ituzaingó y la Avenida Tratado del Pilar.
En menor medida, Pedro Lagrave, Lorenzo López e Hipólito Yrigoyen acompañan la tendencia.
“Hay una avidez de comprar para construir nuevos desarrollos”, aseguró Horacio Ferreccio, de la inmobiliaria Serrano Ferreccio, y agregó que “todo lo que se vende es teniendo en cuenta el metraje y la zonificación porque en generar se compra para tirar abajo”.
Para el experto, “hoy lo que vale es el terreno. Es una ecuación de tierra, frente y ubicación”, dado que “los compradores son inversores dispuestos a construir condominios o a darle algún uso comercial o profesional a las viviendas”.
Un panorama similar ofreció Pablo Martignone, de la inmobiliaria homónima, que remarcó que “lo que se vende en el centro es para fines comerciales”. Así, entre los requisitos de los compradores se valoriza “que la propiedad tenga un frente importante, los metros cuadrados y que esté cerca del microcentro”.
Asimismo, agregó como dato que “el pilarense que quizás cuenta con algún ahorro compra para hacer locales o darle un uso profesional, porque como se hacen, se alquilan. En cambio condominios ya es más complicado porque los requisitos y la inversión es otra”.
Por su parte, Pablo González, de la inmobiliaria González, indicó que “es un mercado que se mueve parejo, hay mucha gente interesada en vender porque quizás son casas que heredaron o deciden irse a un barrio cerrado, y muchos inversionistas dispuestos a comprar”.
Perfil
Esta tendencia denota para los profesionales un cambio en el perfil del centro de la localidad cabecera del distrito. Para Ferreccio “urbanísticamente ha cambiado el centro de Pilar y ha dejado de ser un lugar para vivir, salvo excepciones”. En efecto, aseguró que “prácticamente no se da que un cliente compre una casa para reciclarla”.
Y en este punto coincidió con Martignone, que destacó que en cuanto a las propiedades que se comercializan “lo que está claro es que el fin prácticamente ya no es el de vivienda”. “Dentro de lo que la Municipalidad denomina zona UCA (Urbana Comercial Administrativa) –advirtió- es raro que se compre una casa para vivir”.
“Mucha gente se va a barrios cerrados y ya es raro hasta vender una casa en Villa Morra”, añadió el profesional, que de acuerdo con su visión: “el centro de Pilar se va perfilando como un casco urbano más comercial con un comercio desparejo y desprolijo”.
Revalorizadas
En cuanto a los precios, los panoramas ofrecidos son variados, aunque todos coinciden en que esta tendencia ha derivado en una revalorización de las propiedades.
Según Pablo González, desde el año pasado a esta altura los precios de las viviendas en el centro de Pilar se incrementaron en un 15%. Y a modo de ejemplo de la suba en las propiedades explicó que “una propiedad de 500m2 puede valer entre 200 y 300 mil dólares” y aseguró que “una propiedad de 1.000m2 cuadrados el terreno se puede llegar a pagar 1 millón de dólares”.
En tanto que Martignone al hablar de valores concordó en que “un lote grande de 1.000m2 en una ubicación aceptable puede valer 300 dólares el m2, 500 en una buena ubicación y 1.000 dólares si la ubicación es excelente”. No obstante, consideró que “las propiedades están en valores lógicos, en general no hay precios disparatados”.
Para Horacio Ferreccio “los precios en dólares están más o menos parecidos a los de los últimos años”, y sobre este punto señaló un dato determinante: “Pilar está saturado de vehículos, en su red cloacal y todos esos problemas que tiene Pilar también le ponen un límite a sus precios”.
Así, advirtió que “Pilar se está extendiendo hacia la zona del Champagnat o Villa Morra II, también hay desarrollos inmobiliarios que van apareciendo en otras zonas, como el barrio Dos Rutas”.
Números
15% afirman algunas inmobiliarias que aumentó el valor de las propiedades céntricas desde el 2009 hasta ahora
300 mil dólares puede pagarse por una propiedad bien ubicada de 500 m2
1 millón de dólares puede valer una propiedad de 1000m2 de excelente ubicación.
