La ruta 25 ayer estuvo cerrada al tránsito por las obras. Hoy se abriría.
En febrero, los vecinos habían cortado la ruta para reclamar las obras.
Con el objetivo de remediar los problemas de inundaciones que se presentaron en la zona durante los últimos meses, el Municipio continuó realizando una serie de trabajos de desagüe en el barrio El Triangulito, de Villa Rosa.
Durante la jornada de ayer, la Secretaría de Obras Públicas comenzó a llevar a cabo los trabajos de adecuación hidráulica en la ruta 25, a la altura de la calle Rawson, por lo que el tránsito en esa arteria permaneció cortado durante toda la jornada. Y aunque los trabajos se reanudarán hoy por la madrugada, se estima que recién a última hora se habilitaría un carril del camino provincial.
Los obreros deberán colocar siete caños de hormigón armado, de 1,6 metros de diámetro por 2 de largo, completando así 14 metros de extensión. A su vez, se colocará una alcantarilla que cruzará el barrio hasta el otro lado de la ruta.
A la mañana se realizaron las excavaciones y por la tarde comenzaron a colocarse los caños. Mientras la ruta estuvo cortada, personal de la Dirección de Tránsito organizó el tránsito de la zona.
Trabajos
Consultado por El Diario, el director de Obras Públicas, Daniel Álvarez, indicó que “trabajamos en calles como Rawson y Pellegrini. En varios lugares se habían colocado –según la zona- caños de 1.200 milímetros de diámetro, 1.000 u 800. También se pusieron alcantarillas para sacar el agua del barrio: el cauce va hacia la ruta 25, la cruza y a través de una canalización que se hizo en su momento va a parar al arroyo Burgueño”.
En enero, en el barrio se colocaron conductos de caños de 1,20 metros de diámetro a lo largo de dos cuadras, y se hizo un ‘by pass’ con una cañería de 80 cm hacia una de las calles. La obra continuó varios metros, hasta donde se producía la inundación -aguas arriba- con conductos de 1 metro o caños de 80 cm, según los lugares.
Con respecto al resultado obtenido luego de los primeros trabajos, Álvarez comentó que “desde que empezaron los trabajos, el caño de 1.200 milímetros estaba totalmente lleno por las lluvias fuertes, pero en tres horas se desagotó. Estamos duplicando la extensión de las alcantarillas, están paralelas a dos metros de las que están haciendo, duplicando la capacidad de escurrimiento y acelerando el desagote”. Y agregó: “Por supuesto que a un diluvio de muchos milímetros en poco tiempo no hay caño que soporte, pero a una lluvia normal sí”.
Por su parte, Sergio Varela, un vecino que participó de las protestas que se realizaron en el barrio luego de las inundaciones de febrero, recorrió la zona de obras y compartió su visión con los demás frentistas.
Consultado por El Diario, señaló: “Creemos que los caños que colocaron ayer tienen el diámetro adecuado, son buenos, pero algunos vecinos tienen dudas sobre una de las zanjas, la que no tiene bocas de tormenta (a diferencia del lado de la calle que atraviesa la ruta). Temen que allí se provoque un embudo”.
De la misma manera, el vecino indicó que “en la primera calle paralela a la ruta 25 hay dos caños de unos 50 centímetros de diámetro, lo que genera que el agua se estanque, porque están tapados por la basura”.
Aquella protesta
Luego del agua, el fuego
A fines de febrero último, tras la inundación que anegó buena parte de la localidad, unas 200 personas llegaron a la intercepción de la ruta 25 y la calle Saavedra Lamas en Villa Rosa para realizar el corte de la arteria provincial. Fue en reclamo de obras que permitan evitar las inundaciones en la zona.
El reclamo fue realizado por los vecinos del barrio 9 de Julio y parte del centro de esa localidad que sufrió el azote del agua durante las lluvias del fin de semana anterior a la protesta.
En esa oportunidad la suba más fuerte del agua se dio sobre la calle San Fernando, entre las calles Moreno y Chacabuco, donde según contaron, el agua se metió en gran cantidad de casas causando graves pérdidas materiales.
El mismo lugar de aquel piquete es el que estuvo cortado ayer. Aunque esta vez, el motivo fue diferente: realizar las obras largamente reclamadas por los vecinos con la esperanza de que la próxima lluvia no los saque nuevamente a la ruta con el agua sobre la rodilla.
