El ataque se produjo en inmediaciones de la escuela del barrio El Bosque.
El adolescente de 17 años que fue apuñalado por otro de 14 el pasado 26 de mayo, a metros de la Escuela 42 y su anexo Secundaria 304 -en el barrio El Bosque-, fue dado de alta en las últimas horas y se repone del ataque en la casa de su madre. A su vez, su padre aseguró que luchará por que se ponga en vigencia la ordenanza que indica que los padres deban hacerse cargo de los actos de sus hijos menores de edad.
El joven dejó el Hospital Juan Cirilo Sanguinetti el lunes último. Una fuente de ese nosocomio céntrico le indicó a El Diario que A. (su nombre no es publicado por ser menor de edad) “está muy bien, pero continuará siendo tratado en forma ambulatoria por lo menos durante un año. Después del ataque –recordó- fue operado, estuvo tres días internado en terapia intensiva y luego se lo pasó a la sala general”.
A su vez, el padre de la víctima, Horacio Quaglia, señaló que el adolescente “salió del Sanguinetti por sus propios medios, caminando. Sin embargo, deberá tener muchos cuidados, como no salir a la calle por ahora y protegerse del frío. Deberá cumplir una larga rehabilitación, y el viernes se le realizarán controles”.
El hombre insistió en que “la recuperación será larga, quizás superior a un año. Y más allá de lo físico, el trauma también está, fue un momento difícil el que tuvo que pasar”. Y agradeció “la excelente atención de los médicos del Hospital Sanguinetti, fueron maravillosos”.
Por otra parte, el agresor tiene 14 años y vive en el barrio El Bosque. Desde que ocurrió el hecho pasa sus días en su casa junto a su familia, ya que no fue destinado a una institución de menores. Sobre esto, Quaglia señaló que la causa “está caratulada como ‘Tentativa de homicidio’, pero no se puede hacer nada. Además, se presentaron testigos que esclarecieron el hecho: ya no hay dudas de que el puñal lo tenía el chico agresor y no mi hijo, como se dijo en algún momento”.
Sobre esto, comentó que “el agresor ya está en la casa, pero la ley es así. Estoy tratando de contactarme con (el concejal) Miguel Saric, para apoyarlo en la ordenanza que dice que los padres deban hacerse cargo de los actos cometidos por sus hijos menores de edad. Hay que tratar de cambiar a la sociedad”. De la misma manera, su ex mujer escribió una carta que El Diario publica en su edición de hoy (Página 7) en la coincide en que “no derivemos responsabilidades a terceros, pidamos seguridad y también sanciones por los errores de nuestros hijos. Yo sé cómo eduqué al mío”.
El hombre vive a media cuadra del colegio, y por ende a escasos metros del lugar de la pelea. “Me mudé hace menos de un mes –señaló-, unos cinco días antes de que ocurriera el ataque. En Pilar estoy desde 2002”.
Asimismo, el agresor y su familia viven a pocas cuadras de su casa. “Al chico no lo crucé, y sus padres en ningún momento me llamaron ni vinieron a dar la cara. Tampoco me importó demasiado, estoy abocado a la recuperación de mi hijo”.
Una pelea que pudo ser tragedia
El hecho se produjo a las 7.15 del miércoles 26 de mayo, mientras decenas de chicos llegaban a la escuela para vivir una nueva jornada de clases, luego del fin de semana largo. Además, ocurrió en medio de una serie de reclamos de la comunidad para lograr una mayor seguridad en las inmediaciones de las escuelas, por los robos y las peleas que se producen a diario.
Los adolescentes se encontraron en la esquina de Aconcagua y Mercadere, ubicación de la Escuela 42 y su anexo 304; el agresor es alumno de esa escuela y la víctima salía de la casa de su padre con destino a Martínez, donde vive con su madre.
Según los testigos, la pelea empezó como cualquier otra disputa, con empujones y algún golpe aislado, pero fue creciendo en intensidad, hasta que el menor de los dos sacó de entre sus ropas un cuchillo y se lo clavó en el pecho a su adversario. Con los días, el hecho se fue reconstruyendo, y el propio padre del adolescente herido confirmó que la disputa comenzó ese fin de semana en un boliche del corredor nocturno, adonde ambos habían ingresado a pesar de ser menores de edad.
