El pilarense Roberto Domenech salió a defender la industria avícola.
El pilarense Roberto Domenech salió a defender la industria avícola.
Tras las altisonantes declaraciones del presidente boliviano Evo Morales, la polémica no tardó en desatarse, y los ecos de esa controversia llegaron hasta Pilar. Porque fue el pilarense Roberto Domenech, que preside el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas de la Argentina (CEPA), quien se encargó de salir a contrarrestar las palabras del mandatario del país vecino que atentaron contra una de las industrias alimenticias de mayor penetración en los hábitos de consumo del argentino medio.
“Cuando hablamos del pollo, el pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas, y los hombres cuando comen este pollo tienen desviaciones en su ser como hombres”, había manifestado Evo días atrás en uno de sus discursos públicos.
Por el contrario, Domenech, durante una entrevista concedida al programa “(PDI) Parque de Inversiones” que se emite por FM Plaza (92.1 Mhz), puso énfasis en tratar de romper con lo que definió como un “mito” que “hay que desterrar”, y que no se condice con la realidad de los que se conoce, desde hace más de 50 años, como avicultura industrial.
“Las declaraciones del presidente están cargadas de una ignorancia total. Pero un presidente no dice esto ingenuamente y esto tiene que ver con un conflicto de más de 3 años que mantienen los productores avícolas con el gobierno boliviano; es un tema político”, sostuvo el titular del CEPA. Sin embargo, el pilarense agregó que el discurso de Morales fue positivo en algún sentido “porque ha permitido poner sobre la mesa este mito de las hormonas en los pollos”.
Domenech aclaró que ese mito está fundado en razones históricas reales, debido a que en Francia, en la década del 50, se recurría a un proceso de “caponización química” a los gallos para lograr que su carne fuera más tierna mediante la inyección de hormonas femeninas.
“La cría de un pollo para consumo en la actualidad en la avicultura industrial argentina demanda entre 47 y 50 días, un poco más que en otros países porque al argentino le gusta una carne más consolidada y pollos de mayor tamaño. En esa etapa de crecimiento, los pollos todavía no tienen desarrollo sexual, con lo cual darle hormonas sería similar a darle una pastilla anticonceptiva a una nena de 5 o 6 años, no le hace ningún efecto”, se defendió el industrial.
A su vez, el presidente del centro de procesadores avícolas exaltó las bondades del pollo como alimento: “La cría de un pollo para consumo se cuenta en días, de un cerdo en meses, y de los vacunos en años. Por eso, la carne del pollo es la más económica que existe y la más segura, y por eso aumenta tanto el consumo. Es la más segura porque su alimentación sólo requiere 280 kilos de la soja luego de extraído el aceite, 650 kilos de maíz, más algunos núcleos vitamínicos y minerales”.
Por último, señaló que si hay médicos que le desaconsejan determinados niveles de consumo de pollo a algunos pacientes es porque se quedaron con “los libros viejos que leyeron, pero no conocen lo que es hoy la avicultura industrial”.
Hormonas
Según un texto que aparece publicado en el sitio web del CEPA, no existe en el mundo hormona de crecimiento de pollo en forma comercial y ninguna otra hormona puede hacer crecer un pollo. “La hormona de crecimiento del pollo es específica, producida por el propio pollo, sólo puede hacer crecer a los pollos y no tiene ningún efecto sobre el ser humano, ni sobre ninguna otra especie. Las otras hormonas de las que tanto los profesionales como la gente sospecha son los estrógenos o cualquier hormona que pueda afectar el normal desarrollo sexual”, señala.
El pollo de hoy en día tiene un período de crianza muy corto, de alrededor de 50 días, logrando un crecimiento superior a los 50 gramos diarios, con un peso promedio a la faena de 2.600 gramos, y un consumo de alimento aproximado de 5.200 gramos.
“Estos resultados –agrega la página de internet- son el fruto de un intenso programa de selección aplicado por las líneas genéticas a sus pies de cría y a sus abuelos, para obtener líneas de reproductores capaces de transferirles a su descendencia, los pollos parrilleros, ese extraordinario vigor híbrido”.
También es necesaria una nutrición adecuada, que les permita expresar todo este potencial genético; una eficaz medicina preventiva y una exigente bioseguridad a fin de prevenir enfermedades infecciosas y parasitarias. No menos importante es el esmerado cuidado de las condiciones medio ambientales y el uso de los implementos adecuados, así como el correcto y cuidadoso manejo al que son sometidos los pollos durante estos escasos 50 días de crianza.

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